Con escándalo en el Congreso, Trump va por la reelección: “Lo mejor está por venir”



Ante el Congreso y un país fuertemente dividido por el impeachment, el presidente de Estados Unidos Donald Trump utilizó su discurso sobre el estado de la Unión para exaltar un “Gran regreso estadounidense” en clave electoral, celebró “la recuperación económica increíble” que vive el país y prometió que “lo mejor está por venir”, sin mencionar nunca la definición hoy de su juicio político.

 

“El nivel de desempleo es el más bajo de los últimos 50 años”, celebró el mandatario y agregó que es el menor “de la Historia” para las minorías negra, hispana y asiática.

 

Destacó que su gobierno tiene “una agenda es pro familia, pro trabajadores, pro crecimiento”; que se “está recuperando la capacidad industrial” y que “3,5 millones de personas en edad de trabajar se han unido a la fuerza laboral”.

 

Lejos de reconocer que la economía había comenzado a crecer durante el segundo mandato de Barack Obama, Trump calificó de “fracasadas” las políticas del gobierno anterior y adjudicó todas las cifras positivas a su administración.

 

Celebró el nuevo tratado de libre comercio con México y Canadá, y su guerra comercial con China. “Cumplí mi promesa”, aseguró.

 

El mandatario le dedicó tiempo también a los temas que más interesan a los estadounidenses, especialmente en un año electoral: educación y salud.

 

Defendió la eliminación del sistema de salud universal aprobado por el gobierno anterior y pidió al Congreso su apoyo para prohibir que los inmigrantes que viven ilegalmente puedan recibir tratamiento gratuito y otra para “prohibir el aborto” en la segunda mitad del embarazo.

 

“Todos debemos coincidir en que todas las vidas valen”, dijo y puso como ejemplo a una mujer que tuvo un beba prematura de 21 semanas y seis meses y que fue una de sus invitadas de la noche.

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Además, defendió “el derecho constitucional a rezar en las escuelas públicas” y la Segunda Enmienda de la Constitución que garantiza la compra y tenencia de armas.

 

Finalmente, calificó de “sin precedentes” su esfuerzo por reforzar la frontera Sur y aseguró que los acuerdos que firmó con México, Honduras, El Salvador y Guatemala redujeron en un 70% las entradas ilegales desde mayo pasado.

 

Uno de los momentos más tensos del discurso fue cuando equiparó inmigrantes ilegales con inmigrantes que cometieron crímenes y acusó a gobiernos locales opositores, como el de Nueva York o California, de refugiar a violadores y asesinos.

 

Trump dio su último discurso del Estado de la Unión de su mandato en una atmósfera tensa pero favorable, en la víspera de su esperada absolución en el juicio político que realiza el Senado y tras su primera victoria rotunda en las primarias presidenciales.

 

El presidente habló desde la misma cámara que hace solo unas semanas lo acusó formalmente de utilizar su cargo, la política exterior estadounidense y los recursos del Estado para su beneficio electoral.

 

Atrás de él y al lado del vicepresidente Mike Pence, estuvo sentada la dirigente que encabezó el proceso en su contra, la presidenta de la Cámara de Representantes, la demócrata Nancy Pelosi. La última vez que se reunieron para hablar, en octubre pasado, el encuentro terminó con gritos y un portazo de la líder opositora.

 

Desde entonces no se hablan. Ayer, al inicio de la ceremonia, Pelosi extendió su mano para saludarlo y Trump la ignoró.

 

Ni bien terminó la ceremonia, Pelosi le devolvió la gentileza al romper frente a las cámaras la copia del discurso que Trump le había entregado.

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Uno de los pocos temas que unificaron a todo el hemiciclo y rompieron la grieta bipartidista fue el apoyo al líder de la oposición venezolana, Juan Guiadó, a quien Trump identificó como “el verdadero y legítimo presidente de Venezuela”.

 

“La dictadura de (Nicolás) Maduro será destruida. Lleve a su país el mensaje que Estados Unidos los apoya”, aseguró el mandatario y todo el congreso se puso de pie y lo aplaudió.

 

Trump le dio una relevancia especial a la crisis venezolana al incluirla en medio de los temas domésticos y no al final de su discurso, cuando tradicionalmente los mandatarios se refieren a la política exterior.

 

Pero cuando le tocó hablar de su agenda exterior, defendió su llamado plan de paz para el conflicto israelí-palestino, el ataque que ordenó y mató al comandante iraní Qasem Soleimani en Irak y adelantó que buscará retirar todas las tropas de Afganistán.

 

“No es nuestra función ser fuerzas de seguridad de otras naciones”, argumentó.

 

Tras el discurso presidencial, la tradición dicta que un dirigente del partido opositor le responda con otro mensaje a la nación.

 

Este año, la respuesta en inglés estuvo en manos de la gobernadora de Michigan, Gretchen Whitmer, quien habló desde la escuela de su hija, mientras que la congresista por el estado de Texas Veronica Escobar le contestó en español desde su ciudad natal, la fronteriza El Paso.

 



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