¿Llegó la hora de emitir un Criptopeso?

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Por Gonzalo Martínez Mosquera (h) Embajador de Algorand en Argentina

 

 

La economía de Argentina se encuentra en una situación límite. La producción de bienes y servicios y las cadenas de pagos se encuentran fuertemente amenazadas debido a la crisis del Covid-19.

 

Aquellos que operan en la economía informal, haciendo las denominadas “changas”, son probablemente los más amenazados. Esa economía suele moverse en efectivo, que es un objeto perfecto para transmitir el virus. Pensemos que un mismo billete o moneda circula por muchas manos diferentes en muy poco tiempo.

 

Por otro lado, el BCRA regularmente reemplaza los billetes en circulación que se vuelven viejos por billetes recién impresos y, en un contexto inflacionario (que es probable que se acelere), necesita, además, incrementar cada tanto la denominación de aquellos billetes.

 

Este enorme movimiento de billetes, que en épocas normales no presentaría un desafío mayor, se puede convertir en un problema gigantesco en situaciones como las que estamos viviendo.

 

Me parece fundamental, por lo tanto, encontrar urgente un reemplazo digital al cash, que permita hacer pagos sin contacto físico, manteniendo las mismas características que tiene hoy el efectivo.

 

En el mundo, varios países vienen analizando hace bastante el lanzamiento del dinero digital emitido por su banco central. La diferencia esencial de este dinero es que la cuenta bancaria no estaría depositada en bancos comerciales, como ahora, sino directamente en el banco central. De hecho, esta semana, la titular de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, Nancy Pelosi, incluyó al dólar digital dentro de su propuesta para estimular la economía estadounidense.

 

El problema con esta alternativa en Argentina es que un peso emitido por nuestro BCRA no tendría las características de privacidad que reviste el efectivo y que es la base de la economía informal. Mucha gente probablemente desconfiaría, por ese motivo, de esa propuesta, generando que fracase dicha iniciativa.

 

Una opción que me parece válida para nuestro país y que no sería difícil de implementar es el de un peso digital que funcionará sobre la tecnología de las criptomonedas (un Criptopeso).

 

El dinero digital funciona siempre sobre registros. Lo que cambia es quién es el dueño y quien actualiza ese archivo. Puede ser que el mismo se encuentre en bancos comerciales (dinero bancario actual), en el banco central (como el que propone Pelosi) o en registros descentralizados (criptomonedas).

 

¿Cómo funcionaría?

 

En este último caso, el BCRA (o los bancos comerciales) podría enviar pesos a una billetera virtual para teléfonos (que ya se encuentran disponibles para Apple y Android) contra transferencias desde cuentas bancarias a una cuenta de la autoridad monetaria. Sería el equivalente a la extracción de efectivo de un cajero actual. Podría, incluso, definirse un límite diario de “extracciones” para evitar un pase a la informalidad masivo. Recordemos que la iniciativa, en principio, podría pensarse sólo para la emergencia pudiendo volver atrás una vez superada la crisis.

 

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Para darle valor a este criptomoneda nacional bastaría con que el BCRA se comprometiese a redimir esos Criptopesos en la cuenta bancaria tradicional de aquel que se los transfiriera. Sería la inversa de la operación de “extracción”.

 

¿Por qué hacerlo sobre criptomonedas?

 

  • Privacidad. Hacerlo sobre criptomonedas asegura la misma privacidad que tiene el cash. Cualquiera podría bajar la billetera virtual y empezar a operar libremente. La validación de transacciones ocurre de manera descentralizada, sin la posibilidad de que un ente en particular controle quien hace pagos a quien.

 

  • Informalidad. Quien recibe los fondos (por ejemplo, alguien haciendo changas) no necesita más que un teléfono y bajarse la app. Tan fácil como recibir pagos sería hacerlos a un tercero. Es tán fácil como mandar un WhatsApp (*).

 

  • Seguridad. El dinero estaría protegido por una contraseña que sólo el tenedor de la misma conocería. Para mayor seguridad, el dueño incluso podría tener una billetera descargada en el celular con el dinero que necesitará para la semana y el resto en una billetera no descargada que podría rescatar con una clave de doce palabras cuando necesitara usarla.

 

  • Transparencia. Al ser manejado en registros descentralizados, todos los movimientos y la cantidad de dinero emitido serían información pública. El banco central podría publicar sus “criptoCBUs” para darle una mayor transparencia a la operación.

 

  • No se necesita tener cambio. Al ser dinero digital, no es necesario tener cambio. Cualquier valor puede ingresarse, sin necesidad de que sea un múltiplo de nada. Se reemplazan tanto los billetes como las monedas.

