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Hong Kong: un centro financiero que vive su novena semana de caos


8 de agosto, 2019

Hong Kong


Desde que estallaron las manifestaciones a principios de junio contra el controvertido proyecto de ley de extradición de la isla, las protestas en Hong Kong entraron en su novena semana, y ambas partes se atrincheraron más en sus posiciones.

 

El proyecto, actualmente suspendido, proponía la transferencia de sospechosos y detenidos a jurisdicciones con las cuales Hong Kong no tiene acuerdo de extradición, incluida China continental, donde las protecciones legales son débiles.

 

El conflicto se está intensificando

 

Los manifestantes están intensificando sus acciones. Se transformaron en barricadas; están prendiendo fuego y ahora arrojan piedras (solían ser huevos) mientras que la Policía está respondiendo con una lata tras otra de gas lacrimógeno.

 

Pero las demandas de los manifestantes siguen siendo las mismas: retirada total de ese controvertido proyecto de ley de extradición, una investigación pública sobre presuntos abusos policiales, amnistía para todos los manifestantes arrestados y sufragio universal. Quieren elegir, y no que Pekín nombre a sus funcionarios.

 

La mano extranjera

 

En paralelo, el Gobierno chino se está volviendo acusatorio. A medida que estas protestas persisten y las tensiones comerciales con Estados Unidos se prolongan, Pekín culpa a EE.UU. por la agitación en Hong Kong y viene intensificando esas declaraciones en las últimas semanas. Pekín había hablado de la mano extranjera en Hong Kong antes, aunque no de manera intencionada como lo hizo ahora.

 

Un caos, dos sistemas

 

El verano de descontento se convirtió en el mayor desafío para China desde que los británicos le entregaron Hong Kong hace veintidós años. Carrie Lam, directora ejecutiva de Hong Kong aprobadapor Beijing, dijo que los manifestantes estaban destruyendo la estabilidad de la ciudad.

 

También se los acusa de haber ido mucho más allá de las demandas políticas originales. Están desafiando la fórmula de “un país, dos sistemas”, dijo Lam.

 

Desde que Reino Unido cedió Hong Kong, la ciudad goza de libertades desconocidas en el resto del país y, en principio, hasta 2047. Pero cada vez más hongkoneses temen que China desoiga este acuerdo.

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Hong Kong tiene una población de 7,4 millones de habitantes (2017) y un PIB per cápita cercano a los US$ 50.000.

 

La excolonia británica tiene distinta lengua, moneda y hasta pasaporte respecto al resto del país. La moneda predominante es el dólar de Hong Kong, emitido en conjunto por los bancos HSBC, Standard Chartered y Bank of China, y mantiene una paridad fija con el dólar de Estados Unidos

 

Otro de los puntos que avala un sistema distinto es el nivel de censura. En Hong Kong existen Facebook, WhatsApp y toda una gama de aplicaciones occidentales. No existen impedimentos ni barreras para acceder a páginas o productos de cualquier parte del mundo.

 

En China sucede todo lo contrario. No hay chance de una Internet que vaya por fuera del circuito cerrado del Gobierno. Esto facilita la vigilancia y el control de la información. Para remediar la situación los usuarios recurren a los VPN.

 

Jugar con fuego

 

Mientras tanto, Pekín emitió la semana pasada una advertencia severa a los manifestantes: “Los que juegan con fuego perecerán por ello”. Las declaraciones, en una conferencia de prensa, fueron hechas por Yang Guang, portavoz de la Oficina de Asuntos Públicos de Hong Kong.

 

Dijo que China tiene “un tremendo poder” para sofocar las protestas y advirtió que cualquiera que se involucre en “violencia y crímenes será responsable”.

 

Pero a los manifestantes parece no importarles las advertencias. Más bien, todo lo contrario. El lunes hubo además una huelga general que dejó al país asiático paralizado. A los manifestantes se unieron maestros, trabajadores de seguridad y unos 2.300 trabajadores de aviación, lo que resultó en más de 200 cancelaciones de vuelos.

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La Policía dijo que 148 personas fueron arrestadas y que se gastaron “unas 800 rondas de gas lacrimógeno” en el combate cuerpo a cuerpo del lunes. Desde que comenzaron las protestas el 9 de junio, la policía de Hong Kong dice que ya arrestaron a 420 personas.

 

La ley y el orden

 

“Semejantes acciones en nombre de ciertas demandas han minado seriamente la ley y el orden de Hong Kong, y están empujando a nuestra ciudad, que todos amamos, al borde de una situación muy peligrosa”, señaló Carrie Lam, en su primera conferencia de prensa en dos semanas, tras las protestas de este lunes.

 

“Yo diría que (los manifestantes) están tratando de derribar Hong Kong, de destruir por completo la vida de más de siete millones de personas”, dijo Lam ante periodistas, afirmando que “el Gobierno será enérgico en el mantenimiento de la ley y el orden en Hong Kong para restaurar la confianza”.

 

Marcas de lujo en el centro de la tormenta

 

El caos y la violencia en continuado se volvió más que preocupante para las marcas de consumo y los minoristas de lujo que llegaron a depender de Hong Kong como el principal destino para millones de compradores de China continental cada año.

 

Con zonas comerciales clave bloqueadas por las protestas, las ventas minoristas cayeron más de lo esperado en junio y los comerciantes dicen que las cifras de turistas se derrumbaron hasta 50% el mes pasado.

 

Las marcas globales, desde Levi Strauss hasta Ralph Lauren y Prada, están reduciendo sus ventas a medida que avanzan las protestas, obligando a algunas tiendas a cerrar.

 

Incluso si se resuelve el problema, la industria necesitará tiempo para recuperarse y los turistas para recuperar la confianza en Hong Kong que ha sido durante mucho tiempo una puerta de entrada a China y una escapada popular para su creciente clase de consumidores.

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