¿Vienen reformas moderadas o drásticas? La carrera demócrata hacia la Casa Blanca



Por Clarisa Demattei Licenciada en Ciencias Políticas (UCA)

 

Este año, la política estadunidense está atravesada principalmente por dos grandes sucesos: la investigación y reciente absolución a Donald Trump, que habría que analizar si lo fortalece y, por otro lado, por las elecciones presidenciales. Si bien el gran día será el martes 3 de noviembre, la contienda electoral empezó esta semana con los caucus en el estado de Iowa y las próximas primarias en Nueva Hampshire el 11 de febrero.

 

¿Por qué son importantes las elecciones primarias? Porque cada candidato, durante el año deberá ir cosechando delegados en ellas en cada estado. Los delegados elegirán en la Convención Nacional tanto del Partido Demócrata como del Republicano, al candidato que lo representará en la elección nacional. ¿Y por qué es importante seguirlas desde un principio? Si bien todavía faltan varios meses para saber quien será el candidato de cada partido, las internas toman relevancia desde su primera prueba en el mes de febrero. ¿Por qué? Porque los que queden en los últimos lugares, perderán adhesiones, votantes y sobre todo donaciones que le generarán al candidato una presión mayor para abandonar la carrera presidencial.

 

Durante los próximos meses, ambos partidos pondrán el foco en elegir su candidato para noviembre. Por lo tanto, para empezar el análisis deberíamos preguntarnos ¿Quiénes son los candidatos demócratas que aspiran a ganarle la elección a Trump? ¿Y cuál será el método para poder elegir al candidato que finalmente aspirará a ganar en noviembre? ¿Qué giro tomará el Partido Demócrata: uno hacia ideas más progresistas o hacia el centro?

 

Los precandidatos demócratas

 

  • Bernie Sanders

 

El senador autodenominado socialista por el estado de Vermont, es uno de los favoritos al comienzo de la campaña. Apoyado por el ala más progresista del Partido Demócrata, entre ellas la congresista Alexandria Ocasio-Cortez, “Bernie” aspira a llegar a ser elegido candidato presidencial después de haberse presentado en 2016 y haber perdido la interna contra Hillary Clinton. Entre los desafíos alos que deberá hacer frente, se encuentran sus ideas denominadas “de izquierda” (para los parámetros norteamericanos) en un partido que está fuertemente dividido entre los moderados y los progresistas. Sanders defiende la educación y la salud públicas para todos y para financiarlas propone una fuerte suba de impuestos para los sectores más ricos. Por otro lado, otros votantes consideran que Sanders que actualmente tiene 78 años, es demasiado grande para las exigencias que demandan una carrera presidencial. Sin embargo, su edad no le impide llegar con facilidad a los públicos más jóvenes que ven en sus ideas el progresismo que necesita su país y siguen a Sanders como si fuera el líder de una banda de rock. Esto sucede además porque es apoyado por otros políticos jóvenes que también coinciden que la próxima administración deberá tratar y aprobar temas urgentes como el Green New Deal, la salud pública y una reforma sustancial en la política migratoria.

 

  • Joe Biden

Probablemente sea el candidato más conocido de los demócratas, ya que fue vicepresidente durante los dos mandatos de Barck Obama. A su vez, el año pasado estuvo en el centro de la escena ya que el impeachment que estuvo a punto de enfrentar Trump se debe a un pedido del actual presidente a su colega ucranio, para que éste espiara a Biden. Si bien el ex vicepresidente es un político de raza y por lo tanto, una figura histórica de Washington DC con un discurso moderado, en los últimos años ha adoptado algunas ideas con un pequeño giro hacia la izquierda enarbolando un mensaje que propone entre otras ideas, un sistema de salud público en paralelo con uno privado y la abolición total de la pena de muerte.

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  • Elizabeth Warren

 

Otra de las candidatas progresistas y una de las protagonistas femeninas de esta carrera hacia la presidencia es la actual senadora por el estado de Massachusetts. Empezó su carrera presidencial hace más de doce años, cuando llegó al Senado después de la gran crisis inmobiliaria de ese año con un mensaje que resaltaba las diferencias existentes entre un trabajador de clase media y la privilegiada élite política y el establishment de Washington.

 

  • Pete Buttigieg

 

Una de las posibles sorpresas de esta carrera presidencial es Pete Buttigieg. El joven político de Indiana y uno de los candidatos moderados para esta contienda, promete dar pelea aun siendo el más joven de los candidatos, con 38 años (unos 40 menos que Bernie Sanders). Probablemente su mensaje nos recuerde a la versión 2007 de Obama: un casi outsider que con un mensaje de unión y juventud promete devolver la esperanza a todos los norteamericanos, gobernando para todos. Uno de los obstáculos que debe enfrentar en la opinión pública, es su falta de experiencia política, ya que en su currículum en la administración pública solamente ostenta haber sido alcalde de South Bend, una pequeña ciudad de Indiana. En caso de ser elegido, será el primer candidato millennial y abiertamente homosexual. Con un discurso catch-all que aspira a congregar a todos los demócratas, su éxito o fracaso depende del giro que tome su propio partido: ¿Elegirán a un moderado que para noviembre pueda lograr convencer a algún independiente (e incluso a algún republicano purista que nunca quiso a Trump) o por el contrario el partido demócrata elegirá ir hacia el progresismo para poder confrontar desde un ámbito más extremo y de contraste con Trump?

