El “wording” cayó mal y preocupó en el mercado

guzman desierto


En política y en economía, importa más lo que se hace, que lo que se dice. Pero esto último (lo que se dice y como) no deja ser, también, muy importante. El comunicado del Ministerio de Economía difundido ayer generó críticas por la decisión (el mercado prefería la opción de emitir pesos, honrar el pago y, eventualmente, esterilizar esos pesos) mientras que el “wording” (o fraseo) combativo, algo que también es analizado por los participantes del mercado, generó preocupación. El mix entre una propuesta financiera adecuada (en rigor, la licitación del lunes quedó desierta) y el tono más agresivo del mensaje no son un buen anticipo para los tiempos que vienen.

 

En uno de sus párrafos, el comunicado dice: “Este Gobierno no va a aceptar que la sociedad argentina quede rehén de los mercados financieros internacionales, ni va a favorecer la especulación por sobre el bienestar de la gente”. El “youtuber” financiero Ramiro Marra tuiteó: “¿Los inversores no somos gente?”.

 

Más allá de eso, el clivaje no debería ser entre los “mercados financieros internacionales” versus “la gente” sino entre una posición que permita dejar atrás un problema urgente (para “el bienestar de la gente”) y uno que agrave los problemas y no mejore el bienestar ni tranquilice a la economía, como quiere, con razón, el ministro de Economía.

 

Si bien todavía falta tiempo para la gran batalla (la deuda en dólares bajo legislación extranjera), los primeros pasos no han dado grandes resultados.

 

“Todo ejercicio complejo de liability management, público o privado, requiere de 1) diálogo estratégico con acreedores, 2) plan detallado de capacidad de pago, 3) entendimiento de apetito por instrumentos, y 4) transparencia de ejecución. Hasta ahora, en la provincia de Buenos Aires y AF20 no se viene cumpliendo”, tuiteó Marcelo Blanco de Lanin Financial Advisors.

 

“No conocen la jerga ni los códigos de la industria financiera. Tampoco tienen calle. Todo el mundo se les está cagando de risa”, dijo un economista, que pidió off the record, visiblemente preocupado.

 

En política (y en economía también), el que se enoja o frustra rápido, pierde. La capacidad está en enmendar errores rápido para minimizar costos ulteriores y lograr una posición dominante nuevamente en un proceso de negociación.

 

Las visiones

 

El Economista dialogó con Alex Cardin (Bull Market Brokers), Matías Surt (Invecq) y Jorge Bertolino para conocer su opinión del comunicado y lo que aparenta ser la nueva estrategia del Gobierno.

 

“Lo que vemos es que rompieron todos los principios que habían definido hace unas semanas (aquella conferencia de Guzmán en la que hablaba de un círculo virtuoso de la deuda en pesos) donde hablaban de una buena relación con fondos del exterior. Ahora patean el tablero y quieren imponer sus condiciones, aunque creo que sin dimensionar las consecuencias de esto y el peso de los que están del otro lado”, dijo Cardin (BMB).

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“Hasta la semana pasada se veía una clara diferencia entre el estilo de la conducción de la provincia de Buenos Aires y el de la Nación. Sin embargo, el comunicado de ayer echa por tierra esa diferencia y lo asimila al estilo confrontativo de (Axel) Kicillof. No creo que sea la manera para avanzar de forma positiva en el tema de la deuda y, al contrario, creo que es la peor estrategia”, dice Surt (Invecq Consulting).

 

“En las últimas sesiones del Congreso y en una carta enviada ayer por un bloque de la oposición se encuentra una actitud más responsable y constructiva por parte de la oposición que del Gobierno. Seguramente que, en parte, esto responde a la inconsistencia interna del armado político del Gobierno. Lo que habría que advertirles a los funcionarios a cargo es que dejen la política interna a un lado en este tema porque no estamos en condiciones de jugar ese partido. Si nos embarcan a todos en la idea de que son ‘los mercados o la gente’ corremos riesgo de terminar en el peor de los escenarios. Todavía estamos esperando la presentación de un plan con metas fiscales y monetarias ‘por escrito’, tal como lo prometió Guzmán en su primera conferencia. No hay manera de que se pueda renegociar la deuda sin mostrarle a los acreedores si vas a tener los recursos o no en el futuro para pagar lo que decís que hoy no podés pagar. Si no mostrás eso, es solo una cuestión de fe. Y la fe por si sola no va a salvar a Argentina”, concluyó Surt.

