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Economía del conocimiento: certeza global y consenso argentino

1 de julio, 2019

Por Dante Sica Ministro de Producción y Trabajo de la Nación

 

La economía del mundo presenta más dudas que certezas. El impacto tecnológico, la responsabilidad ambiental, la formación de cadenas globales productivas, las disputas comerciales entre bloques y países y la aceleración de los cambios sociales y productivos son algunos de los interrogantes que hacen muy difícil planificar las próximas décadas de desarrollo.

 

En Argentina, además, arrastramos poca experiencia en la organización de nuestros recursos con mirada de mediano y largo plazo. La urgencia siempre parece dominar nuestras decisiones.

 

La Ley de Economía del Conocimiento sancionada este año rompe con los dos problemas: construye sobre una de las pocas certezas del futuro económico mundial y, a la vez, nos organiza a los argentinos consensuando una verdadera política de Estado.

 

Economía del Conocimiento reúne a una gran cantidad de actividades productivas que usan de manera intensiva la tecnología y requieren de capital humano con alta calificación. Hablamos de software; biotecnología; desarrollos audiovisuales; servicios de electrónica y comunicaciones; geología; nanociencia; satélites; inteligencia artificial; robótica y servicios profesionales. Es un mundo gigantesco de oportunidades de trabajo con el único límite de nuestra capacidad de innovación e inserción internacional.

 

Aquí la economía global nos da certeza. El empleo y la creación de valor en estos sectores no se detendrán. La nueva revolución industrial se viene produciendo desde la mente y transforma todas las actividades. Los países están lanzados en esta carrera por liderar estos procesos. Argentina tiene ventajas en esa carrera global: acceso a las tecnologías de la información; difusión del idioma inglés y huso horario compatible con Europa y Estados Unidos. Y lo más importante: creatividad y talento del capital humano, con espíritu emprendedor.

 

Solo en software, en Argentina ya tenemos más de 100.000 trabajadores en 5.000 empresas, en su mayoría Pymes. Con la Ley de Economía del Conocimiento vamos a crear 215.000 nuevos puestos de trabajo y generar US$ 8.500 millones adicionales de exportación anual en la próxima década. Son empleos con alta calificación, bien remunerados e integrados al mundo.

 

Solo hay 10 empresas de base tecnológica que valen más de US$ 1.000 millones en América Latina. La mitad, son argentinas. OLX, Despegar, Mercado Libre, Globant y Auth0 son en parte resultado de haber sancionado en 2004 una Ley de Promoción del Software. En ese entonces, apenas superada la peor crisis de nuestra historia, los argentinos acordamos dar prioridad a esta industria.

 

Cuando muchos decían que era imposible (“en los años electorales no salen leyes importantes”, amenazaban), el Congreso aprobó la norma que facilita el surgimiento de los nuevos unicornios argentinos y amplía los beneficios a muchísimas más actividades de alto valor agregado.

 

La ley incluye a las actividades más dinámicas de nuestra economía; fomenta la creación de empresas; genera oportunidades de desarrollo en todo el país con polos tecnológicos en diversas provincias e impulsa la competitividad e innovación de todos los sectores productivos. La economía del conocimiento impacta sobre la productividad del agro, la construcción, la industria textil, las manufacturas, los alimentos, las automotrices, el comercio. Con calidad, tecnología e innovación producimos más y mejor.

 

Algunas certezas sobre el futuro tenemos y algunos importantes acuerdos hemos alcanzado. La Economía del Conocimiento es la oportunidad para impulsar nuestro desarrollo sobre una nueva estrategia que une nuestras capacidades con las oportunidades del mundo. Exige un compromiso: animarse al cambio. Sigamos juntos impulsando la transformación del crecimiento.

 

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