El Frente Amplio dejó a Uruguay con el PIB per cápita más alto de América Latina



Luego de 14 años de Gobierno en Uruguay, el Frente Amplio (FA) perdió las elecciones y debió dar un paso hacia un costado. En democracia, hay que saber perder. Ahora, la batuta quedará en manos de Luis Lacalle Pou del Partido Nacional.

 

Tanto la gestión del FA, como el proceso electoral en sí mismo, dejaron interesantes enseñanzas para este lado de la orilla del Río de la Plata y América Latina en su conjunto. Sobre eso trató el último informe de Idesa.

 

Pese a un resultado realmente muy ajustado y 4-5 días de incertidumbre, primó la calma en las calles. “En el contexto latinoamericano el proceso electoral uruguayo es destacable”, dijo Idesa. “La serenidad y estricto apego a las instituciones con que se abordó la alternancia en el poder, dirimida por una pequeña cantidad de votos, es ejemplar”, expresó. Tabaré Vázquez no podía presentarse por un nuevo mandato consecutivo: no eligió reformar la Carta Magna sino que el partido resolvió la candidatura vía internas. Las elecciones posteriores estuvieron sujetas a derecho y no hubo apagones misteriosos.

 

¿Pero cómo le fue al FA en el poder? “Llegó al poder cuando Uruguay estaba en una profunda crisis y le tocó gobernar en la época de la bonanza de los precios internacionales (2005–2012)”, dice Idesa. “Lo hizo respetando rigurosamente la propiedad privada y con un manejo macroeconómico ordenado. Baja inflación, sin controles cambiarios, ni emisiones monetarias espurias. Para ello fue clave no caer en políticas irresponsables, como fueron en Argentina las moratorias previsionales, los subsidios indiscriminados a las tarifas o el nombramiento masivo de empleados públicos”, agrega, a modo comparativo, Idesa.

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¿Y cuáles fueron los resultados económicos que el FA lega a Uruguay después de su prolongado ejercicio del poder?

 

Según datos de la Cepal para el período 2005 (cuando asume el FA) y el 2018 (último disponible) se observa lo siguiente.

 

  • El ingreso per cápita en dólares de Uruguay pasó de U$S 5.200 a U$S 16.300.

 

  • Ese mismo indicador en Chile pasó de U$S 7.500 a U$S 15.000.

 

  • En Argentina el ingreso per cápita en dólares pasó de U$S 5.100 a U$S 8.700.

 

 

Estos datos muestran que Uruguay, bajo el Gobierno del FA (Tabaré-José Mugica-Tabaré), tuvo un desempeño económico destacado. “Supo administrar la salida de la crisis de comienzos de siglo y aprovechó bien la gran bonanza de los precios internacionales. Si bien el contexto internacional favoreció a toda la región, Uruguay fue capaz de triplicar el crecimiento argentino y superar a Chile, que hasta la crisis era el país de mayor ingreso per cápita de la región”, dice Idesa. Así, “el FA deja el Gobierno con Uruguay siendo el país con mayor ingreso per cápita de toda América Latina”.

 

La coalición de izquierda uruguaya obtuvo estos logros económicos sin renunciar en un ápice a sus principios sociales. A diferencia de Chile, fue capaz de transitar un período largo de crecimiento económico manteniendo activos mecanismos de redistribución que permitieron a los sectores más postergados de la sociedad disfrutar el progreso. “A diferencia de Argentina, pudo incorporar nuevas libertades sin generar confrontaciones y resentimientos. Con consenso y tolerancia supo legalizar el aborto y el consumo de drogas blandas con fines recreacionales”, agregó Idesa.

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La experiencia uruguaya es muy aleccionadora, concluye el reporte. “La coalición que va a gobernar Argentina a partir de diciembre tiene similitudes con el FA en sus aspiraciones de centroizquierda. Al igual que el FA, el Frente de Todos tiene que abordar un alto nivel de deuda pública. La estrategia uruguaya no apeló a la imposición sino a acordar con los acreedores el ‘reperfilamiento’ de la deuda asumiendo el compromiso de ordenar las cuentas públicas. La redistribución de ingresos no se hizo en base a ‘poner plata en el bolsillo de la gente’ sino mejorando la focalización de las transferencias sociales. Para evitar crisis cambiarias no se apeló al cepo ni a cerrar la economía, sino a estimular las inversiones y las exportaciones con una mayor integración al mundo”, expresa Idesa.

 

La conclusión es la siguiente. “Muchos uruguayos optaron por la alternancia en el poder. Pero el ajustado resultado es consistente con una experiencia exitosa que contrasta con los fracasos de los países vecinos. Frente a Argentina, con su crisis económica; Chile, con su crisis distributiva; Bolivia, con su crisis democrática y Brasil, con su crisis política, Uruguay es un faro que señala que se puede crecer con inclusión, en democracia, sin violencia, con tolerancia y respeto por las instituciones”, concluye Idesa. ¿Y si el modelo es Uruguay? Por cierto, cada país debe forjar su propio destino, pero hay cosas para aprender del otro lado del gran río.