Brexit: lo que viene tras el adiós a Europa



A partir de las 11 p.m. del viernes, Reino Unido se ha alejado del bloque multinacional europeo con sus 27 estados miembros y, por primera vez desde 1973 (cuando se unió al predecesor de la Comunidad Económica Europea), partió en su propio proyecto.

 

El plazo no detiene inmediatamente el flujo de personas y bienes entre las partes divorciadas. En cambio, marca el comienzo de un período de transición hasta el final del año, durante el cual los británicos disfrutarán de muchos de los mismos derechos que tenían antes de la fecha límite, mientras que los representantes británicos y europeos continúan aclarando los detalles de un acuerdo comercial permanente que hasta ahora los ha eludido .

 

Aún así, para un periplo tan tenso y sinuoso, el viernes se pudo ver desde consternación hasta la celebración masiva.

 

 

En otras partes de Bruselas, los funcionarios de la UE devolvieron el gesto simbólico. Una multitud se reunió en un sombrío silencio frente al edificio del Parlamento Europeo, donde vieron cómo los funcionarios bajaban el Union Jack, y levantaron el círculo de estrellas de la UE para ocupar su lugar en el panteón de las banderas de los miembros.

 

 

 

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A tres días del Brexit, el negociador de la Unión Europea (UE), Michel Barnier, presentará mañana el borrador inicial para el acuerdo comercial con el Reino Unido, al mismo tiempo que el premier británico, Boris Johnson, brindará un discurso en el que asegurará que Londres no aceptará ninguna “alineación”con las normativas del bloque europeo más allá de 2021.

 

Mientras que Barnier adelantó en su cuenta de Twitter que “los intereses de Europa, de cada uno de los Estados miembro y de todos nuestros ciudadanos van primero”, Johnson, acusó a Bruselas de tratar de “frustrar” sus planes de libre comercio.

 

Barnier presentará mañana detalles de lo que la UE exigirá a Londres para el nuevo acuerdo comercial que unirá a los dos vecinos, un planteo que deberá ser respaldado por los 27 Estados miembro el 25 de febrero para poder arrancar oficialmente las negociaciones con los británicos.

 

Pero la UE no será la única en presentar su posición mañana.

 

Según la prensa británica, Johnson pronunciará ese mismo día un discurso en el que fijará un tono menos conciliador que el que tuvo antes del 31 de enero y recordará que su gobierno no aceptará ninguna “alineación”con las normativas del bloque europeo más allá de 2021, cuando termine el periodo de transición de 11 meses que establece el acuerdo del Brexit.

 

Una fuente del gobierno citada por el Daily Telegraph señaló que Londres considera que Bruselas intenta unilateralmente “cambiar los términos” del acuerdo del Brexit ratificado en 2019, cuando ambas partes se comprometieron a trabajar por un pacto comercial “ambicioso”, consignó la agencia de noticias EFE.

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Johnson busca un acuerdo de libre comercio al estilo de Canadá, que permita comerciar sin aranceles en la mayoría de bienes, pero que no incluya la industria de servicios, dominante en el Reino Unido.

 

Además de las conversaciones con la UE, Londres perseguirá paralelamente acuerdos de libre comercio con otros países como Estados Unidos, Japón, Australia y Nueva Zelanda.

 

Bruselas, por su parte, aboga por que Londres siga ateniéndose, más allá del periodo de transición, a las reglas comunitarias en estándares y subsidios estatales, y que acate la jurisdicción de la Corte de Justicia Europea en cualquier futura disputa comercial.

 

El período de transición que concluye el 31 de diciembre de 2020, a menos que el Reino Unido pida una prórroga antes del 30 de junio de este año.

 

Sin embargo y pese a las repetidas declaraciones de Johnson, algunos analistas consideran que esta transición podría extenderse uno o dos años.

 

Durante este período, los efectos concretos del Brexit no se percibirán, ya que las normas para ciudadanos y empresas serán las mismas que hasta ahora.

 

Londres tendrá que acatar la normativa comunitaria pese a que, desde este lunes pierde a sus europarlamentarios, y sus ministros y técnicos no participan en las reuniones de sus homólogos europeos en Bruselas.

 

Transcurrido ese período de transición, y si Londres y Bruselas no logran un acuerdo o prorrogan el status quo actual, volverán a levantarse fronteras “duras” entre el territorio británico y el resto de sus vecinos europeos.

 



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