Exportar a Uruguay: el mercado ideal para Pymes argentinas



Por Gabriela Castro-Fontoura (*)

 

Que no es un mercado enorme, lo sabemos todos. Pero Uruguay ofrece a los exportadores argentinos ventajas difíciles de obtener en otros mercados internacionales.

 

1. Está cerca.

 

Logísticamente, es tanto o más fácil exportar a Uruguay que a vender entre provincias argentinas. Además, tanto si vendés servicios como productos, es tan fácil viajar a Uruguay para reunirte con clientes o distribuidores, como lo es viajar a otra provincia dentro del país. La distancia no agrega complejidad (si estás en el interior, es prácticamente igual llegar a Montevideo que a Buenos Aires, por ejemplo, o incluso más fácil). Esto puede facilitar también el estudiar el mercado o participar en eventos y ferias.

 

2. Es culturalmente el mercado más cercano del mundo.

 

Las diferencias culturales entre Argentina y Uruguay, fuera de alguna sutileza y tantas bromas, son realmente mínimas. Como dijo Jorge Luis Borges: “El sabor de lo oriental con estas palabras pinto; es el sabor de lo que es igual y un poco distinto”.

 

Muchas veces hay más diferencias culturales entre provincias argentinas que entre argentinos y uruguayos. Esto significa que podés trabajar con uruguayos sin estresarte por códigos diferentes, sin preocuparte por si un color, un número o una expresión nos pueden ofender.

 

Además, los uruguayos estamos muy acostumbrados a consumir productos y servicios argentinos y a tratar con argentinos. Muchísimos hemos estado del otro lado del río. Nuestros gustos y preferencias pueden ser muy similares, pero además nos unen valores esenciales, pasiones en común y las mismas raíces.

 

En lo personal, encuentro a los uruguayos muy parecidos a los argentinos “de provincia”, y escucho que entre el interior de Uruguay y el interior de Argentina (especialmente Entre Ríos, Córdoba, Santa Fe o La Pampa) hay de hecho muy pocas diferencias. Me explican que hay más diferencias entre jujeños y porteños que entre porteños y montevideanos, por ejemplo.

 

Esto no quiere decir que seamos idénticos. Entender las sutilezas y la idiosincrasia uruguaya es importante pero las barreras son relativamente bajas en comparación con hacer negocios con otros mercados en la región, donde los obstáculos culturales son sin duda más complejos.

 

3. Es un mercado pequeño. O tal vez no tanto.

 

Lo que normalmente se ve como una gran desventaja (la pequeña escala del mercado de consumo uruguayo) puede ser un gran plus.

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Para las Pymes argentinas, justamente por tu tamaño, Uruguay es un mercado ideal: manejable, concentrado, tratable. El mercado ideal para aventurarse fuera de fronteras.

 

Uruguay es el campo de entrenamiento ideal para empresas argentinas: te permite, de forma cultural y físicamente cercana, formar a tu equipo: lidiar con una aduana nueva, con documentación diferente, con un mercado extranjero. Mejor, imposible.

 

También ofrece mercados desproporcionalmente grandes, como lo veremos más tarde. Y vale la pena recordar que, junto con Chile, Uruguay tiene el PIB per capita más alto de la región: ideal para productos o servicios que demanden un poder adquisitivo relativamente alto. Acordate también que Uruguay recibe todos sus veranos a la “creme-de-la-creme” del segmento ABC1 argentino (y brasileño), por lo que es doblemente importante estar acá. Todo tu esfuerzo en Uruguay puede traerte resultados positivos también en tu mercado nacional pero también en el mercado brasileño premium.

 

4. Uruguay es estable.

 

Una de las grandes diferencias con Argentina es la estabilidad de Uruguay. Si podés tener una empresa, sobrevivir y crecer en Argentina, Uruguay debería resultarte (pese a sus defectos, que también los tiene), relativamente cómodo. Las reglas son más claras, todo es más predecible y además Uruguay es un país relativamente transparente. No solo los niveles de corrupción son bajos, sino que la apertura por ejemplo a nivel de datos e información es mucho mayor que en Argentina, clave para la toma de decisiones.

 

La estabilidad macroeconómica de Uruguay es claramente envidiable para cualquier argentino. Trabajar sin la volatilidad a la que estás acostumbrado, seguramente (por más que te lleve tiempo acostumbrarte) también te siente muy bien.

 

5. Uruguay puede ser tu gran hub regional.

 

Uruguay tiene la estabilidad, el marco jurídico/fiscal y el talento para que lo uses como tu catapulta al resto del mundo. El régimen de zonas francas (entre otros como el de parques industriales) puede ser un gran atractivo en este sentido.

 

6. Sectores de punta.

 

Como pasa en el fútbol, Uruguay se destaca en el mundo de forma desproporcional a su población y su tamaño en muchas áreas como agricultura, ganadería, forestación y software, entre otros. Vas a encontrar acá gente que sabe mucho, solidez institucional pero también empresas exportadoras uruguayas con las cuales aliarte o a las cuales venderles.

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7. Las barrera son las mismas.

 

Uruguay no es perfecto, pero si podés hacer negocios en Argentina, es raro que aparezca aquí alguna barrera que no hayas enfrentando antes en tu mercado local: inflación (no se rían, para nosotros que llegue al 10% es un drama), burocracia, rigidez laboral, costos laborales altos, carga tributaria alta (pero con un sistema más simple, centralizado y estable), sindicalismos fuertes, entre otros.

 

8. El Gobierno actual es “pro-empresa”.

 

Como lo explicábamos días atrás en El Economista, a partir del mes pasado Uruguay está liderado por un gobierno muy pro-negocios (y pro-campo, también, para los interesados). No es un dato menor.

 

Además, tradicionalmente, la relación entre el Estado y los privados siempre es relativamente cortés, la hostilidad que vemos en Argentina nos resulta inaceptable, sea cual sea la bandera del gobierno de turno. En Uruguay los personalismos fuertes y la demagogia no son, por lo general, bien vistos. Con la crisis del Covid-19 lo estamos viendo: el pragmatismo y la negociación en Uruguay están muy arraigados.

 

9. Uruguay es un país abierto.

 

Esta es una diferencia sustancial con Argentina. Allí, con el mercado interno a muchos les alcanza y sobra. A nosotros no. Como nuestro mercado interno es pequeño, si queremos que nuestras empresas crezcan, debemos mirar afuera.

 

Recordá que en Uruguay no hay restricciones cambiarias ni dificultades para girar utilidades. No hay tipos de cambio diferenciales. Estamos muy acostumbrados, por ejemplo a trabajar en dólares y euros, así como a pagar con medios electrónicos y a retirar el efectivo que precisemos. A modo de ejemplo, nuestro límite diario en un cajero automático es, para la mayoría de los bancos, de USD 1,000 por día o su equivalente en pesos. Y sin límites por ventanilla. Otro mundo.

 

Con sus limitaciones, el Mercosur nos une también. Y una tradición de décadas de hacer negocios juntos. No vas a ser la primera empresa argentina en Uruguay (ni siquiera la primera de tu sector o de tu provincia), te podés beneficiar de aprendizajes y de caminos ya recorridos.

 

Uruguay está a un paso. Saltearlo sería un grave error. Aprovecharlo bien puede ser tu mejor inversión este año.

 

(*) Economista y directora de Sunny Sky Solutions

 



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