 

  • Amy Klobuchar

 

La senadora de Minnesota es otra de las competidoras. Si bien no es de las favoritas, uno de los interrogantes es a quien apoyarán sus votantes en caso de que la candidata se baje de su candidatura.

 

¿Y por el lado republicano quienes son los precandidatos?

 

Por ahora, el locutor Joe Walsh y William Weld, el candidato libertario, también aspiran a quitarle la candidatura a Trump. Sin embargo, los números en las encuestas los muestran demasiado lejos del actual Presidente como para siquiera considerarlos competidores. Todo indica, al día de hoy, que el Partido Republicano repetirá su apuesta por Trump y lo elegirá como candidato para noviembre. Pero para estar seguros, habrá que esperarhasta agosto cuando la Convención Nacional Republicana se realice.

 

Las internas

 

Para poder elegir al candidato, cada estado llevará a cabo sus propias internas para poder determinar la cantidad de electores que cada candidato llevará a la Convención Demócrata. Sin embargo, no hay una única forma de dirimir esta interna, sino que hay dos modalidades.

 

Unas, son las conocidas elecciones primarias en las que los electores concurren a sus locales de votación y eligen, según el sistema electoral designado en cada estado (pero todas con voto secreto) al candidato de su preferencia. El que resulte vencedor, se lleva la totalidad de los electores o una cantidad de forma proporcional, según cada estado. ¿Quiénes pueden votar en las primarias? Depende de cada estado. En algunos, todos los ciudadanos registrados para votar en elecciones, mientras que en otros estados es necesario estar afiliado al partido para poder sufragar.

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Pero también existen los llamados caucus que son asambleas ciudadanas a mano alzada, con varias horas de debate a viva voz en las cuales cada votante se divide en grupos según el candidato de su preferencia. Una vez que el debate está agotado y llega la hora de votar (la votación final se realiza a través de una app), los candidatos que en la primera ronda no reúnan una cierta cantidad de votantes pierden la “elegibilidad” y les piden a sus votantes que o se retiren del debate o se reagrupen hacia otro candidato para posteriormente, en una próxima ronda, puedan darle su voto a él. Una vez que los candidatos que queden sean elegibles, se procede a la votación final. Según el porcentaje de votos obtenidos, se llevan de forma proporcional los delegados que correspondan. Estos caucus no solamente son interesantes por su modalidad de voto en voz alta y sin que sea un secreto, sino también porque permite ver la “transferencias de voto” de un candidato a otro.

 

¿Qué esperar?

 

El lunes se llevaron a cabo los caucus de Iowa, que eligen 41 de los 1991 delegados demócratas necesarios para obtener la nominación a la presidencia. Al día de hoy, con los resultados aún inciertos por un problema de software en la app, los resultados indican que los vencedores son Bernie Sanders y Pete Buttigieg.

 

Esto es una fiel representación de lo que sucede internamente en el partido demócrata desde hace varios años e incluso se manifiesta en sus votaciones en el Congreso: por un lado, está el grupo progresista que sostiene que para confrontar con Trump hace falta una opción “socialista” para poder mostrar un fuerte contraste entre uno y otro. Por otro lado, están aquellos moderados o centristas que entienden que si Sanders fuera el candidato generaría miedo en la opinión pública norteamericana por un posible giro a la izquierda de Estados Unidos y facilitaría la campaña de Trump que podría desarrollar un mensaje de polarización de “Trump o el socialismo” y en ese caso la mayoría de los votantes elegirán al candidato republicano en noviembre. ¿Y qué sucede con la opinión pública norteamericana? Según un artículo del diario español El País, una encuesta de enero de 2019 mostraba que la sociedad estadounidense estaba dividida en tres partes similares: 35% se autodenominaba como conservador, otro 35% como moderado y 26% progresista. Por lo tanto, de forma inicial parecería que los candidatos con mayor intención de voto replicarán la opinión pública. Pero, llegado el caso, ¿podrán Sanders o Warren cautivar a los moderados? ¿Podrán los centristas polarizar con Trump de forma tal que se reflejen las diferencias y los votantes no vean que son “más de lo mismo” y ante esa situación elijan a Trump por ser ya conocido?

 

¿Reformas moderadas o revolución? Este será el lema que atraviese a los demócratas durante todas las primarias. Todavía faltan varios meses para poder descifrarlo.



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