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Los próximos pasos de la UE

4 de julio, 2019

 Por Paolo Rizzo

 

En los últimos días, los líderes europeos se han reunido para nombrar el nuevo presidente de la Comisión Europea y definir la mayoría parlamentaria que lo apoyará. Se suponía que el presidente de la Comisión Europea fuera elegido, como en 2014, según el método “Spitzenkandidat”, o sea nombrando a presidente el líder del grupo parlamentario más votado. En este caso el alemán Manfred Weber, líder de los populares. Pero los jefes de Estado han propuesto a Ursula von der Leyen, actual ministra de Defensa alemana, como presidenta de la Comisión Europea.

 

A la vez los líderes europeos han nombrado Christine Lagarde candidata a la presidencia del Banco Central Europeo (BCE), a Charles Michel como presidente del Consejo Europeo y, a su vez, a Josep Borrell candidato a Alto Representante para Asuntos Exteriores. Los cargos son de cinco años, mientras que el del presidente del Consejo Europeo tienen una duración de 2 años y medio renovables una sola vez mientras el mandato del presidente de la BCE dura 8 años.

 

Las nóminas tendrán que ser aprobadas ahora por los 751 representantes del Parlamento Europeo convocados en Estrasburgo, la ciudad símbolo de la pacificación europea. Las decisiones de los veintiocho países han llevado tiempo porque se necesitaba buscar un delicado equilibrio entre representación de género y de los países. Además, las elecciones europeas del 23-26 de mayo redibujaron el mapa del Parlamento Europeo. A pesar de haber ganado las elecciones, populares (EPP) y socialdemócratas (S&D) obtuvieron el peor resultado de los últimos años y por primera vez en 40 años no tienen la mayoría del Parlamento. Por otro lado, los ecologistas (Greens) y los liberales (ALDE) incrementaron sus consensos mientras los partidos nacionalistas (ENF), que ganaron en Italia y Francia, tienen un peso minoritario en la Cámara.

 

La UE tiene los medios para cumplir con sus ambiciones: sigue siendo el mercado único más grande y el segundo país por PIB en el mundo, pero sobre todo el lugar donde se encuentran las sociedades más igualitarias y prósperas del mundo.

 

Sin embargo, a pesar de la heterogeneidad política, los partidos proeuropeos han mantenido la mayoría del Parlamento. La confianza de los ciudadanos en la UE ha disminuido, pero el proyecto europeo aún cuenta con un gran apoyo popular. Comienza ahora un período crucial para el futuro de la Unión. Desde ahora a fin de año, cambiará la totalidad de los cargos políticos y económicos mientras se enfrentarán asuntos todavía abiertos como el Brexit y se empezará a debatir sobre futuro común de la Unión.

 

La nueva comisión y el nuevo presidente del BCE tomarán posesión de sus cargos a principios de noviembre. Como si no fuera poco, el Viejo Continente enfrentará otro evento histórico en estos días: la salida del Reino Unido de la UE. La prórroga negociada en abril entre Theresa May y los líderes europeos prevé que la salida del Reino Unido será el 31 de octubre, o antes. Pero sigue habiendo incertidumbre sobre la modalidad del Brexit y hasta sobre la posibilidad de que haya una Brexit. Mucho dependerá de la situación política inglesa. Mientras tanto se pactó que los 73 representantes del Reino Unido elegidos al Parlamento Europeo dejarán de existir y solamente 27 escaños serán reasignados a los países miembros. El Parlamento Europeo estará, entonces, compuesto por 701 parlamentares.

 

Las instituciones europeas tendrán que negociar el marco financiero plurianual para el periodo 2021-27. La propuesta presentada por la Comisión prevé que el presupuesto financiero para los 7 años sea de 1.279 billones de euros. Parte de los fondos (373.000millones) sería utilizada para modernizar y reforzar la política de cohesión fomentando la creación de empleo y crecimiento sostenible. Se impulsaría así la convergencia económica, territorial y social entre los Estados miembros. Otra parte importante del marco será ocupada para reformar y modernizar la política agrícola común (365.000millones). Además se creará un nuevo Fondo para la Gestión de las Fronteras (30.000 millones) que prestará apoyo a los Estados miembros en la protección de las fronteras exteriores de la Unión. Sin embargo, las propuestas de la Comisión representan un punto de partida. Se prevén meses intensos: el presupuesto tendrá que ser aprobado por unanimidad de los jefes de estado en el Consejo Europeo y por mayoría de los miembros en el Parlamento Europeo.

 

Pero el verdadero desafío para las renovadas instituciones de la UE será revitalizar el proyecto europeo, superar los nacionalismos y seguir con la integración económica. En un famoso discurso en la Universidad de la Sorbona, el presidente Emmanuel Macron reconoció que no se puede seguir más con las mismas políticas. La Unión es demasiado débil, lenta e ineficiente mientras solo una Europa más unida y con una estrategia política y económica para el largo plazo podrá crear oportunidades de trabajo y competir con China y Estados Unidos.

 

El desafío más grande para las instituciones será, entonces, relanzar la UE. Pese a que en los últimos años el proyecto europeo perdió fuerza, la Unión se ha construido a menudo a partir de las crisis. Entre las propuestas de Macron se destacan la creación de universidades europeas, un impuesto europeo sobre las transacciones financieras, la institución de un Ministerio de las Finanzas de la eurozona, un presupuesto común para la defensa, un precio mínimo del carbón para luchar contra el cambio climático y la introducción de un salario mínimo adaptado al nivel económico de cada país.

 

La UE tiene los medios para cumplir con sus ambiciones: sigue siendo el mercado único más grande y el segundo país por PIB en el mundo, pero sobre todo el lugar donde se encuentran las sociedades más igualitarias y prósperas del mundo.

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