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La inminente crisis cambiaria es un disparate


3 de julio, 2019

pesos-dólar crisis

Por Nicolás Salvatore Economista

 

Economistas liberales y populistas, en una curiosa coincidencia, vaticinan desde hace meses una crisis cambiaria. Más que un análisis científico, más bien parece una combinación de ignorancia y mala fe:

 

Asumamos un caos apocalíptico, en el que se retire un tercio de los depósitos en pesos del sistema financiero y se venda un tercio de los bonos en pesos (fundamentalmente, Lecap). El stock total de oferta de divisas está formado por las reservas del BCRA “disponibles” (US$ 23.000 millones hasta fin de año, según Miguel Kiguel, más el swap ejecutable con China), más el remanente de divisas del Tesoro y el campo, cuadruplica la demanda potencial de divisas (venta de dichos activos en pesos). Repito, la cuadruplica.

 

Luego de dos meses de estabilidad cambiaria bajó bruscamente la tasa de devaluación esperada, desalentado abruptamente la demanda de divisas.

 

Tales activos en pesos ofrecen altísimas tasas de retorno (en el orden del 50% anual) un enorme costo de oportunidad de demandar de divisas.

 

 Principio básico de Finanzas I: la diversificación disminuye el riesgo. Por lo tanto, tanto inversores sofisticados como ahorristas sólo dolarizarían un porcentaje de sus activos en pesos, muy lejos del 100%, como cobertura frente al riesgo de devaluación.

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Existen activos en pesos que no se dolarizarían, tales como grandes plazos fijos de empresas utilizados como liquidez, o depósitos en pesos a la vista de personas físicas: ambos activos atienden la demanda de dinero transaccional (pesos), y no la demanda de divisas. A menos que asumamos el fin del mundo, en el que en la economía no se realizan más transacciones.

 

La mayoría de las carteras de inversión, expectativas mediante de los agentes económicos, incluyen, hoy, su posición en divisas como cobertura frente al riesgo.

 

La mayoría de los inversores no se animarán a pulsear en el mercado contra el BCRA: tanto su enorme poder de fuego como la baja tasa de devaluación esperada les haría perder una enorme renta de 50% anual en pesos. Supongamos que a un año haya una sustancial devaluación, no disruptiva, del orden del 40% anual –10 puntos más alta que la inflación esperada a 12 meses–, una inversión no sofisticada como un plazo fijo a un año arrojaría una renta monstruosa de 10% de dólares, una de las más altas del mundo.

El stock total de oferta de divisas (BCRA, campo y Tesoro) es muy importante y cuadruplica la demanda potencial de cobertura que puede haber en los escenarios más temidos.

 

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PASO y fin del mundo

 

Tanto liberales como populistas pronostican que, como el campo proveerá pocas divisas en las PASO, una holgada victoria electoral de los Fernández generaría pánico, conduciendo a una gigantesca demanda de divisas. Una expresión de deseos desesperada: dados los siete argumentos contundentes presentados aquí arriba, a lo sumo habrá una moderada demanda adicional de divisas, holgadamente cubierta por el stock de oferta, que cuadruplica toda su demanda potencial. Finamente, liberales y populistas asumen como un hecho consumado una muy holgada victoria de los Fernández en las PASO. Estimado lector, permítame dudar de tal supuesto. Esta narrativa apocalíptica es un verdadero disparate: no pretendo que liberales y populistas estudien teoría económica (aunque no les vendría nada mal), pero al menos sería sano que hagan bien una cuenta.

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