Otro récord de Bolsonaro: ya aprobó 290 agrotóxicos



El Ministerio de Agricultura de Brasil autorizó ayer el uso de 51 nuevos agrotóxicos en el país, y el número de pesticidas liberados en los siete primeros meses del gobierno de Jair Bolsonaro alcanzó el récord de 290 productos.

 

Brasil es un campeón mundial en el uso de pesticidas en la agricultura, alternando la posición dependiendo de la ocasión solo con Estados Unidos. Los frijoles, el alimento básico de la comida brasileña, tienen un nivel permitido de agroquímicos que es 400 veces más alto que el permitido por la Unión Europea.

 

En el agua potable de Brasil se permiten 5.000 veces más residuos de glifosato. En la soja, 200 veces más. Y como si no fuera suficiente para liderar esta clasificación perversa, el Congreso Nacional está aprobando leyes que hacen que las reglas actuales para el registro, producción, comercialización y uso de pesticidas sean mucho más laxas.

 

El total de plaguicidas regulados en los siete primeros meses de este año supera los 229 liberados en el mismo período de 2018, año en que Brasil, uno de los mayores productores y exportadores mundiales de alimentos, estableció un récord en la autorización de nuevos agrotóxicos, con 422.

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En 2017 se habían autorizado 405 nuevos pesticidas; en 2016, 277 y en 2015 al menos 139, afirmó la agencia EFE.

 

Entre los 51 nuevos productos liberados, cuya lista fue publicada este lunes en el Diario Oficial de la UE, figuran siete que tienen como principio activo el sulfoxaflor, sustancia que algunas investigaciones científicas consideran como responsable por la reducción de enjambres de abejas.

 

Otros 44 son “equivalentes”, es decir genéricos que utilizan el mismo principio activo de plaguicidas originales ya autorizados en Brasil.

 

El Ministerio de Agricultura atribuyó la mayor velocidad en la liberación de los pesticidas a las medidas adoptadas para reducir la “burocracia” en los procesos de registro y regulación de agrotóxicos.

 

La cartera argumentó, además, que pese al aumento del número de agrotóxicos regulados, la venta de los productos cayó en los últimos años.

 

“El hecho de que existan más marcas disponibles en el mercado no significa que el uso de este tipo de productos en el campo vaya a aumentar. Lo que determina el consumo es la existencia o no de plagas, enfermedades o plantas dañinas. Los agricultores quieren usarlos menos en sus plantaciones pues los defensivos son caros y representan el 30% de los costos de producción”, alega el Ministerio.

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Pero Greenpeace no piensa lo mismo. Para la ONG ambientalista el elevado número de plaguicidas autorizados en el gobierno de Bolsonaro obedece a la decisión de entregar el control del Ministerio de Agricultura a representantes de los grandes agricultores del país, que destacaron que están entre los sectores que más apoyaron al presidente en las elecciones del año pasado.

 

En su característico activismo en las redes sociales, Greenpeace denunció que el gobierno de Bolsonaro se propone “inundar de veneno” a Brasil, ya que cerca de la mitad de los plaguicidas autorizados son considerados como “extremadamente tóxicos” y una tercera parte fueron prohibidos en la Unión Europea.

 



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