 

“El reperfilamiento selectivo del AF20 está más en línea con el patoterismo de Axel y Cristina que del perfil menos agresivo de Guzmán y Alberto Fernández”, dice, en sintonía, Bertolino. “Es posible que los grandes tenedores de este bono hayan sido poco colaborativos, provocando, sin proponérselo, la intemperante reacción del Gobierno”, dijo. “No obstante, si el canje no fue exitoso, se debió a que los incentivos de su diseño obligaban a no participar, ya que la única manera de beneficiarse era que otros lo hicieran. El negocio consistía en esperar que lo no canjeado fuera pagado y entonces, el ganador es el que cobra. Típico juego en el que se premia el comportamiento del ‘free rider’ que especula con el comportamiento de los demás participantes. La falta de conocimiento del funcionamiento de los mercados financieros y la poco atinada idea de obrar desde una torre de marfil, sin apelar a interlocutores que pudieran aportar datos de los requerimientos mínimos que hicieran viable y exitoso el canje, hizo que primara la prepotencia y la falta de inteligencia”, agregó. “Es el cruel resultado del ‘chicken game’ 1 de Kicillof. El Gobierno se puso solito y sin ayuda de nadie en la posición de perder el segundo chiken game consecutivo. De allí que se impusiera el reperfilamiento. A lo macho, sin aflojar un tranco, caminan solitos un paso más hacia el precipicio. Ahora, sólo falta esperar que se cumpla la promesa de que este bono será el último en pesos que se reperfilará”, concluyó.

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A modo prospectivo, dijo: “Solamente afrontar la seria y extensa agenda de reformas estructurales, que neciamente, todos los gobiernos ignoran, podrá hacer que dejemos de estar día a día con el corazón en la boca comentando los avatares de medidas inútiles e inconsecuentes, y comencemos a dialogar sobre crecimiento y progreso social”.

 

Algunas reglas

 

Vía Twitter, Gabriel Caamaño Gómez (Consultora Ledesma) detalló algunas “lecciones que deberíamos saber de entrada pero que, caso contrario, deberíamos haber aprendido o refrescado en la práctica luego de la saga PB21 y aún transitando la del AF20”.

 

“La reestructuración de la deuda no es un juego de poker. No es un juego de suma cero, donde lo que gana uno lo pierde el otro. Es una negociación en la que las dos partes pueden terminar mejor. Hacer esa analogía y obviar rol de la cantidad de fichas y el tiempo es un grave error”, dice el punto 1. “Se negocia con una propuesta de pago y un plan macro que la justifica y da sustancia. Caso contrario, la negociación deriva en un juego de mentira versus verdad, en la que estamos en desigualdad de condiciones. Con propuesta y plan se empieza definiendo el partido que se juega”, dice el punto 2. “Las amenazas no creíbles, quedó demostrado si era necesario, se terminan volviendo en contra. El default, en ese contexto, pierde credibilidad como amenaza, porque es demasiado contraproducente en el corto plazo luego de dos años sostenidos de crisis por balanza de pagos”, dice el punto 4. “Primero tenés que convencer a los que tienen poder de bloqueo. Luego al resto. Hay que hablar con los acreedores. Sondearlos. Si no, te vas a enterar de la forma menos auspiciosa qué quitas y condiciones no aceptan. Peor, si son los que tienen capacidad de bloqueo”, dice otro de los puntos. Por último, otro de los items del decálogo reza: “Proponer algo sin la suficiente participación y conocimiento de los acreedores y sin espacio para el análisis o el ida y vuelta, forzando el calendario, sólo redunda en traspiés y prórrogas con el consiguiente pérdida de credibilidad”.

 

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¿Un desierto con agua?

 

“La licitación de ayer (por el lunes) había superado el 40% de aceptación y la decisión de declararla desierta fue de Economía que ahora reperfilará”, dijo ayer el periodista Iván Schargdrosky, usualmente muy bien dateado, en su newsletter del portal Cenital. Esa visión es coincidente con otras versiones que corrieron en la tarde noche del lunes. Luego, llegó el anuncio oficial, que declaró “desierta” la licitación. Si esa visión es correcta, la declaración de lunes sería parte de una estrategia. Que funcione es algo que se verá con el tiempo. ¿Dirá algo Martín Guzmán hoy en el Congreso?

 



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