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Exportaciones de carne: aspiradora china obliga a repensar la estrategia


23 de agosto, 2019



 

Por Manuel Parera

 

Mientras en las carnicerías locales se debate si convalidar una nueva suba de precios de la carne, después del efecto pos PASO y la consecuente retracción en la oferta de la hacienda de alrededor del 30%, que hizo crecer 10% los precios de los novillos para consumo, en el plano externo la industria cárnica se plantea otra discusión.

 

Tal como señalaron distintos referentes del sector a El Economista, los envíos a China podrían pasar a concentrar más del 80% del total de las exportaciones vacunas hacia fin de año, en paralelo a que no se vislumbra algún posible mercado sustituto, por lo menos en el corto plazo. En este punto, la advertencia es clara. “Qué pasa si el mercado chino se resfría? Nos provocaría un daño profundo. Estamos demasiado concentrados en un sólo país”, advierte Miguel Schiariti, presidente de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes (Ciccra).

 

Para el directivo, la oportunidad se presenta ahí mismo, en el sudeste asiático, y recordó que ya se están haciendo gestiones para entrar en mercados que pueden ser de gran demanda como Corea, Taiwán o Vietnam, pero que por el momento las gestiones no avanzan. Vale recordar que en los últimos años, luego de largas negociaciones del Senasa y de la Cancillería se lograron las aperturas de los mercados de Japón (cortes bovinos y ovinos provenientes de la Patagonia –zona del país libre de aftosa sin vacunación)– y Estados Unidos (cuota de 20.000 toneladas sin aranceles), lo que podría diversificar la oferta. “Se podrá crecer en valor pero son mercados de alta calidad que no van a llevar mucho volumen en principio, y en el caso de Estados Unidos, todas las negociaciones están muy lentas”, comenta titular de Ciccra.

 

La foto actual marca que en los primeros siete meses del año, las ventas externas se ubicaron en 408.100 toneladas peso producto. Sólo en el primer semestre del año, las exportaciones vacunas treparon 47,4%: totalizaron 225.726 toneladas, contra 153.163 toneladas del mismo período de 2018. En dólares el alza fue de 36,7%, según datos del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna (Ipcva).

 

De ese total, a China fueron 163.000 toneladas, o sea el 72% del total, con un aumento interanual de 108,3%. Muy atrás le siguió Chile (14.200 toneladas), Israel (11.900) y Alemania (11.875). Entre los principales destinos, se destaca la fuerte caída de la demanda rusa, que de comprar 17.400 toneladas el año pasado pasó a 6.500 este año (-62%).

 

¿Cómo evitar la ya instalada chinodependencia y diversificar los envíos? “Por un lado se está intentando llegar con cortes de mayor valor y calidad a China, sin abandonar el mercado de volumen, que es muy importante y va a seguir creciendo. Pero es una estrategia para empezar a diversificar los cortes y posicionar a la carne argentina como de alta calidad. Y en paralelo, buscando impulsar la apertura de nuevos mercados en el sudeste asiático, mercado que vemos como el futuro para la carne”, comenta Mario Ravettino, presidente del Consorcio de Exportaciones Argentinas (ABC).

 

Desde el Ipcva confirmaron la preocupación, pero remarcaron que mientras China siga pagando lo que está pagando, “difícil que se exporte a otro lado”. Hasta lo graficaron con una figura: “Si esto sigue así, en unos años hasta los alemanes van a tener que ir a comprar la carne a China”. En la última Sial realizada en Shanghái, en mayo de este año, Jorge Torelli, vicepresidente del Ipcva comentó que se están realizando operaciones con valores que superan entre 1.000 y 1.500 dólares lo que se venía pagando el año pasado”.

 

Según datos del Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola (CREA), además de la dinámica de compra que ya tenía el mercado chino, por la mejora en la dieta de su población, fundamentalmente de la clase media, ahora se agregó el impacto de la peste porcina africana, “que está provocando el sacrificio de millones de cerdos en ese país y derivando en una mayor presión de importaciones”.

 

Tanto para Schiariti como para Ravettino el año terminará con volúmenes de exportación récord, llegando a superar la barrera de las 700.000 toneladas exportadas, lo que representará un ingreso de divisas por alrededor de US$ 1.800 a 2.000 millones. En 2018 se llegó a 550.000 toneladas. Pero la preocupación del sector pasa, además de la necesidad de diversificar la oferta externa, por recuperar el mercado interno que, después de la devaluación del año pasado y la caída generalizada del salario, exhibió una fuerte depresión. Tal como revela el último informe de Ciccra, el consumo cayó en julio casi un 10%, acompañado por una caída en la producción de carne del 2% registrada entre enero y julio: bajó a 1,7 millones de toneladas.

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