Más allá de la deuda: buscan reencauzar la relación con Bolsonaro



El Gobierno parece haber subordinado la marcha de varias políticas de Estado a la renegociación con los bonistas y el Fondo Monetario Internacional de la deuda externa del país. Esa centralidad, claramente, parece darse en términos de política exterior. Casa Rosada y el Palacio San Martín puso especial énfasis en sus primeros dos meses de gestión en lograr corrientes de simpatías extendidas de los países centrales ante la situación adversa del punto de partida y prometiendo cumplir con los compromisos contraídos por el país. Con autonomía relativa y sin grandes condicionantes.

 

En ese sentido, la gira del presidente Alberto Fernández por Europa marcó esa impronta, con objetivos logrados. Lo mismo, el gesto en favor de la renegociación que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, cuando el embajador Javier Argüello presentó sus credenciales en Washington. De todos modos, la región importa para el gobierno del Frente de Todos. Y Brasil, especialmente, como principal socio comercial del país. E importa, para desplegar la agenda productiva del día después, si es que la renegociación de la deuda termina como el Gobierno pretende: con tiempos de pagos extendidos y quitas.

 

El canciller Felipe Solá es el encargado de realizar los primeros trabajos exploratorios sobre el futuro de la relación. El miércoles 12 estará en Brasil para reunirse con su par Ernesto Araújo. Allí el objetivo será, en términos generales, reencauzar un vínculo que tuvo hasta aquí demasiadas desajustes y contratiempos debido a diferencias ideológicas profundas y gestos que hicieron mucho por profundizarlas. Y, en términos particulares, empezar a acotar diferencias en relación al acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea. Mientras que el gobierno de Jair Bolsonaro (y su ministro Paulo Guedes) la eliminación de aranceles, el gobierno argentino busca “rediscutir” la letra chica del acuerdo e introducir un piso de protección para la industria local.

 

Las partes buscarán también acotar las diferencias en relación al acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea.

 

Solá no estará solo en el encuentro. Participarán también el embajador en Brasilia, Daniel Scioli, y el secretario de Asuntos Estratégicos, Gustavo Béliz, figura con peso en ascenso en el organigrama de Fernández. Con Araújo definirán, también, la fecha de la primera cumbre entre mandatarios, postergada, con demoras. Fernández eligió Israel como primer destino exterior, a la espera de canalizar el vínculo con el principal socio comercial del país.

 

“No quiero hablar de la Argentina, pero sí, estoy listo para recibir a Fernández. Si viene acá, será recibido como cualquier otro Jefe de Estado. Como debo recibir al embajador o al canciller de la Argentina de la misma manera en los próximos días”, había dicho Bolsonaro, la semana pasada. El encuentro que organiza la cámara industrial paulista (la Fiesp), actor económico y político clave de Brasil, podría ser el momento y lugar propicio para la cumbre de mandatarios.

 

El arancel externo del Mercosur es un tema que estará en la mesa de negociaciones. Bolsonaro pretende reducirlos en su intento de liberalización del comercio que propone su gobierno, mientras que la administración argentina busca proteger la más endeble industria argentina y propone analizar los cambios posibles caso por caso. La recesión que atraviesa el país y el complejo cuadro social ameritan un mayor cuidado de la situación.

 

Scioli todavía no tuvo contacto entrevista con Bolsonaro, pero que espera que su “personalidad” contribuya a resolver eventuales conflictos. “No me vi personalmente con Bolsonaro todavía, tenemos amigos en común. Voy a pelear para defender los intereses de los argentinos, mi personalidad hace que resuelva problemas, los conflictos”, señaló.



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