Los otros candidatos tratan de frenar a Bernie Sanders



Al cierre de esta edición se desarrollaba el debate en Charleston, Carolina del Sur, entre los aspirantes demócratas a obtener la candidatura presidencial para enfrentar a Donald Trump en las elecciones de noviembre. Es la segunda vez en la que participa Michael Bloomberg, que fue vapuleado en su primera incursión en el debate de Las Vegas. Pero el adversario al que todos quieren derrotar ahora es Bernie Sanders que viene liderando cómodamente la carrera. El principal argumento en su contra es conocido: está demasiado volcado a la izquierda como para pretender reunir todo el electorado demócrata detrás de su candidatura. Claro que los resultados de las primarias realizadas hasta ahora demuestran que ninguno lo lograría.

 

El sábado hay primarias en el estado, y será una prueba casi definitiva para las menguadas pretensiones de Joe Biden que aparecía como favorito en las encuestas de alcance nacional hasta que comenzó el ciclo de primarias. El ex vicepresidente siempre contó con el apoyo de los afroamericanos que tienen mucho peso en el electorado de Carolina del Sur, y por lo tanto, si no gana, o al menos queda cerca de hacerlo, su candidatura será difícil de sostener.

 

Bloomberg, que no se presentará en Carolina del Sur, no puede tener un segundo debate del que salga malparado porque necesita llegar en mejores condiciones al supermartes del 3 de marzo, porque centró su estrategia en obtener un buen resultado ese día en el que en catorce esta dos, se elegirá a un tercio de los convencionales. Luego vendrá el llamado minimartes del 17 de marzo, pero muchos de los que están en carrera ahora no llegarán a esa instancia.

 

Pero las primarias del sábado también constituyen un desafío para Sanders que debe demostrar que su candidatura es atractiva para los afroamericanos que han sido siempre un segmento muy importante del voto demócrata en todas las elecciones presidenciales.

 

Sanders tiene mucho apoyo entre los blancos, los jóvenes, los hombres y los progresistas, pero no le va tan bien entre los latinos, los negros, los que tienen más de cincuenta años y los moderados. En Nevada dejó en claro que puede conquistar el voto latino y ahora tiene por delante la tarea de demostrar que puede lograr lo mismo con los afroamericanos en Carolina del Sur. Sin el apoyo masivo de esas dos minorías, ningún demócrata puede llegar a la Casa Blanca. De todas maneras, no hay una revolución en marcha para consagrar a Sanders teniendo en cuenta que en las primarias demócratas realizadas hasta ahora votaron 687.000 personas, de las cuales sólo 167.000 lo hizo por él. Le alcanzó para ser el más votado pero está lejos de que pueda considerarse un aluvión que deje al resto de los candidatos sin esperanzas.

 

Todos los demócratas tienen por delante un desafío común y es el de lograr una mayor cohesión. Ganarle a un presidente en ejercicio con la economía funcionando relativamente bien es muy difícil, pero con un partido dividido, es imposible.

 



Lee también: