Polo: “Lo de Kicillof parece un globo de ensayo: busca testear al mercado”



Entrevista a Martín Polo Head of Research de Mills Capital Por Enrique Pizarro

 

Esta semana, hay dos temas que mantendrán la atención de los mercados financieros: primero, en la Cámara de Diputados se debatirá el proyecto de ley de reestructuración de la deuda de la Nación; además, vencerá el nuevo plazo que el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, le dio a los acreedores del bono BP21 para que confirmen su decisión sobre la propuesta de posponer un vencimiento de capital.

 

El Economista dialogó con Martín Polo, head of research de Mills Capital Markets, que señala que hasta el momento el Gobierno ha mostrado “muy pocas cartas” y que no se vislumbra un plan consistente. Por otra parte, de cara a las perspectivas económicas para 2020, el especialista resalta que “el Banco Central es el gran garante de esta estabilidad que se propuso el Gobierno; todo lo demás va a depender de lo que haga el Ministerio de Economía”.

 

¿Qué expectativas hay en el mercado sobre la negociación de la deuda soberana?

Muy pocas. Creo que aquí tenemos que definir varias cosas tales como el cuando, como y cuanto. Respecto al primero, vemos muy difícil que se logre antes del 31 de marzo e incluso antes del primer semestre. Parece difícil alcanzar las voluntades sin un plan previo y sin un acuerdo con el FMI. La deuda pública de Argentina con privados es menor al 40% del PIB, con lo cual el inversor sabe que la propuesta no da para ser muy agresiva en cuanto a la quita. Una reestructuración es un camino complejo, largo e inestable en el que juegan aspectos económicos y legales. Cuanta más firmeza tenga el Gobierno en el logro de un plan sustentable, mayores son las chances de una salida ordenada del tema de la deuda. Tener equilibrios macroeconómicos no es una elección: es una opción y se deben alcanzar. Noto que el Gobierno mostró muy pocas cartas y no se vislumbra un plan consistente sino que sólo mostró la Ley de Emergencia como una señal, pero es muy débil. Son todas medidas de estabilización, que no son sostenibles en el mediano plazo y ninguna apunta a la recuperación de la economía. Cuanto más se demore la recuperación económica, más temprano que tarde comenzará la tensión política dentro del oficialismo.

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¿Cómo impacta lo del BP21 en la negociación de la deuda de la Nación?

Es una mala noticia, innecesaria. Genera mucho ruido en la negociación de la deuda del Gobierno Nacional. Parecería ser un globo de ensayo en el que seguramente no alcance el 75% de la adhesión necesaria para aplazar el pago, y terminará pagando. Sería absurdo entrar en default por US$ 275 millones. Incluso, cuando miramos los datos fiscales de la provincia de Buenos Aires, notamos que en 2019 repitió superávit primario por segundo año consecutivo, siendo una de las pocas provincias del país en las que los ingresos crecieron por encima del gasto. Si bien es cierto que la carga de intereses es pesada, los números no están por fuera de su alcance.

 

¿Quiere decir que la provincia de Buenos Aires tiene los fondos para afrontar este pago? Kicillof asegura que no está en condiciones de pagar…

Para la provincia de Buenos Aires, ese monto es perfectamente manejable. Estamos hablando de una provincia que representa el 40% del país. Sólo en recaudación tributaria, tiene ingresos de US$ 20.000 millones por año. Además, tiene diferentes mecanismos para honrar la deuda por medio del Banco Provincia. Como comenté anteriormente, esto parece un globo de ensayo: estimo que quiere testear al mercado. Creo que él busca probar cuan lejos están del mercado. Si los acreedores finalmente no aceptan la propuesta, estimo que Kicillof saldrá a pagar. Al menos, sería lo más conveniente.

 

Pasando a otro plano, desde hace dos meses hay una fuerte emisión monetaria y pronto la estacionalidad reducirá la demanda de dinero. ¿Cómo debe encarar esto el Banco Central?

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Tuvimos una fuerte expansión monetaria en diciembre, tal como se esperaba, dado que se unieron la estacionalidad negativa de las cuentas públicas y los vencimientos de deuda en un contexto de mercados cerrados. En enero, el Banco Central empezó a absorber modificando el esquema anterior, buscando que la esterilización sea un poco a plazo más largo. Por ejemplo, cambiando pases por Lebad más largas. El Banco Central es el principal garante que tiene la estabilidad cambiaria y monetaria que debe lograr el Gobierno; todo lo demás va a depender de lo que haga el Ministerio de Economía.

 

Recientemente, Pesce decidió mantener la tasa en 50%, luego de un progresivo y rápido descenso. ¿Cree que hay espacio para seguir bajándola en el corto plazo?

Dependeráde la independencia del Banco Central. Si es por la entidad monetaria, con la brecha presionando, con menos dólares que entran del campo y con la inestabilidad que genera la deuda de la provincia de Buenos Aires, estimo que el Banco Central será prudente y no bajará mucho más la tasa de referencia y buscará mejorar los mecanismos para reducir la brecha entre las tasas pasivas y activas. Es cierto que tiene una impronta menos ortodoxa, pero “no come vidrio” y creo que no se cebará en la baja de las tasas en el corto plazo. Aunque sabemos que la independencia del Banco Central es una guerra que a la larga se pierde.

 

¿Cómo ve la evolución del dólar, especialmente, la brecha, para los próximos meses?

Deberá estar estable, con muy poco movimiento en tanto que la brecha, aunque será volátil, se estabilizará en caso de que la provincia de Buenos Aires pague su deuda. El dólar oficial y el congelamiento de las tarifas es la única carta que está jugando el Gobierno para moderar la suba de los precios. Sin embargo, si entramos en el escenario de default, obviamente estos supuestos se caen y vamos a un escenario de mucha volatilidad y mayor inflación.

 



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