 

  • Pagos a distancia. Hablando con una empleada doméstica informal, me explicó que sus empleadores, como corresponde, la van a ayudar a pasar este momento pagándole el sueldo a pesar de que no trabaje. Cuando le pregunte como iba a hacerse del dinero me explicó que pensaba esperar al 1 de abril (supuesto fin de la cuarentena) para ir a Capital y buscar el dinero en efectivo. Si tuviéramos un cash digital tanto el contacto entre la empleada con su empleador como el de la empleada con otros en el transporte público podría evitarse. Ni que hablar de la posibilidad casi segura de que la cuarentena se extienda más allá de marzo.

 

  • ZKP (“Pruebas de conocimiento nulo”). Esta tecnología disponible en el mundo de las criptomonedas podría permitir a un destinatario de programas sociales probar que tiene derecho a cobrar (ejemplo, una madre que cobra AUH) sin la necesidad de mostrar quien es. Esta característica le permitirá esa persona usar el plan social como si fuera efectivo sin la tener que ir al cajero ni pasar por un puntero para cobrar.

 

Plataforma: Algorand

 

Si bien hay muchas opciones dentro del mundo de las criptomonedas que podrían ser analizadas, lo que no tenemos en esta situación es tiempo. Como embajador de la criptomoneda Algorand sugiero su uso y ahora explico por qué. Pero, obviamente, habría que escuchar otras propuestas que pudieran ser superadoras.

 

En primer lugar es bueno saber que hay un país que ya hizo el relevamiento y análisis pertinente y eligió la plataforma de Algorand como la más adecuada para su uso como efectivo digital: las Islas Marshall anunciaron recientemente (previo a la crisis del Covid-19) que lanzaría su “cash” sobre aquella plataforma.

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Esta plataforma asegura una gran seguridad, velocidad y bajo costo gracias a la tecnología “Pure Proof of Stake” diseñada por Silvio Micali, ganador del premio Turing (equivalente al Nobel de Informática). La creación de nuevos “assets” como podría ser el CriptoPeso sobre esta plataforma ya está disponible y según los desarrolladores de la misma no precisa más que algunas simples líneas de código.

 

  • Velocidad. Las transacciones en Algorand tienen una demora de aproximadamente 5 segundos desde que salen de la billetera del comprador hasta que llegan a la billetera del vendedor.

 

  • Escalabilidad. Algorand puede procesar unas 1.000 transacciones por segundo. Esta velocidad compara con las 10.000 que procesan habitualmente las tarjetas.

 

  • Costo. El costo por transacción hoy es de cerca de 0,004 centavos de dólar o 0,3 centavos de peso.

 

  • No hay “forks”. Esto es un poco técnico, pero en tecnológicas de criptomonedas como las de Bitcoin llamadas “Proof of Work” existe la posibilidad de que aparezcan lo que se llaman “forks”. Estos “forks” son situaciones en las que la red se bifurca obligando al receptor del dinero a esperar un tiempo que puede llegar a 30 minutos desde que recibe el dinero para estar seguro de que la transacción no será anulada.

 

Como mencioné antes, desarrollar esta app sobre Algorand no presenta un desafío importante desde el punto de vista técnico. La creación de nuevos tokens requiere unas pocas líneas de código que están disponibles para consulta en la página de Internet.

 

Si se quisiera revisar el sistema, no sería necesario reemplazar el 100% del cash en la primera prueba. Podría hacerse un pequeño testeo e ir incrementando el volumen a medida que se compruebe su efectividad y demanda. En caso de no ser exitoso podría volverse atrás fácilmente. Recordemos que esta propuesta es para la emergencia de evitar el contagio. Insisto en que podría definirse un límite de “extracciones” de cuentas bancarias formales a Criptopeso.

 

En algún momento la cuarentena deberá suavizarse para evitar un colapso social económico. Tal vez esta iniciativa podría ayudar a reducir los contagios de aquellos que peor la están pasando.

 

De paso, Argentina pasaría a estar a la vanguardia en el uso de las criptomonedas para reemplazar el cash y podría surgir como herramienta útil que permitiera, por ejemplo, el pago de planes sociales sin punteros. Además, generaría una vía hacia una mayor inclusión financiera de todos los que hoy viven en la informalidad.

 

 

(*) Si bien todos queremos eliminar la informalidad, me parece que tratar de hacerlo, sin reducir previamente los costos que llevan a esa situación, representaría un esfuerzo fútil que no lograría eliminar el uso de efectivo actual.



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