La aversión al riesgo crece, y sobre todo en Argentina

Wall Street Trump Estados Unidos


Por Luis Varela 

 

En un día con crecimiento de la aversión al riesgo en todas partes, los inversores del mundo van saliendo de posiciones consideradas más peligrosas y, junto con ese escenario, Argentina enfrenta una pulseada complicada por el vencimiento de un bono de la provincia de Buenos Aires, lo cual puso ayer al mercado local en el peor momento de lo que va del gobierno de Alberto Fernández.

 

Entre el miedo al virus chino y las repetidas advertencias de muchos expertos, planteando la posibilidad de un bajón importante e inminente en la Bolsa de Nueva York, ayer hubo una onda bajista en casi todos los recintos bursátiles del mundo, pero también bajas significativas para el petróleo y para los metales básicos, con también una dura estocada para las criptomonedas, planteando serios interrogantes para lo que está por venir.

 

Por supuesto, el mundo tiembla y la Argentina siente una oscilación de magnitud. En el mercado local se observó una fuerte suba para los dólares libres, superando incluso el dólar turista, que venía actuando como techo de banda. Y al mismo tiempo, hubo bajas en los títulos públicos argentinos, a contramano de subas en todos y cada uno de los bonos internacionales. Por lo que el riesgo país subió otra vez, quedando al borde de los 2.000 puntos. Y la Bolsa de Buenos Aires también se vio afectada, haciendo que el mercado porteño sea el único que queda debajo del agua en lo que va de 2020.

 

La onda bajista mundial tiene que ver, como dijimos, con el virus chino y con Wall Street en el cielo, pero el foco de la baja argentina está enfocado en el vencimiento del bono BP21, emitido por Daniel Scioli en 2011 para cubrir un pago del sueldo a los maestros, que planteaban un paro, y le opacaban el futuro político. Y fue tanta la premura de Scioli por conseguir dinero en ese momento, que emitió un bono en dólares y bajo ley de Nueva York, lo cual pone ahora a Axel Kicillof en un apuro.

 

Lo peor de la situación de ayer tuvo que ver con el mercado de cambios, con el sector completamente partido en dos. Los que tienen ingresos en pesos, abandonan la moneda local y compran dólares donde sea y al precio que sea. Y los que no tienen ingresos en pesos, se ven obligados a vender dólares para cubrir los gastos, y en consecuencia el dólar blue se mantiene sin cambios.

 

Hasta el miércoles el techo de la hipotética banda cambiaria era el dólar turista, que se mantenía inmóvil en $ 81,87, un valor que ayer repitió. Pero ayer esa cifra fue superada por los dólares que compran las empresas y los inversores de altos ingresos. El dólar oficial y el dólar blue cerraron sin cambios, a $ 62,98 y a $ 77,75 respectivamente. El dólar mayorista subió 1 centavo hasta $ 60,08, con el Banco Central perdiendo US$ 35 millones de las reservas que quedaron en US$ 45.383 millones de dólares. Mientras que el dólar mep o dólar bolsa saltó $ 1,35 hasta $ 81,64 y el contado con liquidación saltó $ 2,36 hasta un récord de $ 84. Con esto, la brecha entre el dólar oficial y el blue se mantuvo en el 23,4% pero la diferencia entre el ccl y el mayorista se estiró hasta un récord del 39,8%.

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En el exterior la aversión al riesgo favoreció al dólar, que subió 0,7% en Chile, 0,4% en México, 0,3% contra el euro y 0,1% contra la libra, pero bajó 0,1% contra el real y cedió 0,3% contra el yen. Por eso, medidos en pesos en Buenos Aires, el real subió 7 centavos hasta 14,41 pesos, la libra no cambió en $ 78,82 y el euro bajó 12 centavos hasta $ 66,42.

 

Sin importar lo que pasaba con los dólares libres, el BCRA mantuvo su política monetaria. Realizó una licitación de Leliq a 14 días y anunció que se prepara para las Leliq a 21 y 28 días, a pesar de que algunos analistas dicen que el presidente del Banco Central se va metiendo en un embudo, con una “trampa de liquidez que eclosionará en febrero”. Pese a eso, los plazos fijos siguen bajando tasas: los bancos pagaron 34% anual por plata chica y 35,6% por plata grande. Y debe advertirse que las tasas de los plazos fijos bajan, pero las de las tarjetas no, por lo que el que pague el mínimo en los vencimientos de las tarjetas caerá en una verdadera trampa.

