Massa largó la carrera 2021



Por Daniel Montoya (@DanielMontoya_) Analista político y consultor estratégico

 

“Si le toca, Massa puede ser uno de los mejores presidentes de la historia” disparó Malena Galmarini en una reciente entrevista de Clarín. ¿Brote de coronavirus en Wuhan y de ansiedad en el Delta del Tigre? No tanto. Tal declaración, no debería sorprender. El propio Alberto, abrió esa puerta pocos días antes de sentarse en el sillón de Rivadavia. “De su generación, Massa es el que más se preparó para presidir la Argentina”. Alcoyana alcoyana. ¡Cuánta antigüedad!

 

Pero a esta altura, cualquiera podría pensar, “Alberto fatigando el mundo, para solucionar el muerto de la deuda y, por qué no, convencer a alguna empresa para que traiga a Argentina algún euro, marco, lira, franco, crucifijo inclusive, y los dirigentes políticos ya preocupados por su proyección política futura?”. En realidad, el brote de Malena fue de sinceridad. Para cualquier dirigente político, el gobierno es aquello que ocurre entre dos elecciones. Pero, ¿y el bronce? ¿El nombre en alguna calle o avenida importante? ¿El sello indeleble en alguna obra o reforma de fondo? Todo eso es bienvenido, pero antes discutamos los espacios de poder en las listas. A todos los niveles. Más aún, en este contexto en particular, es inevitable que esa puja interna transcurra a cielo abierto. El combo tradicional de ordenamiento político es bien conocido. Carlos Menem 1991. Néstor Kirchner 2005. O, mejor dicho, la economía volando con la santa estabilidad cambiaria que le abre la puerta a los zigzagueantes sectores medios, para agolparse en las ventanillas de American Airlines. Miami, non stop. O, para consumir dólares bajo otras formas como tecnología o el último 0 kilómetro de la serie de Netflix. Sin embargo, salvo que el ministro de Economía, Martín Guzmán, posea dotes esotéricas hoy desconocidas, quemamos todas las billeteras y China no tracciona los precios de las materias primas como lo hacía allá por 2003. ¡Que bien vendría que China reemplace el consumo de murciélago por la sabrosa carne pampeana!

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La suerte de la economía irá marcando los tiempos de la política. Si Alberto tiene algún respiro de caja, el Frente de Todos caminará disciplinado hacia 2021. De no ser así, es previsible una remake de las insurgencias de medio término donde se borraron los límites políticos entre los que estaban adentro y afuera. 2009 y 2013 en escena nuevamente.

 

En ese cuadro de situación, éramos tan pobres, Alberto tendrá que hacer magia para mantener la integración de la actual Torre de Babel del peronismo rotulada como Frente de Todos, cuidando que los melones no se desacomoden en medio de un viaje tan tortuoso, aunque no desconocido para el peronismo.

 

En particular, a Cristina le tocó viento de frente en las dos elecciones de medio término. 2009 y 2013. En el primer caso, a causa de la crisis financiera internacional de 2008. En el segundo, tanto a raíz del fin de ciclo político como del visible enfriamiento y acumulación de problemas económicos que arrancaron con el cepo en 2011 y el default de 2014. En tales circunstancias, el ordenamiento político interno, dejó de pivotar alrededor de las poderosas billeteras de Hacienda y de Obras Públicas de Kirchner, para pasar a una zona con más contenido político simbólico que sustancial. Cristinismo puro y duro. En particular, los grandes proyectos organizadores de la política en tiempos de Cristina, tuvieron que ver con la estatización de Aerolíneas Argentinas, la ley de movilidad jubilatoria, la estatización de las AFJP, el adelantamiento de las elecciones de medio término, la Asignación Universal por Hijo, la ley de medios, la ley de elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias, entre otras propuestas. En síntesis, una forma de vertebrar la política y sujetar a los caciques de las diferentes tribus, en circunstancias donde la billetera no mataba galán. Cualquier parecido con el presente es mera coincidencia. De ninguna manera puede esperarse que el reloj corra para atrás. Nadie se baña dos veces en el mismo río. Sin embargo, ya flotan en el ambiente algunas iniciativas más adaptadas al clima de época, sea por el lado de la despenalización de aborto, la liberalización de consumo de algunas drogas o las políticas de género.

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¿Algún anotado más para la carrera 2021, aparte de Massa? Por ahora nadie. En el peronismo. Los principales gobernadores de las provincias de la zona núcleo, empezando por Axel Kicillof en la provincia de Buenos Aires, tienen un buen tiempo por delante para hacer piruetas con el pago de sueldos y enfrentar, con la Nación a la cabeza, las abultadas facturas en dólares, con recaudación en pesos a la baja. Córdoba y Santa Fe a continuación. En ese contexto, Horacio Rodríguez Larreta es el único dirigente que, por fuera del peronismo, ya se anotó para la próxima. No tiene otra. Por prepotencia de billetera de CABA y, en cierta medida, por la obligación de llenar el espacio vacante que Mauricio Macri no disputará. Por ahora. La suerte de la economía irá marcando los tiempos de la política. Si Alberto tiene algún respiro de caja, el Frente de Todos caminará disciplinado hacia 2021. De no ser así, es previsible una remake de las insurgencias de medio término donde se borraron los límites políticos entre los que estaban adentro y afuera. 2009 y 2013 en escena nuevamente.



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