Con Macron, Fernández cerró una gira con saldo positivo y sin sobresaltos

Con Macron, Fernández


“Optimo”. Así caracterizaban ayer, en Casa Rosada, el saldo de la gira del presidente Alberto Fernández por Europa, con la cumbre con Emmanuel Macron ya procesada y un nuevo respaldo al país en su búsqueda de renegociar en nuevas condiciones (plazos, sobre todo) la deuda con los acreedores externos. “Sin sobresaltos”, evaluaba la comitiva, desde París, como balance de seis días de reuniones, gestos y viajes que permitieron que cuatro de los países más importantes de Europa dieran su OK a la posición argentina.

 

“Francia lo acompañará y se movilizará con el FMI y con otros socios para ayudar a la Argentina al camino del crecimiento y de una deuda sostenible. La situación económica de su país, por supuesto, es un tema de preocupación pero también de movilización, siempre hemos apoyado los esfuerzos de estabilización de su economía, de integración en la comunidad financiera internacional y seguiremos haciéndolo”, sostuvo el mandatario francés luego de la reunión. Casi una síntesis de lo que Fernández fue a buscar desde el día uno de la gira. “Puede contar con nosotros. Nuestros pueblos, en los momentos difíciles, siempre están uno al lado del otro”, agregó en el Palacio del Elíseo, en el breve contacto con la prensa.

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“Francia es un inversor muy importante en la Argentina. Sus empresas expresan lo mejor del capitalismo, que es invertir para producir y dar trabajo”, pretendió corresponder el Mandatario argentino, que se llevaba así un nuevo respaldo explícito luego de parecidas apreciaciones del primer ministro italiano Giuseppe Conte, el presidente de ese país Sergio Mattarella, el presidente del gobierno español Pedro Sánchez y, sobre todo, la canciller alemana Angela Merkel.

 

“No es verdad que no tenemos un plan. No lo contamos porque estamos en plena negociación”, dijo Fernández.

 

Estos apoyos tienen mucha relevancia. Representan votos (e influencia, en el caso especial de Alemania) en el directorio del FMI, mientras el Gobierno espera retomar la negociación con la administración de Donald Trump. Y dosis mayores de optimismo, en un escenario que, inicialmente, aparecía como altamente complejo.

 

“Argentina necesita reordenar esa deuda en acuerdo con el Fondo y los acreedores”, dijo Fernández, más tarde, al responder preguntas ante estudiantes del Instituto de Estudios Políticos de París Sciences Po. Allí, Fernández se refirió a la decisión anunciada anteayer por el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, de utilizar recursos propios “sin asistencia del Gobierno Nacional” para afrontar la deuda vencida a fines del mes pasado, y anunciar el proceso de reestructuración del pasivo provincial en moneda extranjera. “Con Axel (Kicillof) coincidimos en que pague, lo que no significa que estamos en condiciones de pagar”, agregó.

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En ese encuentro, casi informal, Fernández se refirió al rumbo económico de su gobierno. “No es verdad que no tenemos un plan. No lo contamos porque estamos en plena negociación y contarlo sería mostrar las cartas, y estamos jugando al poker y no con chicos”, advirtió el Presidente. E incluso, le respondió a un exfuncionario de Cambiemos, presente en el evento, que le preguntó sobre las responsabilidades de su espacio en la crisis. “El peronismo tuvo algunas culpas pero muchas más tuvieron los que no son peronistas. Vinimos a resolver los problemas que dejaron. Somos expertos en eso”, le dijo de manera cordial. Uno de los momentos risueños de la gira, al que se podría sumar, por cierto, la pregunta de una Merkel sinceramente interesada en saber qué es el peronismo, si era de “derecha o de izquierda”.

 



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