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Manuel Adorni: “La sociedad argentina no sabe a dónde quiere ir”


20 de septiembre, 2019



Economista, docente universitario y un analista incisivo de la cada vez más compleja realidad del país en las redes sociales como Twitter e Instagram, Manuel Adorni, en diálogo con El Economista, repasa la importancia de su trabajo en las universidades, analiza el impacto de sus tuits, pide a los liberales ver más allá de octubre y avala la idea de una grieta real más allá de los medios.

 

Tenemos entendido que además de su perfil mediático en las redes, tiene una vida académica importante.

 

Doy clases de economía y relacionadas con el tema impuestos, entre otras cosas, en la UAI y en ESEADE. Lo hago por hobby pero también porque creo que es el mejor ámbito donde uno puede expresar las ideas para tratar de transmitir conocimiento que es lo que uno agradece que le ha pasado en su vida: poder transmitirle conocimiento a alguien, no importa a quiénes ni en qué etapa de su vida, de una manera didáctica, abierta, libre. Uno es lo que es hoy gracias a ese intercambio y trato de replicarlo. Por supuesto que no lo hago todos los días ni con mucha carga horaria porque no vivo de eso pero sí es un ámbito y una actividad que me muchísimo placer.

 

¿Cuál es su visión del impacto que genera el contenido que subís a las redes, en especial en Twitter?

 

Lo de los tuits es algo particular, también lo que pasa en Instagram, que son las dos redes donde tengo más repercusión. Twitter primero da una viralización muy rápida y después tenés que tener la suficiente inteligencia para en 280 caracteres tratar de marcar una idea con un ejemplo, con algo claro. Lo que hoy necesita la sociedad es que se le transmitan cosas de una manera sencilla, entendible. Transmitir teoría económica o monetaria o cuestiones muy técnicas, no es lo que yo quiero, no me hace feliz y no es lo que la gente busca. La gente quiere un baño de realidad que no necesariamente es de la economía sino de un montón de cuestiones relacionadas, políticas, laborales, de educación.

 

¿El objetivo es que la gente pueda comparar y entender la magnitud?

 

Sí, son tuits con ejemplos muy elementales, fácil de entender y de, lo más importante, magnificar lo que transmito. Cuando publico que el gasto público es grande o que los políticos gastan mucho, eso tal vez queda muy vacío si no lo comparo con algo en otro lado.

 

¿Qué análisis hace del flojo desempeño del Frente Despertar en las PASO, teniendo en cuenta las expectativas que había generado?

 

Creo que el armado de los liberales tuvo un montón de errores producidos por cuestiones externas, que son de público conocimiento, y otro montón de errores internos. No participé del armado político por lo cual simplemente colaboré y apoyé a su cabeza que era José Luis Espert, y a Luis Rosales, que me parecen dos tipos fantásticos. El armado tuvo sus falencias graves pero me parece que no se puede tener de referencia que a los liberales les fue mal por eso o porque el resultado fue del 2% y quizás en octubre sea peor. Es una excelente oportunidad para empezar a mostrar que hay una opción seria independientemente del resultado.

 

¿Cree que es necesario que el espacio vaya más allá de los liberales puros?

 

Sí, tenemos que trabajar todos, no solo los liberales más puros, sino también todo el que quiera participar del armado de un país normal. Nosotros necesitamos gente que quiera hacer un país normal. Esto escapa que uno sea liberal o no lo sea. Todo el que quiera ser un país normal tiene que formar parte de esto que no sabemos bien hacia donde va ni bajo qué nombre, pero tenemos que estar todos juntos para empezar a participar en el Congreso, en los Consejos Deliberantes, en las Legislaturas provinciales, en la Legislatura de la Ciudad. Por eso el puntapié inicial que dio el Frente Despertar con sus errores, equivocaciones, pecados, todo lo que uno pueda achacarles, nos dio la chance de que los liberales podamos volver a participar otra vez.

 

¿Qué expectativas tiene con la posible llegada de Albert F. a la Presidencia?

 

La expectativa no es tanto en Alberto sino en la situación del país que es extremadamente crítica. No hay lugar para un Alberto cristinista o kirchnerista. El kirchnerismo funcionó porque nos cerramos al mundo y porque convencieron a la gente de que el mundo (Estados Unidos, Europa y Japón) eran malos y los otros (Venezuela y Cuba) buenos. También porque tenían dinero para reventar las AFJP, reventar las reservas, los commodities por las nubes, el superávit energético. Todo eso hoy ya no está y el crédito tampoco va a estar porque eso lo consumió el presidente Macri y su gestión. Por lo tanto hoy no existen activos para consumir ni pasivos para utilizar. Así que Fernández va a tener que tomar medidas que probablemente estemos de acuerdo porque no le va a quedar otra, medidas más pro mercado que el kirchnerismo, y más contacto con el mundo. Lo único que me apena de todo esto es que la sociedad argentina no sabe a dónde quiere ir, no sabe qué quiere. La lectura que uno puede hacer es que el argentino ante una dificultad económica real, clara, con inflación, desocupación, destrucción de la riqueza, no terminó de separar la responsabilidad del gobierno de Macri, que la tiene por supuesto, de toda la herencia recbida. Es como que el argentino se olvida rápido. Y en ese olvido dejó atrás un montón de cosas de un gobierno que estafó a la sociedad en una década perdida. Me parece que hay una grieta real, ya no una mediática, entre los que pretenden que el Estado los salve de todo y que tiene que sacarles todo a los que más tienen, y del otro lado de la calle están los que trabajan y quieren vivir tranquilos sin que nadie les absorba su esfuerzo,su riesgo y su inversión.

 

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