Guzmán suma un tercer frente de reestructuración de deuda

Guzman Georgieva


Ayer, en el marco del seminario de economía que se desarrolló en el Vaticano y en el que participó el Papa Francisco y la directora del Fondo Monetaria Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, el ministro de Economía, Martín Guzmán, expuso ante personalidades de las finanzas mundiales y organismos multilaterales. En su exposición, el funcionario repasó varios puntos sobre la economía argentina, con especial énfasis en el tema de la deuda, y anunció que pedirá reestructurar parte de la deuda con el Club de París.

 

“Argentina pagará tasas de interés del 9% de la deuda desde 2020 a 2021 con el Club de París, y eso no sólo es insostenible, sino que también marca un anclaje muy importante para el resto de la restructuración. Definitivamente, no es ‘pari passu’ (igualdad de condiciones) lo que estamos tratando de hacer”, afirmó Guzmán en su discurso.

 

El titular de la cartera económica aseguró que entiende las complejidades que tiene el Club de París, pero que si se van a hacer las cosas bien, también será necesaria la cooperación por parte de los bonistas, según resaltó sobre el final de su discurso.

 

“Implícitamente, con intención o no, hubo un tiro por elevación para Axel Kicillof sobre lo que fue el mal paso de la negociación para posponer el pago del bono BP21”, señaló ante El Economista el director de la consultora Ledesma, Gabriel Caamaño, en referencia al ex ministro de Economía, actual gobernador de la provincia de Buenos Aires, quien se encargó de negociar dicha deuda.

 

De acuerdo con el especialista, uno de los principios prácticos para reestructurar deudas con el Club de París es que el país deudor tenga acuerdo o reprogramación de uno previo vigente con el FMI. “Es decir, más allá del tiro por elevación, lo de Guzmán direcciona la estrategia nacional en un sentido distinto a lo de la provincia de Buenos Aires”, explicó Caamaño.

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Asimismo, señaló que renegociar con el Club de París, además de abrir un tercer frente en el proceso de reestructuración (junto con los acreedores privados y el FMI), incluyendo un préstamo reestructurado del cual sólo resta una cuota, “es uno proceso ya de por sí ambicioso y complicado”.

 

Por su parte, el economista Matías Carugati destacó que la deuda con esa entidad no implica un monto muy elevado, por lo cual considera que parece algo más simbólico. “Hacia afuera, para mostrar que Argentina quiere plantear la renegociación de su deuda con todos los acreedores. Y hacia adentro, tal vez sea un ‘palo’ para Kicillof, después del innecesario ruido que hizo con el tema de la deuda provincial”, precisó.

 

No obstante, Carugati estima que esta nueva reestructuración no complicará demasiado la renegociación de la deuda en sus otros dos frentes. “Es muy especulativo. Habrá que ver cómo siguen esas conversaciones, porque el Club de París puede pedir que el FMI dé el ‘visto bueno’ para llevar adelante este proceso”, afirmó en diálogo con El Economista.

 

Horas después de la participación de Guzmán, el Senado debatió el proyecto de ley para la reestructuración de la deuda, el cual fue aprobado, tal como estaba previsto. De esta manera, el Ejecutivo emprenderá las negociación, que según el cronograma tienen como fecha límite el 31 de marzo. Sin embargo, el Gobierno presentará su propuesta recién en la segunda semana de ese mismo mes, por lo cual los acreedores tendrán sólo diez días para analizar la propuesta.

 

“Si el equipo económico pensaba en una reestructuración con quita significativa, los eventos de esta semana deberían hacerlo recapacitar. Pareciera que el mercado no va a aceptar imposiciones unilaterales, y mucho menos cuando implican pérdidas significativas. Además, hay algunos ‘jugadores clave’ (por sus tenencias en porcentaje del total de cada bono) que pueden condicionar todo el proceso que habrá que tener en cuenta”, advirtió Carugati.

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“Si se va a negociar (de buena fe), hay que tener la flexibilidad suficiente para aceptar soluciones intermedias. Asimismo, parece extraño que el pedido de reestructuración no tenga un plan macro detrás. No se trata de ‘revelar el juego’ antes de tiempo, sino de ‘poner el carro detrás del caballo’. Presentar un plan consistente que muestre la capacidad de pago y, a partir de ahí, sentarse a analizar cuánto se puede pagar por año”, añadió el especialista.

 

Francisco

 

Durante el encuentro en el Vaticano, Guzmán resaltó la necesidad de “resolver el tema de la deuda de manera ordenada y redefiniendo prioridades”, y aseguró que “no se puede pretender que las deudas contraídas sean pagadas con sacrificios insoportables”, en línea con lo que viene sosteniendo el Gobierno.

 

Previamente, en su intervención, el Papa había instado a la comunidad internacional a “encontrar modos de reducción, dilación o extinción de deuda compatibles con el derecho a la subsistencia y el progreso”. En ese sentido, el Pontífice llamó a dar alivio a los países endeudados y a no exigir pagos con “sacrificios insoportables”.

 

Por su parte, la titular del FMI, en diálogo con la agencia Reuters, dijo que este es “un momento muy importante” para que Argentina ponga en práctica políticas para una reestructuración exitosa de su deuda. Además, sostuvo que las políticas deben estabilizar la economía del país y cuidar a los más vulnerables.

 



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