El posible impacto del acuerdo con la Unión Europea

Argentina Brasil acuerdo


Por Anahí Rampinini y Lisandro Mondino Investigadores del CESO

 

El principio de acuerdo comercial entre los países del Mercosur y la Unión Europea, alcanzado meses atrás, se encuentra en proceso de redacción legal y se espera que esté terminado y traducido para mediados de 2020. A partir de ese momento podrán concretarse su firma definitiva y la aprobación por parte del Consejo y el Parlamento Europeo y los parlamentos de todos los estados parte de ambos bloques.

 

A pesar de que el contenido en detalle del acuerdo aún no se ha hecho público, sí se ha puesto a disposición de los interesados el contenido de algunos de los capítulos y anexos del potencial acuerdo. En base a esto y considerando los flujos comerciales existentes entre ambos bloques, se pueden delinear cuales serían los posibles impactos para la economía argentina y regional de la entrada en vigencia del acuerdo.

 

En principio es relevante destacar que los intercambios comerciales entre los bloques presentan una marcada asimetría: los países del Mercosur son superavitarios con la UE en las actividades económicas extractivas de bajo contenido tecnológico, tales como granos, soja, carne, cuero y productos crudos de la minería; mientras que los países europeos son superavitarios con el Mercosur en las industrias de media y alta tecnología, tales como los sectores de maquinaria y de transporte.

 

Frente a este escenario, los esquemas de reducción de los aranceles a la importación anunciados como parte del acuerdo no parecen traer grandes beneficios al Mercosur, ya que más del 80% de los flujos de exportación actuales hacia la UE ya poseen aranceles a la importación del 0% o menores al 5%, mientras que alrededor del 80% de las exportaciones de la UE hacia el Mercosur afrontan aranceles a la importación superiores al 10%. A su vez, las cuotas de los contingentes arancelarios otorgados por la UE a los productos agrícolas, en la mayoría de los casos representan una cantidad de toneladas menor que la que actualmente se exporta a la UE, por ejemplo, la cuota de 99.000 toneladas de carne significa 65% de las toneladas totales que se exportaron en 2017, es decir, la UE ofrece mejorar las condiciones de acceso a su mercado para una cantidad menor de productos a la que ya compran al Mercosur.

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La UE protege a sus productores y mercados no con aranceles a la importación, sino con la utilización las llamadas barreras no arancelarias, principalmente obstáculos técnicos y medidas sanitarias y fitosanitarias. Sobre esta temática el acuerdo hace especial hincapié en reservar el derecho de las partes de establecer nuevas medidas tal como lo consideren necesario, de acuerdo a los niveles deseados de protección a la salud y seguridad de sus consumidores y los niveles aceptados de protección medioambiental y regulaciones laborales. Estas últimas disposiciones no requieren de la comprobación de un daño real para ser aplicadas de forma resarcitoria, sino que se establece en el acuerdo el principio de precaución, que habilita la toma de medidas de manera precautoria a fin de evitar anticipadamente posibles impactos nocivos. Ejemplo de esta lógica de funcionamiento pueden ser las recientes declaraciones de algunos gobiernos europeos en torno al tratamiento de Brasil de los múltiples incendios en las amazonas y su incumplimiento de pactos internacionales, proponiendo la utilización de este tipo de accionar como forma de limitar las importaciones provenientes del Mercosur.

 

Además de la reducción de los aranceles a las importaciones, el acuerdo incorpora una sección cuyo único propósito es limitar la utilización por parte de Argentina de derechos a las exportaciones (también conocidos como “retenciones”) para más de 100 posiciones arancelarias, en los envíos hacia la UE. Este instrumento cumple dos roles fundamentales en nuestra economía, por un lado, permiten separar el precio en el mercado interno de muchos alimentos de su precio en los mercados internacionales, por el otro, son una fuente de ingresos fiscales para el Estado. En efecto, considerando los flujos comerciales argentinos con la UE de 2017, la reducción pautada de los aranceles, tanto a las importaciones como a las exportaciones, puede significar un menor ingreso fiscal para el Estado argentino del orden de los US$ 1.500 millones.

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La otra consecuencia apreciable de la liberalización comercial será el crecimiento de las importaciones de productos originarios de los países europeos, que desplazarán a productores nacionales y del Mercosur. Esto se evidenciará especialmente en el sector automotriz y de autopartes y en los productos de la industria química, agroquímica y farmacéutica, pero también es muy probable un aumento considerable de las importaciones de productos de la agroindustria europea (aceites, quesos, embutidos, entre otros), cuya producción cuenta con enormes subsidios que los vuelven competitivos a nivel internacional. A esto debe sumarse la más que probable caída de los niveles de comercio internos del Mercosur, particularmente de nuestras exportaciones hacia Brasil. Por lo tanto, como ha sucedido con la mayoría de países que ha firmado acuerdos de este tipo con la UE, nuestra balanza comercial con la UE, ya deficitaria, empeorará.

 

Cabe destacar que para poder realizar un análisis de impacto más detallado se debe poder acceder al contenido del acuerdo que aún no fue difundido. Ejemplo de esto es el contenido de los capítulos referidos a la protección de los derechos de propiedad intelectual, que afectan principalmente al sector farmacéutico, donde una ampliación de la vigencia de las patentes puede significar, para los países del Mercosur, un incremento de los precios de los medicamentos que afrontarán sus poblaciones.

 

En conclusión, en vistas de las posibilidades existentes de entrada en vigencia del acuerdo en algún momento del futuro, dado que las autoridades del actual Gobierno de de Brasil han declamado en reiteradas oportunidades su intención inquebrantable de entrar al acuerdo con la UE, incluso si eso implica romper con el Mercosur y hacerlo de forma unilateral, es importante diagramar estrategias que hagan frente a las situaciones de vulnerabilidad y daño a los sectores sensibles que sin dudas traerá.






Diario EL ECONOMISTA

jueves 14 de noviembre, 2019
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