Laspina a Guzmán: “Negociar a lo guapo tiene buena prensa pero pésimas consecuencias”

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Argentina no tiene una deuda tan alta. Parece contraintuitivo, pero eso no lo convierte en falso. Así lo sugirió (mejor dicho, lo explicitó) el diputado, y economista, Luciano Laspina (PRO- Santa Fe). Los números, por cierto, así lo avalan. “Los datos duros de la deuda muestran que Argentina es uno más entre los países emergentes. Utilizando el PIB promedio en dólares de los últimos diez años, el ratio deuda/ PIB es 58%. Por debajo de Brasil (92%) y Uruguay (64%) y similar a Bolivia (58%) México (53%) y Colombia (51%)”, dijo Laspina en Twitter en un “hilo” que buscaba algo más que excomulgar a la gestión de Cambiemos.

 

Agrega Laspina: “Un indicador clásico de riesgo de liquidez es la vida promedio de la deuda (maturity). Aquí tampoco somos un caso extremo. La maturity de la deuda argentina es diez años, similar a Uruguay (11), Chile (10) y Perú (12) y mejor que México (8), Colombia (8), Brasil (6) y Ecuador (6)”. Y sigue: “Veamos el peso de los servicios de la deuda. En promedio, Latinoamérica paga 4% del PIB en intereses. En 2019, Argentina abonó 3,3% del PIB, menos que Brasil (5,7%), México (3,7%) y apenar por encima de Colombia (2,8%) y Uruguay (2,6%) (…) Mientras que todos estos países son ‘grado de inversión’ y tienen un riesgo inferior a los 200 puntos básicos, Argentina está al borde de un nuevo default y su riesgo ronda los 2.000 puntos”. ¿Qué explica, entonces, lo que Laspina llama la “anomalía” estadística?

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Las cuatro razones

 

1 – “Un serio problema reputacional que se agravó con la reestructuración de 2005 y el conflicto con los holdouts. En su historia, Argentina atravesó siete episodios de reestructuración externa y cinco de deuda interna y vivimos un tercio de nuestra historia política en default”, dice Laspina

 

2 – Segundo, “la falta de moneda”. Argentina tiene el 80% de su deuda denominada en moneda extranjera, mientras en Latinoamérica es menos de 20%. La dependencia del capital extranjero nos hace extremadamente vulnerables a los cambios de humor en los mercados internacionales.

 

3 – Tercero, “el déficit primario estructural, explicado mayormente por la enorme masa de subsidios tarifarios y el déficit previsional”. Recién reestatizado en 2008, dijo Laspina, “pocos países lograron quebrar tan rápidamente su sistema de reparto, que son superavitarios en sus inicios”.

 

4 – Cuarto, enumera Laspina, “el estancamiento secular de la economía argentina desde que el kirchnerismo dinamitó las bases del crecimiento”. El país acumula 10 años de estancamiento. “En el mismo período, México creció más de 20% y Chile más de 30%. Como decía Néstor Kirchner, ‘los muertos no pagan’”, agregó.

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Como conclusión, dice: “No es cierto que la carga de la deuda haya ahogado el crecimiento, como dice Martín Guzmán. Argentina está estancada desde 2011 cuando todavía no había retornado a los mercados de deuda. Las raíces de la insostenibilidad de la deuda deben buscarse más en las causas de la ‘anomalía argentina’ que en el ‘sobreendeudamiento’”, agregó Laspina y mandó un mensaje: “El Gobierno debería esbozar su plan de estabilización y crecimiento y las reformas fiscales prioritarias. Y en la oposición deberíamos apoyar. Sin un plan creíble la negociación será peor para Argentina. Negociar a lo guapo tiene buena prensa pero pésimas consecuencias. El ‘recovery value’ (nota del redactor: lo que queda después de la quita) de los bonos depende de la expectativa de riesgo posterior al canje. Sin plan, el riesgo esperado será mayor y la quita aceptada será menor”. Una opinión constructiva.

 



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