Política de deshielo: cumbre en puerta entre Fernández y Bolsonaro



“La misión que encabezo tiene como objetivo discutir las cuestiones del Mercosur, las cuestiones bilaterales con el país hermano, en un marco de acercamiento. Este es un viaje de amistad y calidez entre los dos países que se hacía muy necesario. Por eso estamos acá”, dijo Felipe Solá, canciller argentino luego del encuentro con el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro y su ministro Ernesto Araújo. Descomprimir, tender puentes, cerrar heridas es el objetivo, que tuvo ayer su primer paso, con la reunión de 50 minutos en el Palacio de Planalto y la invitación de Bolsonaro para encontrarse con Alberto Fernández el 1º de marzo en Montevideo.

 

“Le pedimos a Brasil que nos apoye en la manera que puedan en el FMI porque la renegociación de la deuda es el primer escalón de una escalera. En caso de un buen acuerdo pedimos tiempo para crecer y para pagar. No caeremos en default”, sostuvo Solá en la conferencia de prensa conjunta que dio con Araújo. “Brasil tiene la expectativa de contar con una alianza con la Argentina”, dijo el brasileño, que calificó de “excelente” al cónclave.

 

En el encuentro también participaron el embajador argentino en Brasilia, Daniel Scioli, y el secretario de Asuntos Estratégicos, Gustavo Béliz. Del otro lado de la mesa también estaban el vicecanciller Pablo Tettamanti, el jefe de gabinete de la Cancillería, Guillermo Chaves, Jorge Neme, y la subsecretaria de asuntos del Mercosur, Carmen Squeff. Según fuentes de la Cancillería, la reunión fue “cálida” e interpretada como una buena señal para la construcción de una fluida relación bilateral, luego de la serie de contrapuntos entre ambos gobiernos.

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“Este es un viaje de amistad y calidez entre los dos países que se hacía muy necesario. Por eso estamos acá”, dijo Solá.

 

En el temario estaba también la posibilidad de establecer una fecha para la (esperada) cumbre entre ambos mandatarios. Bolsonaro propuso que sea el 1º de marzo, en ocasión de la asunción de Luis Lacalle Pou como presidente de Uruguay. Solá se llevó la fecha, pero no pudo confirmarla, ya que ese día se inicia formalmente el período de sesiones ordinarias en el Congreso Nacional con el discurso del Presidente. De todos modos, no se descartó la posibilidad, dada la importante que el gobierno del Frente de Todos le asigna a la relación con el principal socio comercial del país.

 

Además de los trazos gruesos de la relación diplomática y personal de ambos gobiernos, hay varios temas específicos sobre los que trabajar. Por caso, acotar diferencias en relación al acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea. Mientras que el gobierno de Bolsonaro (y su ministro Paulo Guedes) la eliminación de aranceles, el Gobierno Argentino busca rediscutir la letra chica del acuerdo e introducir un piso de protección para la industria local.

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El arancel externo del Mercosur, a su vez, es un tema que estará en la mesa de negociaciones de los próximos meses. Bolsonaro pretende reducirlos en su intento de liberalización del comercio que propone su gobierno, mientras que la administración argentina busca proteger la más endeble industria argentina y propone analizar los cambios posibles caso por caso. La recesión que atraviesa el país y el complejo cuadro social ameritan un mayor cuidado de la situación.

 

En la conferencia posterior, Araújo puso énfasis en la mirada sobre el Mercosur como una “plataforma dinámica para la inserción en la economía internacional, como un polo de crecimiento económico”. Dijo que el Mercosur debe hacer acuerdos con otros países e informó que tanto Brasil como Argentina han decidido convocar a una reunión bilateral de comercio, aún sin fecha, para analizar el panorama bilateral, regional y global.

 

A su turno, Solá aclaró que Argentina no será “una traba” para el comercio ni la expansión de acuerdos del Mercosur como quiere Brasil. Y agregó: “Fortalecer el Mercosur no es ir para atrás o apegarse al pasado. El Mercosur es una marca que debemos llevar adelante”.

 



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