Bloomberg entró en la carrera presidencial

Michael Bloomberg


Michael Bloomberg finalmente calificó para participar, junto a otros candidatos demócratas, en el debate que se hará hoy a la noche en Las Vegas de cara a las asambleas que se realizarán el sábado en Nevada. Cumplió con el requisito de lograr que cuatro encuestas de alcance nacional le otorguen al menos una intención de voto del 10%.

 

Según el promedio de los sondeos del sitio Real Clear Politics, Bernie Sanders sigue encabezando las preferencias con el 24,8%, seguido por Joe Biden con 17,8% y Bloomberg con 14,6%. La última encuesta conocida es la de NPR/PBS News Hour que le otorga a Sanders el 31% de la intención de voto, a Bloomberg el 19% y a Biden el 15%.

 

Además, ya no se toma en cuenta las donaciones privadas para medir el apoyo a los candidatos, lo que favorece a Bloomberg porque no las acepta. Con la de él, le alcanza y sobra para varias campañas. Este año lleva gastado más de US$ 400 millones en promover su candidatura y en 2018 invirtió US$ 2.300 millones impulsando distinto tipo de proyectos e iniciativas de diferentes organizaciones.

 

De esta manera, Biden, Sanders, Elizabeth Warren, Amy Klobuchar y Pete Buttigieg compartirán el estrado con un nuevo compañero de ruta al que le dedicarán varios cuestionamientos. Al menos tendrán algo que finalmente los unirá: un enemigo común al que acusarán de querer “comprar” la elección.

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Bloomberg no competirá en las asambleas de Nevada ni en las primarias de la semana siguiente en Carolina del Sur sino que se reservará para el supermartes del 3 de marzo, luego del cual quedarán en carrera dos o tres candidatos. Sanders seguramente será uno de ellos, y Bloomberg aspira a ser otro.

 

El crecimiento de Sanders desplaza a Warren porque compiten por el mismo segmento de voto progresista y el eventual surgimiento de Bloomberg afectaría a los candidatos que aspiran a lograr el apoyo del electorado moderado: Buttigieg y Klobuchar.

 

La incógnita es Biden, cuya candidatura parece desmoronarse, pero el respaldo de los latinos en Nevada y de los afroamericanos en Carolina del Sur podría reavivar sus pretensiones. Pero si el ex vicepresidente no recupera terreno, no puede descartarse una competencia en el tramo final de la campaña entre Sanders y Bloomberg.

 

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Donald y Mike en el barro

 

Pertenecen al mismo círculo social y cuando Mike era alcalde de Nueva York, cargo al que accedió como republicano, Donald era un importante desarrollador inmobiliario de la ciudad. Pero se fueron distanciando y Mike apoyó la candidatura de Hillary Clinton en 2016. Ambos tienen un gran patrimonio, pero el del multibillonario Mike supera por muchísimo al de Donald y se lo considera una de las diez personas más ricas de Estados Unidos. Precisamente, por tener un origen similar, es que su rivalidad es tan grande y se manifiesta mediante agravios personales. Es lamentable, porque eso deteriora la calidad del debate público. Donald se burla de la estatura de Bloomberg , lo llama “mini-Mike” y lo describe como una “masa de energía muerta”. Mike, por su parte, se ríe del exceso de peso de Donald, del color de su pelo y de su bronceado artificial. Además, afirma que heredó una fortuna pero que hizo muy malos negocios. Pero la campaña tendrá un tono agresivo cualquiera sea el candidato demócrata. Es la lógica de confrontación política que eligió Trump y que sus rivales aceptan. El Presidente llama a Sanders “crazy Bernie” quien, por su parte, le responde acusándolo de “racista, sexista, de tener una administración corrupta y de ser un peligro para el país”.



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