La amenaza que formuló el ministro Martín Guzmán

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Por Guido Lorenzo Director de la consultora LCG

 

En la conferencia de ayer del ministro Martín Guzmán se dieron muy pocas pistas acerca del avance del proceso de renegociación de la deuda nacional. Sin embargo, el funcionario ha intervenido para lograr que la provincia de Buenos Aires consiga  el 75% de la aceptación de la propuesta de reperfilamiento que realizó Axel Kicillof.

 

Concretamente, el ministro indicó que no se salvará a la provincia en caso de no llegar a obtener esa mayoría en la aceptación. Por un lado, la amenaza serviría para instar a los acreedores a aceptar el diferimiento del BP21. Sin embargo, la amenaza parece poco creíble. Dejar que la provincia de Buenos Aires ingrese a default en las semanas previas a la reestructuración de la deuda nacional suena ridículo. En tal caso existirá un plan B en caso de no reunir el guarismo mencionado para el canje.

 

Al mismo tiempo, la renegociación de la provincia le funciona a Guzmán como un experimento a escala pequeña de lo que podría llegar a ser una propuesta a nivel de la deuda nacional. Es por ello que apela con tono casi desafiante a la buena voluntad de los acreedores, que en caso de no ingresar a una reestructuración nacional se verían obligados a litigar contra el país.

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El FMI parece mirar de costado y deja que Argentina diga que propondrá un plan propio sin condicionalidades. El equipo de Economía, a fin de cuentas, sabe que la tarea que debe llevar adelante implica una receta de ajuste de las cuentas públicas, así que puede consensuar eso con el FMI con tranquilidad. Quizás sobre el punto en el que el FMI difiera con la propuesta que está elaborando Economía es en la decisión de realizar un haircut al capital con los tenedores de títulos para hacer sostenible la deuda. El ministro parece siempre evitar hablar de quita de capital, aunque sí se admite que una rebaja de cupones podría tener lugar en la negociación.

 

El deseo de realizar un reperfilamiento sin quita de capital luce más como un capricho que otra cosa. Al inversor le interesa lo que pueda recibir en términos de valor presente en relación a los precios que tienen los bonos actualmente. No importa si ese valor surge de un determinado capital o de los intereses. Sin embargo, se podría pensar que la quita de capital al reducir el ratio de deuda a producto podría hacer que el mercado le ponga una tasa de salida (exit yield) más bajo a los nuevos bonos, a fin de cuentas mejoraría ese indicador de sostenibilidad.

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La estrategia de Economía estarásignada por lo que suceda hoy con la propuesta de PBA. Si ven que no hay ‘voluntad’ por parte de los acreedores, posiblemente deba ser más agresivo. No alcanza con posponer el vencimiento unos años y capitalizar intereses.

 

En esa línea se expresó Joseph Stiglitz al decir que es esperable que Argentina ofrezca una quita, ya sea de cupones o de capital. Así y todo, cuando se resuelva el problema de la deuda, ahí comenzará el gran desafío que es tratar de torcer la trayectoria de la deuda. Algo que sólo se puede lograr con crecimiento y superávit fiscal, lo que parece difícil de alcanzar en una economía que aún no logra tocar piso.

 



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