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La economía se contrajo 2,5% en el primer semestre


20 de septiembre, 2019

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La caída de la actividad se profundizó durante el segundo trimestre del año. Según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), que difundió ayer el desempeño entre abril y junio, el Producto Interno Bruto (PIB) creció 12,8% en términos nominales respecto al trimestre anterior, aunque en la medición desestacionalizada arrojó una contracción de 0,3%. A la vez, marcó un crecimiento de 0,6% en relación al mismo período del año pasado y la tendencia ciclo mostró una variación positiva de 0,1%. De esta manera, el primer semestre acumuló una contracción de 2,5% respecto al mismo período de 2018.

 

“La caída se aceleró respecto a la registrada en el primer trimestre del año (0,2% intertrimestral), debido a la inestabilidad cambiaria de abril. El desempeño negativo obedece a las altas tasas de interés y la caída del consumo a causa de un mayor desempleo y caída de salarios reales”, explicaron desde la consultora LCG, que añadieron que a esto se suma un escenario de inestabilidad política que se acentuó sobre el final del trimestre.

 

De acuerdo con los datos del Indec, entre abril y junio el consumo privado en términos desestacionalizados se mantuvo sin cambios respecto al primer trimestre del año, aunque presentó una caída de 7,7% en comparación con el mismo período de 2018. Esta contracción refleja la caída del salario real, que durante este período rondó el 10% interanual. Con este resultado, el consumo acumuló cinco trimestres sin crecer en la evolución trimestral, lo que impulsa a la baja al nivel de empleo, principalmente a los relacionados con el sector de servicios.

 

Por otra parte, durante el segundo trimestre la inversión presentó una caída de 18% respecto al mismo período de 2018. “Las altas tasas de interés reales sumadas al escaso dinamismo de la actividad han debilitado la demanda de inversión. Por otro lado, el clima de incertidumbre propio de un año electoral ha provocado que los planes de inversión se posterguen, predominando el efecto ‘esperar y ver’”, analizó LCG, que además destacó como dato positivo que haya crecido en la medición desestacionalizada (1,5%) y que se haya desacelerado la caída respecto al año pasado (-24.5%).

 

 

En tanto, las exportaciones entre abril y junio presentaron un descenso de 0,6% respecto al trimestre anterior, aunque a la vez mostraron un importante crecimiento de 15% en relación al mismo período de 2018. “A pesar de ser el trimestre fuerte para el agro, no logró aportar la contundencia necesaria para revertir el efecto negativo de la caída del consumo y la inversión. El alto registro interanual tiene como base de comparación el año de la sequía, por eso es elevado el número en la comparación interanual”, señalaron desde la consultora dirigida por el economista Guido Lorenzo.

 

Las importaciones, por su parte, cayeron en el segundo trimestre 2,7% respecto al desempeño registrado entre enero y marzo y descendieron 22,7% en comparación con el mismo período del año pasado. Este resultado se explica en un contexto de caídas en el consumo y en la inversión, en donde además juega como un factor fundamental la devaluación de la moneda local, que este año su depreciación se ha profundizado.

 

En adelante

 

Según la consultora Ecolatina, “la situación empeora aún más con las perspectivas para el segundo semestre del año”, teniendo en cuenta que la corrida cambiaria que se generó tras los resultados de las PASO deterioró cualquier posibilidad de recuperación de la actividad en el corto plazo. “La nueva escalada del tipo de cambio, la consecuente aceleración de la inflación y el aumento de la tasa de interés de referencia, rompieron el piso de la recesión logrado en la primera parte del año”, afirmó Ecolatina.

 

En esa misma línea, desde LCG estiman que la actividad durante el tercer trimestre caiga en forma más pronunciada, con una contracción de alrededor de 1% respecto al período anterior y para 2019 proyectan una caída en torno a 3,8%. “Respecto a las otras recesiones, esta se presenta más profunda y duradera. Aún no hay certezas que se revierta la situación en forma continua y pronunciada”, sostuvieron.

 

“A diferencia de lo que se preveía antes de las PASO, el salario continuará perdiendo terreno frente a los precios, golpeando aún más el poder adquisitivo de las familias y profundizando la caída del consumo”, señaló Ecolatina, que por otra parte indicó que las exportaciones “continuarán siendo un atenuante de la recesión ante la mejora del tipo de cambio real, aunque los nuevos controles sobre la liquidación y el giro de divisas al exterior actúan como desincentivos para su crecimiento”.

 

 

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