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Un nuevo superclásico a la vuelta de la esquina


2 de agosto, 2019

Por Nicolás Piñón

 

Con lo ocurrido en Madrid aún fresco, un nuevo superclásico está a la vuelta de la esquina. Otra vez, en el marco de la Libertadores. Así es. La realidad futbolera indica que, en algo más de un mes, River y Boca podrían volverse a cruzar por la Copa Libertadores. Todo lo sucedido hace ocho meses en Madrid (esperemos que con mejor organización) está desde el miércoles pasado golpeando las puertas de todo hincha de estos equipos.

 

El hecho que desencadenó en el posible cruce de semifinales fueron los pases de ambos equipos a cuartos de final. River, por su lado, superando heroicamente por penales a Cruzeiro en Brasil (hace 11 partidos que no pierde afuera en la Copa Sudamericana) y Boca, perdedor en aquella final histórica llevada al Viejo Continente, superó al Atlético Paranaense en La Bombonera. En definitiva, tanto lo del equipo de Gustavo Alfaro como el dirigido por Marcelo Gallardo fueron dos victorias merecidas, más allá del engaño que podrían generar los distintos marcadores.

 

Por los cuartos de final, River enfrentará a Cerro Porteño (define allá) y Boca hará lo propio con Liga Deportiva de Quito.

 

Porque si bien el martes River tuvo en Franco Armani al motor de su victoria, siendo de héroe en los penales (tapando el primero y el tercero), vale recordar que en Buenos Aires falló un penal en el último minuto y fue amplio merecedor del triunfo. Así las cosas, y tras un par de fechas de Superliga que se vendrán en lo que es el comienzo de la temporada, hacia fines de agosto se sabrá si Boca tendrá algo parecido a una revancha madridista o si le tocará a River transformar aquella alegría extrema en éxtasis total.

 

Sí, porque a partir del 21 de agosto, el equipo de Gallardo enfrentará a Cerro Porteño, de Paraguay y el de Alfaro hará lo propio con la Liga Deportiva de Quito, de Ecuador. Sorprendería que, mirando sus próximos rivales, tanto Alfaro como Gallardo no muestren cierto optimismo. No por pensar que tras ellos el rival de toda la vida estará esperando, sino porque, en comparación a los equipos brasileños (aunque ya no son lo que fueron), enfrentar rivales de otros países en instancias de eliminatorias en Libertadores supone una dificultad inevitablemente menor.

 

La finalísima, por primera vez a partido único, se jugará en el Estadio Nacional de Chile: será el sábado 23 de noviembre.

 

El hecho de enfrentar a rivales de supuesta menor jerarquía que los recién eliminados juegan a favor para que Boca y River puedan volver a enfrentarse por semis de Copa Libertadores luego de quince años. En 2004 fue la última vez, pasando Boca por penales en el Monumental.

 

Desestimando que con Gallardo River tiene un talismán en el banco de suplentes para los partidos a todo o nada, hay un hecho que ayudará a ambos para llegar con mayor solidez a sus próximos cruces: el inevitable paso del tiempo. Con más rodaje en la Superliga, tanto los jugadores de Gallardo como los de Alfaro van a llegar en ese estado de competencia continua a sus respectivos cruces, algo fundamental. Y más aún considerando que están amoldando nuevos jugadores al engranaje habitual de sus equipos. Llámese Jorge Carrascal en River y Alexis MacAllister, Eduardo Salvio y Daniele De Rossi en Boca.

 

Sí, Carrascal, el colombiano de 21 años, produjo una actuación en el Mineirao que invita al entusiasmo y hace olvidar por un rato al lesionado Juanfer Quintero, el otro cafetero de River. Mientras que por el lado de MacAllister y Salvio, también parecen haberse puesto la camiseta de Boca con la naturalidad de cualquier gran jugador en ciernes. El acople del italiano al mundo futbolístico de Boca también dispondrá del tiempo justo, una buena carta para Alfaro tras la salida de Nahitan Nández al fútbol italiano. Misma situación para el defensor chileno Paulo Díaz, único refuerzo de Gallardo al andamiaje del campeón de América.

 

Un dato que a su vez será importante cuando en tres semanas el morbo esté más cerca que nunca, serán las diferencias en los cruces para los últimos finalistas de la pasada Copa. River definirá su eliminatoria en Paraguay mientras que Boca lo hará de local. Mismo hipotético escenario que de encontrarse ambos en semifinales, claro. En tal caso, primero se jugaría en Nuñez y luego en Brandsen al 805. Los condimentos están dados, ahora el tiempo dirá si la mesa otra vez tendrá a River y Boca frente a frente. Todo parece indicar que está a la vuelta de la esquina.

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