Precios de las commodities y la volatilidad en las economías emergentes

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Por David Kohn PhD (New York University) y profesor del Instituto de Economía de la Universidad Católica de Chile

 

Durante las últimas dos décadas los precios de los principales productos primarios comercializados internacionalmente han experimentado una elevada volatilidad: aumentaron más de tres veces su valor, cayeron y se recuperaron poscrisis financiera global, y volvieron a caer desde principios de 2011, en parte de la mano del auge del crecimiento de la economía China y su posterior desaceleración. Estas fluctuaciones afectaron especialmente a las economías Latinoamericanas, que vieron sus términos de intercambio –precios de las exportaciones en relación a los de las importaciones–moverse al compás de los precios de las commodities. Así, la pobreza ha disminuido fuertemente en la región en los momentos de auge, pero ha quedado un tendal de heridas y conflictos sociales en puerta al retirarse la ola. En Chile, una economía dependiente de los vaivenes del precio del cobre [1], el ingreso per cápita se ha desacelerado desde 2011, creciendo a tasas menores a las del crecimiento mundial entre 2014 y 2017, por primera vez desde el boom en el precio de commodities a inicios de los años 2000.

 

¿Cuáles son los mecanismos por los cuales los precios de las commodities pueden afectar la actividad económica? Si aumenta el valor de los productos que una economía exporta, en relación a los que importa, se dice que mejoran sus términos de intercambio. En este caso, la economía tiene mayor poder de compra con el cual financiar mayor consumo e inversión. Además, aumentan los incentivos a acumular capital y contratar trabajadores porque el retorno de la producción aumenta, tanto en el sector productor de materias primas como en otros beneficiados indirectamente por el boom de consumo e inversión. El efecto riqueza generado por este boom va acompañado de mayores precios de los bienes domésticos, mayores salarios y retorno del capital, y una apreciación del tipo de cambio.

 

Pero este no es el único mecanismo resaltado en la literatura. Se observa también una correlación negativa entre los precios de las commodities y las tasas de interés que enfrenta una economía. Al aumentar los precios de los bienes que una economía exporta, aumenta la capacidad de repagar su deuda, lo que se traduce en una menor prima de riesgo (Shousha 2016, Drechsel & Tenreyro 2018). Otro mecanismo que es importante en algunas economías, es el efecto en la recaudación fiscal, ya sea de manera directa a través de empresas de propiedad pública o mixtas (por ejemplo, Codelco en Chile, Pemex en México o Petrobras en Brasil), impuestos a las exportaciones (retenciones en Argentina) o simplemente la mayor actividad económica.

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Estos cambios asociados a fluctuaciones en los precios de commodities también generan importantes efectos distributivos y pueden generar tensiones entre distintos sectores. Por ejemplo, al aumentar la demanda doméstica ante un aumento del precio de las commodities, se benefician las firmas no exportadoras a expensas de las firmas exportadoras de productos no relacionados a las commodities, que se ven perjudicadas por la apreciación real de la moneda. Por el lado de los trabajadores, aumentan más los salarios de los menos calificados beneficiados por el boom de consumo (Benguria, Saffie & Urzua 2018).

 

Precios de las commodities y volatilidad: literatura y evidencia

 

Hay bastante discusión en la literatura sobre el rol cuantitativo de los shocks a los términos de intercambio en los ciclos económicos y la volatilidad de las economías [2]. Sin embargo, trabajos recientes estiman que las variaciones en los precios de commodities son una fuente importante de los ciclos económicos en economías emergentes, explicando más de 1/3 de la volatilidad en dichas economías (Fernandez, Gonzalez & Rodriguez 2018).

 

En particular, estos efectos pueden explicar hasta el 40% de la mayor volatilidad en las economías emergentes respecto a las desarrolladas (Kohn, Leibovici & Tretvoll 2019). Una de las razones que explica la mayor sensibilidad de las economías emergentes –entre ellas, las Latinoamericanas– a cambios en los precios de commodities se encuentra en sus patrones de producción y consumo. Los commodities constituyen, en promedio, dos tercios del valor de las exportaciones de las economías emergentes pero sólo un tercio de sus importaciones. En cambio, en los países desarrollados los commodities constituyen, en promedio, la misma fracción (1/3) tanto de sus exportaciones como de sus importaciones. Estas diferencias implican que un mismo cambio en los precios relativos puede amplificar los ciclos económicos en mayor medida en las economías emergentes dado que en las desarrolladas el incremento en el valor de la producción y de las exportaciones se ve aproximadamente compensado por el aumento en el valor de sus importaciones, con un menor efecto en la actividad económica.

 

 

Implicancias de política

 

De esta breve discusión, surgen algunas preguntas con importantes implicancias de política. ¿Qué determina que algunas economías sean más dependientes de las materias primas que otras y qué políticas pueden reducir la vulnerabilidad de estas economías a los cambios en los precios de commodities? A su vez, dados los efectos distributivos generados por cambios en los precios internacionales de las commodities, ¿qué políticas pueden ayudar a atenuar sus efectos en la desigualdad, en particular en períodos de bajos precios de las commodities?

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Algunas economías productoras y exportadoras de commodities, como Australia, Nueva Zelanda, Noruega o Chile, han implementado fondos de estabilización soberanos y reglas fiscales con el objetivo de moderar la ciclicidad de los ingresos del gobierno y atenuar los efectos de cambios en precios de commodities en sus economías. En el caso de Chile, en el año 2006 se creó el Fondo de Estabilidad Económica y Social, que reemplazó al Fondo de Compensación del Cobre creado en 1987, para acumular ingresos fiscales en tiempos de alto precio del cobre y usarlos para financiar gastos en los períodos de menor crecimiento. Dichas políticas pueden contribuir a la estabilidad macroeconómica y ser especialmente útiles en países muy dependientes de los precios de commodities, como es el caso de Argentina que en 23 de los últimos 60 años ha sufrido una caída de su producto interno bruto –más que cualquier otro país en el mundo en ese periodo–.

 

Referencias

Benguria, F., Saffie, F., & Urzúa, S. (2018). The transmission of commodity price super-cycles (No. w24560). National Bureau of Economic Research.

Drechsel, T., & Tenreyro, S. (2018). Commodity booms and busts in emerging economies. Journal of International Economics, 112, 200-218. Fernández, A., González, A., & Rodriguez, D. (2018). Sharing a ride on the commodities roller coaster: Common factors in business cycles of emerging economies. Journal of International Economics, 111, 99-121. Kohn, D., Leibovici, F., & Tretvoll, H. (2019), Trade in commodities and business cycle volatility, Working Paper.

Schmitt-Grohé, S., & Uribe, M. (2018). How important are terms-of-trade shocks?. International Economic Review, 59(1), 85-111. Shousha, S. (2016). Macroeconomic effects of commodity booms and busts: The role of financial frictions. Working Paper.

 

Notas

[1] La minería de cobre representa alrededor de 8% del PIB y 50% de las exportaciones en Chile. La contribución del cobre a los ingresos fiscales del Gobierno Central, tanto de la empresa estatal Codelco como de la gran minería privada, fue de 16% en promedio desde 2001 (con un máximo de 34% en 2006). Fuente: https://www.dipres.gob.cl/598/articles-133158_doc_pdf.pdf

[2] Ver la discusión en Schmitt-Grohé & Uribe 2018






Diario EL ECONOMISTA

miércoles 13 de noviembre, 2019
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