Hubo déficit con Brasil en enero, pero el 2020 terminaría con superávit

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La balanza comercial bilateral entre Argentina y Brasil arrancó con un leve déficit de US$ 18 millones para Argentina, luego de tres meses consecutivos de resultados positivos, según los datos del Ministerio de Desarrollo, Industria y Comercio Exterior de Brasil (MDIC) recopilados por Abeceb. “Las exportaciones totalizaron un valor de US$ 662 millones, mientras que las importaciones alcanzaron los US$ 680 millones. Con este resultado, el déficit comercial de enero implica un deterioro de US$ 138 millones con respecto al superávit de US$ 120 millones registrado en igual mes de 2019”, agregaron desde la consultora.

 

Durante el primer mes del año, las importaciones argentinas desde Brasil se mantuvieron relativamente estables (+0,6% interanual) en comparación a enero de 2019, pasando de US$ 675 millones a los comentados US$ 680 millones. Así, se repite una dinámica similar a la de diciembre (+0,5%), pero muestra una significativa desaceleración con respecto a las caídas interanuales de los meses previos: -25,5% en noviembre y -28,2% en octubre. Esto se debe principalmente a la baja base de comparación dado que, a comienzos del año pasado, se había registrado una significativa contracción en los valores importados del orden del 40%-50% interanual.

 

El dato  4,1%  Si bien la caída de las importaciones brasileñas fue generalizada en enero, la contracción en los envíos desde nuestro país fue mucho mayor a la del resto de los orígenes (-17% y -0,5%, respectivamente). Como resultado, la participación de Argentina en el mercado vecino pasó de casi 5% en el primer mes de 2019 a 4,1% en enero 2020.

 

“El resultado de enero se explica principalmente por aumentos en las importaciones de alcoholes y derivados, maquinaria y aparatos para uso agrícola, máquinas de manipulación de carga, neumáticos, chasis con motor para automóviles, tereftalato de polietileno, dispositivos mecánicos para pulverizar líquidos, motores para vehículos y piezas y motocicletas”, agregaron en Abeceb.

 

En cuanto a las exportaciones argentinas a Brasil, estas disminuyeron 16,8% con respecto al mismo mes del año anterior: pasaron de US$ 796 millones a US$ 662 millones, acelerando su caída en 10,4 puntos porcentuales con respecto al dato de diciembre (-6,4%) y siendo el tercer mes consecutivo con descensos interanuales. Los rubros que registraron las mayores contracciones fueron automóviles de pasajeros, vehículos de carga, polímeros plásticos, cebada de grano, grano de trigo, autopartes, granos de frijol negro, aceite de soja crudo y cloruro de polivinilo.

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“A pesar de que los datos del MDIC muestran un débil desempeño de las exportaciones argentinas a Brasil en el primer mes del año, dicha evolución no sería extrapolable al resto del año. Esto se debe principalmente a la mejora esperada en el mercado interno de Brasil que se materializaría con el correr de los meses y puntualmente en el caso del sector automotriz al lanzamiento del nuevo Peugeot 208 a partir del segundo trimestre, modelo que se fabricará en la planta de El Palomar y cuya buena parte de la producción se destinará al país vecino. Así, se proyecta un aumento de las exportaciones totales a Brasil del orden de 5,9% a US$ 11.005 millones en 2020, con vehículos creciendo a 9,2%”, dijo Abeceb.

 

 

En cuanto a las importaciones, se espera que las mismas registren una modesta recuperación del 1,6% a US$ 10.327 millones, con vehículos contrayéndose 4%. Con todo, el superávit comercial bilateral sería de unos US$ 680 millones en 2020, US$ 450 millones superior al registro de 2019 (+US$ 229 millones), lo que equivaldría al guarismo más elevado desde el año 2002.

 

“Por último, y a nivel de la balanza comercial total prevemos que la Argentina registre en 2020 un superávit comercial de unos US$ 15.000 millones, ligeramente por debajo de los US$ 15.992 millones verificados en 2019. Se trata, sin dudas, de un registro elevado en términos históricos, constituyéndose así las divisas comerciales en la principal fuente de dólares de esta economía”, agregó Abeceb.

 

“Dicha evolución sería producto de un relativo estancamiento de las exportaciones totales (en las que la mejora esperada en las exportaciones industriales y no agrícolas se verá compensada por la ligera caída esperada en las exportaciones del agro) y una modesta recuperación de las importaciones ‘contenidas’, por un lado, por la modesta recuperación esperada del consumo y la actividad económica doméstica y, por otro, por el monitoreo exhaustivo de los flujos de importación (especialmente en los bienes de consumo) que prepara el gobierno con el objetivo de cuidar los dólares comerciales. Cabe resaltar que en cuanto a las exportaciones incidirá a la baja la leve caída de la cosecha por cuestiones climáticas, cuya dinámica sería compensada por una leve recuperación de otros sectores entre los que se destaca la industria automotriz, la cual presenta mejores expectativas dada la aceleración económica en Brasil (+2,2% en 2020 vs 1,1% en 2019) y de otros países de Latinoamérica demandantes de manufacturas de origen industrial”, concluyeron.

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La baja en las exportaciones a Brasil fue significativa, alcanzaron su menor valor desde marzo de 2017 y un piso paraenero desde 2016. ¿Los motivos? Por un lado, la demanda de la principal economía del Mercosur no terminara de despegar y, por el otro, la depreciación nominal del real (+5,3% durante enero) en un país con baja inflación encareció relativamente a nuestros bienes respecto de los brasileños.

 

“Proyectamos un tenue superávit, menor a los US$ 1.000 millones, para el resultado comercial de 2020. De esa manera, el saldo caería levemente respecto del acumulado en 2019 (US$ +1.020 millones)”, dijeron, a su turno, desde Ecolatina. “Esto se explicaría por exportaciones e importaciones que crecerían tibiamente (por debajo del 2%). En consecuencia, la mejora en el neto se estiraría, pero el flujo de comercio continuaría en niveles muy bajos. De que las expectativas de recuperación de la economía brasileña efectivamente se materialicen y que el real no siga depreciándose y el peso argentino apreciándose, dependerá que este tibio superávit no se transforme en un equilibrio o, peor aún, nuevamente en un déficit”, concluyeron.

 

Sobre el saldo total, desde Ecolatina dijeron, días atrás: “Para 2020, el superávit comercial acumularía otro récord, pero los crecimientos espectaculares de dos dígitos habrían quedado atrás. En este sentido, proyectamos un resultado positivo cercano a los US$ 17.000 millones, producto de exportaciones prácticamente estancadas (un avance en torno a +1%), en un contexto de mayor competitividad cambiaria en el promedio anual y mayor demanda brasileña –pese a las tensiones políticas, el gigante sudamericano seguirá siendo nuestro principal socio comercial– pero una menor cosecha agropecuaria producto de un deterioro en el ciclo climático. Por su parte, las importaciones seguirán en retroceso, aunque a una tasa mucho menor (también cercana al 1%) producto no solo de la menor actividad interna y el encarecimiento relativo de los productos importados sino también de una política comercial más agresiva”.



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