Muy flojo sendero fiscal: advierten por mala recepción en el mercado y en los acreedores

Buenos Aires: La sesión especial en la que el ministro de Economía de la Nación, Martín Guzmán, brindará su informe sobre la renegociación de la deuda pública externa ante el pleno de la Cámara de Diputados de la Nación comenzó esta tarde poco después de las 17.30.Foto: María Candelaria Lagos/Télam/amb 12022020


Por Enrique Pizarro

 

El ministro de Economía, Martín Guzmán, expuso ayer por la tarde en la Cámara de Diputados un informe sobre la renegociación para la reestructuración de la deuda pública externa, en donde desarrolló los lineamientos principales de la deuda, el cronograma y el futuro de la misma, además de las perspectivas económicas que contempla el Gobierno. No obstante, no hubo muchas precisiones.

 

En su discurso, donde apuntó contra los fondos de inversión y sostuvo la corresponsabilidad del FMI por la crisis económica del país, Guzmán remarcó que el Gobierno tiene la firme voluntad de pagar la deuda, pero que el país no tiene la capacidad para hacerlo. “Hemos tratado de hacer esto de la forma más ordenada posible. Nuestra preferencia es hacerlo así, pero la prioridad es alcanzar una solución sostenible, cuyo resultado le permita a Argentina crecer”, afirmó.

 

“Se habla de si Argentina va a presentar una propuesta amigable o agresiva, pero el enfoque que buscamos no es ninguno de esos, sino sostenible”, enfatizó el ministro, que reiteró que la deuda es “insostenible” y admitió que la renegociación de la misma, cuya fecha límite es el 31 de marzo, causará “frustración en los acreedores”.

 

Por otra parte, el titular de la cartera económica se refirió al tema fiscal. En ese sentido, afirmó que para este año “no es realista ni sostenible” una reducción del déficit fiscal. “No se está apuntando a esto”, aseguró, y sostuvo que buscarán mantener el déficit de 2019 (-0,4% del PIB). A la vez, señaló que el Gobierno espera llegar al equilibrio fiscal recién en 2022 y a un modesto superávit primario durante los años siguientes.

 

De esta manera, el ajuste será mucho menor al previsto inicialmente. Varios analistas señalaron que esperaban que el país llegara al equilibrio fiscal mucho más rápido, incluso este mismo año. Sobre todo, teniendo en cuenta el impuestazo que implementó este Gobierno al asumir. En esa línea, apuntan a que los acreedores y el mercado tomarán mal las proyecciones del Gobierno, que esto impactará negativamente en la negociación de la deuda, lo que se vería reflejado en los indicadores financieros en la jornada de hoy.

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“El planteo de Guzmán está mostrando que el Fisco no va a hacer un esfuerzo y esto no será bien interpretado por los acreedores de la Nación, a quienes se busca reestructurar”, advirtió en diálogo con El Economista Guido Lorenzo, director de la consultora LCG, quien consideró que “hay que compartir los costos cuando una situación de crédito fracasó”.

 

El director del Estudio EcoGo, Martín Vauthier, coincidió al destacar que el sendero fiscal que describió ayer el ministro es muy poco riguroso. “En ese sentido, lo que se puede extraer de esa situación, sobre todo con el énfasis en la sostenibilidad, es que con un sendero fiscal tan poco exigente, para que la deuda sea sostenible según el planteo del Ministerio de Economía, se va a requerir un impacto mayor sobre los flujos de los nuevos bonos; un recorte mayor de esos flujos”, indicó el especialista ante este medio.

 

“Dado que el éxito de la reestructuración va a depender siempre del precio de los nuevos instrumentos en relación al precio de los canjeados, ese valor depende de los flujos que según este sendero fiscal tendrían que recibir un recorte más importante y de la tasa en la que se descuentan esos flujos, la exit yield, que depende de la credibilidad del programa económico”, explicó Vauthier.

 

De acuerdo con su análisis, ahí la pregunta es si la tasa de salida va a bajar lo suficiente para que los nuevos bonos sean atractivos, dado un eventual recorte más importante en el flujo de los nuevos bonos; si el denominador va a poder compensar el numerador. “Creo que en un sendero fiscal poco exigente también es más difícil no ver una baja pronunciada en la exit yield”, estimó, y resaltó, pese a que le pareció positivo el énfasis de Guzmán en la consistencia, la ausencia de precisiones en torno al programa económico, que es lo que está esperando el mercado.

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“Ajuste fiscal light es canje de deuda hard”, apuntó ante El Economista Rodrigo Álvarez Litre, director de la consultora Analytica. “Parece que se busca un período de gracia para los pagos de deuda muy significativos y de esta forma generar espacio para una política fiscal más expansiva”, estimó, y agregó que no hay indicios de una regla fiscal para garantizar el cumplimiento del sendero de ajuste. “Más bien se apunta a construir reputación en base a objetivos modestos pero cumplibles. La clave es entender cómo perciben los acreedores esta discrecionalidad. A priori, no tienen por qué confiar”, remarcó.

 

“A los inversores y al mercado les hubiese gustado un proceso de consolidación fiscal más agresivo. Aunque también hay que tener en cuenta que un proceso de esas características no necesariamente sería sostenible o viable. Por eso Guzmán señala la construcción de reputación en función de objetivos fiscales modestos, a pesar de que al mercado le habría gustado ver otro compromiso”, afirmó Álvarez Litre.

 

A la vez, el especialista resaltó que el menor ajuste se traducirá en mayor crecimiento para este año. “Una meta de déficit fiscal de 0,5% en 2020 significa que el grueso del ajuste de la ley de solidaridad (+1% del PIB) se va a volcar al gasto. Esto puede estar direccionado a la obra pública o a la política de subsidios”, indicó, y confirmó que por lo tanto revisará al alza las proyecciones de crecimiento.



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