Massa – Pichetto: ¿Traidores o patriotas?

14 de junio, 2019

Pichetto Massa

Por Oscar Muiño

 

Sergio Massa y Miguel Ángel Pichetto fundaron Alternativa Federal con un discurso convergente: evitar que la ciudadanía se viera obligada a optar entre Mauricio Macri y Cristina Fernández. Ambos decían, hasta hace pocas semanas, que esa opción era dolorosa para la ciudadanía, negativa para el futuro, peligrosa para la convivencia.

 

Los dos cambiaron de opinión de manera brutal: en los hechos. Uno se fue con CFK, otro con MM. Los polos de la Grieta pasaron de execrables a confortables.

 

Sorpresa que no debió ser. Las biografías mostraban zigzagueos en las ideas, en las alianzas, en los dichos y en los actos.

 

Miguel Ángel Pichetto arrancó como concejal en 1983, acompañando a Ítalo Luder contra Raúl Alfonsín. Defendió el neoliberalismo conservador en los noventa, luego el cincuentismo duhaldista, el nestorismo transversal, la hegemonía cristinista, la Liga de gobernadores pejotistas norteños, la tercera vía anti-Grieta. Tres veces quiso ser gobernador. Siempre fue derrotado. Cercano a los setenta años, vencido en su provincia y vaciado de gobernadores, parecía encaminarse hacia un inexorable retiro en diciembre. La política le da otra vida: acaba de recalar en su –posiblemente – último destino político: lugarteniente del presidente Mauricio Macri. El suplente de la Casa Rosada.

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Ambos fundaron Alternativa Federal con un discurso  convergente: evitar que la ciudadanía se viera obligada a optar entre Macri y Cristina. Ambos decían, hasta hace poco, que esa opción era dolorosa para la ciudadanía, negativa para el futuro, peligrosa para la convivencia.

 

Sergio Massa nació en los arrabales de la Ucedé, se destacó como dirigente de la juventud liberal en San Martín, se arrimó al peronismo. Fue intendente exitoso, jefe de gabinete de Cristina, postulante testimonial en 2009 (los figurones del gobierno kirchnerista que presentaron candidaturas para cargos electivos que no pensaban ejercer). En 2013 ganó las elecciones bonaerenses con su Frente Renovador y frenó la re-reelección de CFK. Acaba de cerrar un acuerdo con su antecesor Alberto Fernández y con su rival CFK. Algo más inusitado: sus compinches de la Ucedé lo recuerdan como hincha de San Lorenzo, muy lejano a emblema de Tigre.

 

La doble moral

 

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Es evidente que tantas y tan variadas mutaciones no sirven para crear ciudadanía, promover principios o rescatar conductas. Una dirigencia zigzagueante es lo contrario al liderazgo que transmite convicción en el rumbo. La previsibilidad que aporta confianza.

 

Otra visión, más cínica o más conservadora, apunta que la inmutabilidad conduce al fracaso y que el cambio demuestra flexibilidad. No comparto esa idea, pero es atendible.

 

Lo detestable es la doble moral: aquellos que ensalzan a quienes se suman a sus filas y abominan de los que se suman al rival. Los cristinistas que celebran a Massa y desprecian a Pichetto, los macristas que aplauden a Pichetto y repudian a Massa.

 

Massa y Pichetto han renegado de su discurso. Ambos han hecho lo mismo. Aplaudir a uno supone compartir aplausos con el otro. Denigrar a uno implica la misma invectiva sobre el otro.

 

Los peores no son ellos, sino quienes se erigen en defensores de una doble moral. Los peores lo hacen en nombre de la Idea. Que es la propia conveniencia o la mutante percepción que sólo existe la verdad propia.

 

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