Si Buenos Aires no renegocia, Guzmán deberá ceder y rescatar a Kicillof

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En pocos días, entre el 19 y el 26 de enero, la provincia de Buenos Aires afrontará vencimientos de deuda por US$ 571 millones. Dentro de esas obligaciones, el pago más complicado, por ser de legislación extranjera, es el bono que vence el 26, que implica US$ 275 millones (US$ 248 millones de capital y US$ 28 millones de intereses). Por su parte, el mercado duda de la capacidad de negociar un aplazamiento del pago en tan poco tiempo.

 

Tras la negación del ministro de Economía, Martín Guzmán, de salir al rescate del gobernador bonaerense, Axel Kicillof, quien busca evitar un default en su primer mes de gestión, los bonos públicos de ese distrito ayer cayeron 7% por temor a un default, que entrarían en ese estado tras un período de gracia de diez días. Por su parte, Alberto Fernández ratificó ayer la posición de Guzmán respecto a una asistencia financiera: “No está previsto en las cuentas del Estado Nacional”.

 

Según Félix Piacentini, economista especializado en economías provinciales, desde el punto de vista fiscal, la situación de la provincia de Buenos Aires no es muy grave. “Durante la gestión de María Eugenia Vidal, se avanzó mucho para revertir la situación que hubo durante la administración de Daniel Scioli. Para 2020, se puede esperar un resultado primario positivo, equilibrado; un resultado financiero con intereses negativo, pero no demasiado, en el orden de los cinco puntos de los ingresos totales”, detalló.

 

“Lo que le sucede a la provincia de Buenos Aires en cuanto al endeudamiento es un problema de liquidez, pero no de solvencia. Es decir, tiene un servicio de la deuda que tiene un peso grande sobre sus ingresos corrientes, porque tenía un stock mayormente dolarizado: más del 80% de la deuda estaba en moneda extranjera durante 2018, que fue cuando empezó el movimiento del tipo de cambio, y esto empezó a afectar la liquidez”, explicó Piacentini ante El Economista.

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De acuerdo con el especialista, lo que vino haciendo la provincia de Buenos Aires en los últimos dos años fue tratar de rollear sus compromisos. “No es necesaria en todo caso una asistencia financiera exorbitante por parte de la Nación. Ahí está la habilidad de tratar de rollear los vencimientos. Es decir, reestructurar en mejores condiciones. No es el mismo caso de la Nación, que reperfila las Letes sin mayores inconvenientes: acá hay que sentarse a negociar. Sin dudas, el desafío estará en la habilidad de negociación”, aseguró.

 

Los analistas consideran que sería arriesgado “dejar caer” a la provincia de Buenos Aires mientras el Gobierno Nacional negocia la deuda soberana e intenta a la vez estabilizar las variables nominales.

 

Sin embargo, si la negociación no llega a buen puerto, Kicillof deberá ser asistido por Guzmán. “Si a la provincia de Buenos Aires se le complica, esto afectará notablemente la posibilidad de reestructurar la deuda nacional porque le mete mucho ruido al mercado y esto puede afectar al bono soberano: la complicación de la provincia más grande del país arrastra el riesgo soberano”, explicó Piacentini.

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En esa línea, Federico Furiase, director de la consultora EcoGo, advierte que sería muy arriesgado “dejar caer” a la provincia de Buenos Aires mientras se negocia la deuda soberana y se trata de estabilizar las variables nominales. “En este contexto, debería primar el ‘riesgo sistémico’ por sobre el ‘riesgo moral’”, afirmó Furiase, en referencia a la idea de que si Buenos Aires es asistida, las otras provincias buscarán que hagan lo mismo con ellas.

 

Furiase remarca que si bien los bonos de la provincia de Buenos Aires no tienen cláusula de cross default/acceleration con los bonos soberanos de legislación internacional, el potencial “efecto contagio” podría ser complicado para la negociación de la deuda soberana y la estabilidad nominal.

 

“Si hay un tironeo, creo que Guzmán finalmente va a tener que ceder, porque es mayor el costo de aumentar el riesgo soberano y poner en riesgo una reestructuración de la deuda nacional, que el Tesoro saliendo a asistir a la provincia de Buenos Aires”, estima Piacentini.

 

De acuerdo con un informe de Elypsis, durante de este año, el de mayores vencimientos de títulos públicos de la provincia de Buenos Aires, el gobierno bonaerense deberá pagar US$ 2.705 millones, de los cuales US$ 725 millones vencen en enero. Para cumplir con sus obligaciones, según la consultora, este distrito debería sostener un superávit primario de 4,7% de su PIB, “algo casi imposible”.



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