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Au revoir, Christine: se pierde aliada clave en el FMI

3 de julio, 2019

Christine-Lagarde

El hombre que salvó el euro con tres palabras (“Whatever It Takes”) se irá del Banco Central Europeo (BCE) en octubre. ¡Grazie per tutti, Mario! Eso ya se sabía, pero el dato novedoso es que Christine Lagarde, la mujer que salvó el peso, sería su reemplazante en Frankfurt y, además, mientras dure el proceso de nominación (que arracó ayer), ya no estará al frente del organismo de crédito con el que Argentina tiene un Stand-By Agreement de US$ 57.100 millones.

 

Fuera de competencia quedaron Jens Weidmann y Claudia Boch (se ilusionaban con ser los primeros alemanes en liderar el BCE formalmente: ya lo hacen en los hechos), así como los franceses François Villeroy de Galhau y Benoît Coeuré.

 

Si la nominación prospera (todo indica que sí), Lagarde será la primera mujer en liderar el BCE. Todo un mérito. Más aun considerando que no es economista. El destino de su ambiciosa hoja de ruta, sin embargo, no es Frankfurt (sede del BCE) sino el Palacio del Elíseo (es decir, la presidencia de Francia), pero esa es otra historia. Lo importante, según la óptica argentina, es que el país acaba de perder una aliada en el FMI y eso no es un dato menor.

 

La Directora Gerenta del FMI fue generosa con Argentina y, bajo su mando (y el de Donald Trump en la Casa Blanca, también), el organismo otorgó al país el mayor préstamo de su historia. Muy por encima de lo especulado en la previa y asumiendo una decisión que no debió ser fácil de “vender” puertas adentro. Por el monto y por el deudor, también. Con un fiscalista duro, la situación hubiera sido más difícil. Pero eso ya pasó. La pregunta, ahora, es quien sucederá a Lagarde, porque la relación de Argentina con el FMI recién está arrancando y, aun con una victoria de Macri en las elecciones, algún cambio se deberá hacer en el SBA actual. Obviamente, es mejor tener que hacerlo con alguien receptivo del otro lado.

 

Las visiones

 

  • Según Daniel Marx (Quantum Finanzas), no se verificarán cambios de corto plazo en la relación con el FMI. “No sabemos quien va a venir ni si va a significar un cambio de política con respecto a Argentina o dentro del FMI”, dijo y agregó que Lagarde no estaba en los detalles finos del SBA con Argentina, como el staff o David Lipton, su número 2 (que ahora pasa a ser 1 interino), quien no tiene chances de sucederla (aunque ganas no le faltan). “No es europeo ni republicano”, señaló Marx.

 

  • En una línea similar se ubicó Gabriel Caamaño Gómez (Consultora Ledesma). “El programa con Argentina ya está aprobado y bien flexibilizado. El staff no cambia y, además, el FMI se debe al Directorio Ejecutivo (“board”, en inglés), y no al director, y ese Directorio no cambia”, señaló. “Obviamente que tener buena relación con el Director es importante, pero no creo que a esta altura del asunto y con el FMI tan comprometido con Argentina, eso cambié en el corto o mediano plazo”, agrega.

 

  • “Aunque no es una buena noticia porque Lagarde y Maurucio Macri se llevan bien, la relación de Argentina con el FMI trasciende la figura de la Directora Gerenta”, dijo Héctor Torres, exrepresentante de Argentina ante el organismo, en declaraciones a Buenos Días Express. Más importante aún es la sintonía entre Mauricio Macri y Donald Trump. “Eso fue determinante para el apoyo extraordinario recibido”, agregó. Además, tampoco cambia el staff que se ocupa del caso de Argentina, liderados por Roberto Cardarelli y Alejandro Werner.

 

  • En diálogo con El Economista, Ramiro Albrieu (UBA y Cedes) hace un balance de la gestión de Lagarde: “Asumió la dirección del FMI en 2011. No era un momento fácil para la institución. Primero, el viraje en la dinámica del crecimiento global con el cambio de siglo y la consecuente aparición de Asia emergente dejaron en ‘offside’ a una de las instituciones más representativas del viejo orden. Segundo, la crisis subprime, que significó un evento de inestabilidad financiera global con pocos antecedentes, también operó y minó la reputación de la principal estructura de gobernanza global encargada de asegurar la estabilidad financiera. Frente a esas dos disrupciones, el FMI bajo Lagarde supo reinventarse, cuanto menos, en lo reputacional. Primero, se amplió la agenda de la institución, yendo más allá de las finanzas y expandiéndose hacia temas de crecimiento inclusivo que antes estaban ausentes. Segundo, en los planes de ajuste externo se tuvo un poco más en cuenta la visión de los países deudores, la cual estaba era prácticamente inexistente en los procesos de ajuste de los ochenta o fines de los noventa. Tercero, se redefinieron los criterios de las políticas apropiadas para lidiar con la volatilidad financiera externa, permitiendo, por ejemplo, los controles de capital con fines precautorios”. Sobre el vínculo con Argentina, dice: “Poco puede decirse sobre qué cambia y qué se mantiene con la ‘renuncia temporal’ de Lagarde. La pregunta clave será saber si el ala más ortodoxa, y burocrática, de la institución ganará más espacio en la definición de los programas en curso porque, de ser así, el panorama se haría mucho más complejo”, dice. “Pero aún es pronto para saberlo”, concluye.

 

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Interinato de Lipton

“Es para mí un honor haber sido nominada para la Presidencia del Banco Central Europeo”, dijo ayer Christine Lagarde en un comunicado. “En vista de lo cual, y en consulta con la Comisión de Ética del Directorio Ejecutivo del FMI, he decidido ceder temporalmente mis responsabilidades como Directora Gerente del FMI durante el período de nominación”, agregó, poniéndole los pelos de punta a más de un funcionario económico de Casa Rosada. El interinato, informaron luego desde el FMI, estará a cargo de David Lipton, quien se desempeñaba, hasta ayer, como “Manager Director”. Sin embargo, no tiene chances de seguir porque no es europeo (históricamente, el FMI fue manejado por europeos y el Banco Mundial, por estadounidenses) y, sobre todo, es demócrata.

 

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