Informe pide “menos fundamentalismo y más métodos científicos”



Una encuesta entre médicos de América Latina, realizada por la organización FINE (fine-research.com), brinda elementos muy sugerentes sobre la mirada que tienen los médicos sobre la pandemia. Para el caso de Argentina, la muestra alcanza a 414 médicos de atención primaria y especialidades que atienden población de riesgo (oncólogos, reumatólogos, infectólogos, cardiólogos, endocrinólogos, entre otros). Los datos no necesariamente son representativos, ya que es un relevamiento on-line que responde el médico que lo desee y no una muestra aleatorizada. Aun así, dice el think-tank Idesa, que cita esta encuesta en su último informe, “aportan indicios muy interesantes”.

 

Entre los principales resultados surge que el 87% opina que las medidas adoptadas por el gobierno nacional son las justas. El 60% opina que la población está poco o nada preparada para la toma de consciencia que se requiere para enfrentar la pandemia. Cuando se les pregunta sobre la efectividad de diferentes medidas, la que más votos tuvo fue “cuarentena nacional obligatoria”. Ciertamente que estas impresiones pueden estar influenciadas por su opinión sobre la situación del sistema de salud. “Resulta contundente que el 90% considera que la infraestructura de terapias intensivas, respiradores, equipo de protección personal, insumos, etcétera, no es adecuada y que colapsará en el curso de 1 mes”, dice Idesa.

 

Ante este panorama, se les hace la siguiente pregunta. “En su opinión experta, ¿en cuántos días la situación estará bajo control y la población podrá reanudar sus actividades?”. Las respuestas fueron las siguientes.

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  • El 28% opinó que en el curso de los 2 meses.
  • El 58% más de 2 meses de los cuales casi la mitad aconseja más de 4 meses.
  • El 14% opinó que no tiene idea o prefirió no responder.

 

Estos datos sugieren que la mayoría de los médicos piensa que la población debe estar confinada más de 2 meses. “Esta opinión médica choca con la realidad de que la mayoría de la población no puede soportar semejante extensión del aislamiento. Muchos, porque se quedan sin ingresos y el resto porque verá afectada su salud mental, por tristeza, depresión, el agravamiento de adicciones, por violencia familiar y por el deterioro de la salud debido a mala alimentación y carencia de actividad física de rutina o recreativa”, dice Idesa. ¿Entonces?

 

Los posicionamientos extremos se fundan en el total desconocimiento del avance del virus y la certeza de que la infraestructura hospitalaria tiene límites. Por eso, los países que se tomaron más en serio la pandemia apelan a atenuar la ignorancia haciendo testeos masivos. Sin ir muy lejos, Chile testea 57 de cada 10.000 habitantes y Uruguay a 34 de cada 10.000. Argentina, en cambio, testea a 7 de cada 10.000. “Semejante nivel de oscuridad exacerba el pánico y los extremismos. En este contexto, resulta muy paradójico que el 43% de los médicos encuestados minimice la importancia de los test masivos. Si bien la encuesta no es representativa, es preocupante que entre los médicos que responden prevalezca el rechazo a la medicina basada en evidencia”, agrega Idesa.

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Las políticas sanitarias tienen que ser interdisciplinarias, sugiere el reporte. Los expertos en epidemiologia deberían congeniar las estrategias con los aportes de otras disciplinas, desde la ingeniería, la economía, la salud mental, la sociología, las ciencias políticas y la comunicación. “En el corto plazo, las acciones extremas guiadas exclusivamente por criterios médicos son tolerables. Pero no aprovechar ese tiempo para enriquecer el análisis y el diseño de estrategias con más información y el aporte de otras ciencias va a provocar más daño que la pandemia. El más evidente es que, sin una flexibilización ordenada, el desconfinamiento será espontáneo y anárquico con riesgos de mayor contagio”, señala el reporte.

 

“Usar argumentos sanitarios para imponer a los mayores de 70 años la obligación de pedir permiso para salir o aconsejar dejar de tener contacto físico en el sexo, no sólo rozan lo ridículo, sino que son un muy peligroso precedente a las tentaciones de coartar e invadir la libertad y la intimidad de las personas. Estos planteos solo se pueden explicar por el pánico que genera la ignorancia. La alternativa es enfrentar la pandemia con información objetiva y métodos científicos”, concluye.



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