 

A nivel global se vieron subas en los bonos de todas partes, con fuerte alza para los bonos de Italia y de España, y con mejoras considerables para los títulos de Singapur, Grecia, Portugal y Francia. En cambio, el panorama de la Argentina fue completamente diferente: con buen volumen, la baja de los bonos nacionales persiste y ya se perdió toda la suba lograda en las primeras cuatro semanas de Fernández.

 

La pulseada tiene las horas contadas. Kicillof dice que va logrando el sí de los bonistas, pero el acuerdo no aparece. Si no paga el bono el lunes próximo, capital e intereses, el bono entrará en default y la fecha del 5 de febrero podrá significar una dura dificultad no sólo para los bonos de la provincia, sino para toda la negociación de la deuda argentina, que será debatida en el Congreso.

 

Frente a esto, la calificadora Fitch ya decidió rebajar a “default restringido” la deuda argentina en pesos a largo plazo. “El gobierno intercambió el (un monto en pesos a) equivalente US$1.400 millones en instrumentos Lecap de tasa fija, que vencen en los próximos meses por nuevos instrumentos Lebad de tasa variable que vencen más adelante en el año”, dijo Fitch, operación que consideró como un intercambio de deuda en “dificultades” o distressed debt exchange (DDE). Por eso, la Argentina ya empeoró sus calificaciones de riesgo.

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Ayer, el 80% de lo operado en bonos se transó en siete papeles: AY24 42%, AF20 8%, TO26X 7%, TC20 7%, TJ20X 6%, TC20X 5% y AY24X 4%. Y en los extremos hubo un salto del 13% para el bono PAP0 y subas del 2,5% al 4,2% para los bonos AY24X, DICA, AO20, DIA0D, DIA0, AA37, AY24, PARA y AY24Y. Y se registraron caída del 2,5% al 7,4% para los bonos BPLDD, TC20Z, TO26, CUAP, TC20D, TJ20X, A2M2D, TO21, TO21X, AF20C, TO23Z y PARYD.

 

Las bolsas asiáticas y europeas estuvieron a pleno en baja, pero hubo cierre mixto en la Bolsa de Nueva York: el Dow bajó 0,1%, pero el S&P subió 0,1% y el Nasdaq 0,2%. Al tiempo que la Bolsa de San Pablo subió 1% pero la de México cedió 0,3%.

 

La plaza bursátil local estuvo entre las peores: con $ 504 millones operados, la Bolsa de Buenos Aires cayó ayer 2,1% y en lo que va de este año es junto a Madrid y Chile una de las que está con cotizaciones en baja: en lo que va de enero el Merval cede 0,4% en dólares y 1,3% en pesos.

 

El 80% de lo operado en acciones se transó en diez papeles: G.F. Galicia tuvo el 23% del total operado, al tiempo que YPF logró el 16% de los negocios y Pampa Energía el 9%. Con eso, en los extremos se vieron alzas entre el 2% y el 7,4% para Bodegas Esmeralda, Rosenbusch, Patagonia, San Miguel, Banco Río – pref, Ferrum, G. Oeste, Havanna, Ausol y Grupo Valores. Y bajas del 2% al 9,6% para Grimoldi, Francés, Central Puerto, Pampa E, Banco Macro, Boldt, TGLT, G.F. Galicia, Ternium, Polledo, Garovaglio, Mirgor y Longvie. Mientras que los ADR argentinos que cotizan en Nueva York estuvieron mixtos: con subas del 2% al 4,7% para Irsa P, Irsa I y Globant, con caídas del 1% al 4,7% para Pampa E, Macro, Edenor, Galicia, YPF y Telecom.

 

Finalmente, el temblor mundial quedó evidenciado en las commodities. Hubo desplome del 2,8% para el petróleo: volvió a US$ 55,38 por barril. Los metales preciosos actuaron sostenidos: el oro subió 0,3% y la onza de plata terminó sin cambios. Los metales básicos estuvieron en descenso: el aluminio cedió 0,9%, el cobre bajó 1,3% y el níquel cayó 2%. En Chicago, el maíz subió 1,3%, el trigo subió 0,5% y la soja cayó 0,6%. En Rosario la suba de los granos persiste, con alza del 2,6% para el trigo, 1,4% para el maíz y 0,4% para el girasol. Y el bitcoin cayó otro 3,5%, con el fanatismo de los tenedores de criptomonedas complica más al sector.



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