Admisión del FMI, guiño póstumo a Toto y buena noticia para Guzmán

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“¿Y ahora me lo venís a decir?”, tuiteó ayer Pablo Quirno, mano derecha de Luis “Toto” Caputo, ante una de las noticias del idea: el compromiso del Fondo Monetario Internacional (FMI) de repensar algunas ideas sobre cómo asistir a los países emergentes.

 

En una columna en Financial Times, la directora gerente del organismo, Kristalina Georgieva, adelantó que se “están replanteando las recomendaciones de políticas para mercados emergentes” en base a las características “específicas para cada país”.

 

“Nuestro objetivo es proveer una recomendación específica para cada país de un apropiado mix de políticas necesarias para preservar el crecimiento y la estabilidad financiera”, agregó la búlgara que reemplazó a Christine Lagarde en el prestamista de última instancia del planeta.

 

Georgieva admitió que el “marco actual” del organismo está “basado en un pensamiento económico más convencional” y “orienta en general a los miembros hacia la utilización del tipo de cambio como amortiguador”. Agregó: “Ese enfoque proporciona una buena aproximación de la forma en que las economías avanzadas se ajustan a las perturbaciones externas y a las variaciones de los tipos de cambio. Pero puede pasar por alto importantes características de los mercados emergentes, que alteran la respuesta de sus economías a las conmociones externas y puede exigir una prescripción de política diferente”.

 

En muchos países en desarrollo, el dólar juega un rol desproporcionado en la facturación comercial así como ser la moneda en la que se denominaron grandes partes de la deuda externa.

 

“Eso puede provocar que los tipos de cambio se conviertan en amplificadores de los choques ya que pueden incrementar repentinamente los costos del servicio de la deuda y los pasivos”, dijo.

 

Cualquier similitud con Argentina de 2018-2019 no es coincidencia, obviamente. El FMI parece haber aprendido, aunque tarde. El precio del dólar se duplicó y la inflación también, más allá del megapréstamo de US$ 44.000 millones. La deuda también se disparó.

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A la vez, es un reconocimiento, parcial y tardío, a la “tesis Caputo”. El exbanquero central, quien sugirió a Mauricio Macri pedir ese dinero en Washington porque intuía que se iban a cerrar los mercados para la deuda riesgosa, era un firme defensor de la intervención del BCRA en el mercado cambiario. Convicción y acción que le costó su puesto a poco de andar. La orden que había bajado Lagarde desde Washington, y que luego se flexibilizó sucesivamente, es que el BCRA debía correrse del MULC y que el tipo de cambio debía ser fijado por el mercado. Algo por demás peligroso, como ya se vio.

 

En diálogo con El Economista, Nicolás Bertholet (UBA) opinó: “La nota de directora del FMI refleja las ideas principales y los aportes que viene haciendo la nueva Directora del Departamento de Estudios del FMI, Gita Gopinath y esto significa una modificación, cuanto menos, del marco teórico y de la visión del FMI acerca del rol del tipo de cambio flexible, la necesidad de políticas macroprudenciales y una revisión del modelo Mundell-Fleming que utilizaba el FMI como modelo macroeconómico hasta la actualidad. Más allá de las alusiones que se podrían hacer para el caso de Argentina, la nota va más allá de eso y muestra el nuevo enfoque teórico del área de investigación del FMI que encabeza Gopinath”.

 

“En la nota se plantea que el Fondo Monetario debe repensar las recomendaciones de política económica para los países emergentes porque las recomendaciones basadas en el modelo anterior de Mundell-Fleming no se condicen con la evidencia empírica para los países emergentes. Lo que el FMI recomendaba ahora reconocen que solo funcionaría para economías avanzadas pero no para emergentes. Pone dos ejemplos. Primero, el tipo de cambio flexible no tiene las virtudes atribuidas en el viejo modelo y en vez de absorber shocks puede amplificarlos especialmente en economías emergentes con fuerte endeudamiento en dólares y, segundo, los controles de capitales pueden ser necesarios para prevenir sobreendeudamientos y descalce de monedas. La directora del FMI plantea la necesidad de un mix de política que tenga en cuenta que políticas antes recomendadas pueden tener efectos indeseables”, dice.

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¿Por qué puede ser bueno para Argentina el nuevo enfoque teórico del FMI? “Por un lado, puede ser utilizado para un mayor entendimiento para la renegociación con el FMI porque se acerca más a la visión del equipo económico, y en especial de Martín Guzmán, de la forma de entender los problemas de las economías emergentes y particularmente los orígenes de las crisis de deuda soberana y los ciclos financieros internacionales. Por ejemplo, con esa nueva visión sería más sencillo acordar mecanismos de regulación de los flujos de capital, tener un set de políticas macroprudenciales, etcétera. Y también algo tan sencillo como que te permitan intervenir en el mercado cambiario. Están reconociendo que el modelo que tenían en la cabeza no funciona bien para países emergentes y que necesitás para cada país un mix de políticas distintas que incorpora intervenciones cambiarias, políticas macroprudenciales y regulaciones de distinto tipo”, dice y concluye: “Es un paso adelante”.

 



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