Duro mensaje del Presidente a “los miserables que despiden”



 

Con ese tuit contundente, el Presidente envió un mensaje a las empresas que han decidido despedir personal en los últimos días y a las que piensan hacerlo en los próximos tiempos. La realidad, sin embargo, es que son cientos de miles las empresas (con flujos de caja que ya venían estresados por una recesión que comenzó hace 2 años) que no pueden facturar ni producir en el actual contexto. Más allá de la invocación a la solidaridad, las opciones no son demasiadas y la mayoría de ellas ya venían “atadas con alambres”.

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El jefe de Estado no dio nombres propios ni especificó cómo a qué se refería con “no dejaré que lo hagan”. ¿Prohibición de despidos, quizás?

 

Por cierto, la situación de las empresas es harto delicada y las proyecciones para las próximas semanas, o incluso meses, distan de ser las ideales. La decisión de despedir, siempre dolorosa y costosa para las firmas, suele ser la última opción. La caída vertical de la actividad acota el menú de opciones.

 

Es menester que el Gobierno haga más hincapié en ayudar a las empresas a transitar el duro impasse de la cuarentena. No sólo para evitar la destrucción del tejido laboral sino para minimizar la cantidad de quiebras que se avecinan. Cuando termine la pesadilla del Covid-19, serán las empresas quienes motoricen la recuperación. Es con todes, y también con las empresas.

 

En particular, será necesario acelerar, agilizar y ampliar sin vacilar el financiamiento para los Repro (que ayuden a las empresas a pagar salarios) y extender la suspensión transitoria de los aportes patronales para los trabajadores registrados. Sobre todo, si el plan es extender el “aislamiento obligatorio” más allá del martes 31 de marzo.

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A la vez, es necesario acelerar los préstamos bancarios a 24% para que las mipymes puedan pagar, en pocos días más, los sueldos de marzo. Ya son numerosos los bancos que han ofertado estas líneas. Según pudo averiguar El Economista, más allá de la buena voluntad de las entidades financieras de ayudar a sus clientes mipymes, éstas piden que el Estado asuma la garantía ante el riesgo de incobrabilidad de los préstamos que, en volumen, pueden llegar a ascender a $80.000 millones. Eso es lo que están discutiendo hoy los bancos con la autoridad monetaria.

 

 



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