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Ni Peña ni Durán Barba: el hombre clave de la campaña es Sandleris

7 de julio, 2019

BCRA inflación emisión cero

La medida más eficaz de la campaña política en curso no fue de Marcos Peña ni Jaime Durán Barba ni se diseño en el búnker de San Telmo. Quien la tomó fue Guido Sandleris en Reconquista 266. Fue el lunes 29 de abril cuando dijo que se terminaba la ancha avenida de la Zona de No Intervención (ZNI) y que vendería reservas cuando fuera necesario.

 

Se habían sucedido semanas bravas en la previa y una nueva corrida cambiaria, como la que se insinuaba, hubiera pulverizado las aspiraciones electorales del otrora Cambiemos. El “efecto Sandleris” funcionó y el dólar terminó el viernes pasado en $41,85 (MAE), los niveles precorrida de abril. Y, en el camino, no vendió reservas en el mercado de cambios.

 

 

No fue lo único que ocurrió en Argentina desde entonces y, como dicen los economistas, correlación no implica causalidad, pero la estabilidad del dólar fue clave en la recomposición de los números electorales de Mauricio Macri. Una tendencia que comenzó levemente en mayo y se consolidó en junio, justo en la previa de las PASO.  ¿Seguirá en julio?

 

El gráfico muestra que la brecha entre los Fernández y Mauricio Macri y Miguel Angel Pichetto se acortó y la pelea se polarizó, además. Algunas encuestas de alta frecuencia, incluso, dan cuenta de que el oficialismo pasó a la delantera para las PASO.

 

 

Tener el dólar manso y tranquilo es una señal de fortaleza política (y viceversa) y, a la vez, tiene diversos efectos paliativos de corto plazo. El principal es que quita combustible a la inflación. No es casual, por ende, que los privados anticipen 2,5% para junio y proyecten un guarismo más bajo aun para julio…si el dólar sigue estable.

 

Tampoco es casual que el kirchnerismo salga a bajarle el precio a la estabilidad y sostener que es fruto, más que de la confianza en el Gobierno, de las tasas de interés elevadas que ahogan la economía real.  Pero resulta difícil que prenda masivamente ese discurso, y menos aún en un contexto de tenue recuperación de la economía real. La oposición vertebró su discurso en las críticas hacia la economía del Gobierno. Meses atrás parecía una apuesta segura y conveniente, pero hoy ya no tanto o, por lo menos, no puede ser la única.

 

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