La fragilidad de Alternativa Federal potencia la polarización

10 de junio, 2019

Massa

Por Nicolás Solari  Director de RTD

 

En apenas setenta y dos horas se agota el plazo para inscribir las alianzas electorales que competirán en los comicios nacionales de este año. Las negociaciones entre el kirchnerismo y el massismo, las dos ramas mayores en la que está escindido el peronismo bonaerense desde 2013, avanzan frenética pero silenciosamente en un entendimiento que incluye a diversos actores en múltiples planos. Un paso en falso podría hacer estallar un acuerdo que, en principio, luce beneficioso para ambos sectores.

 

El Gobierno sería la victima de esa entente justicialista. Un peronismo dividido es uno de los principales activos con los que contaba Cambiemos para encarrilar la reelección de Mauricio Macri. El otro es la recuperación paulatina de la economía, fenómeno que, aunque con retraso, podría estar comenzando a dar sus primeras señales. El 11 de junio se conocerán los datos de abril de la utilización de la capacidad industrial instalada y dos días después la inflación de mayo.

 

 

El acercamiento de Sergio Massa al kirchnerismo tiene un responsable directo: Roberto Lavagna. El ex ministro de Eduardo Duhalde y Néstor Kirchner, y hasta hace poco hombre de confianza de Sergio Massa, se enfrascó en una aventura electoral que quebró la base electoral de Alternativa Federal. Su renuencia a participar en una primaria con Massa, Juan Manuel Urtubey y Miguel Angel Pichetto, condenó al peronismo disidente a navegar en una reducida laguna electoral. De acuerdo al último sondeo de RTD, que hoy El Economista publica en exclusiva, Massa y Urtubey podrían aspirar conjuntamente a algo más del 10% de los votos. Demasiado poco para las necesidades del tigrense. Sucede que Sergio Massa debe garantizar la subsistencia de su espacio, y ese objetivo requiere una performance electoral que tenga como piso los 21 puntos que consiguió en la elección presidencial de 2015. Con la avenida del medio quebrada, Massa busca en el acuerdo con el kirchnerismo lo que los votos no le garantizan: la subsistencia de su red de intendentes y legisladores.

Te puede interesar:  Pichetto no fue al Consejo de la Magistratura y presidió la reunión Tonelli

 

En pocas horas se sabrá si la entente justicialista llegó a buen puerto. De todos modos, es probable que haya que continuar la vigilia hasta el día 22 para saber exactamente qué lugar ocupará, o no, Massa en las boletas electorales y qué consiguió en concreto para su tribu. El precio que paga es el desdibujamiento de su identidad política. La proeza de haberle puesto un límite al kirchnerismo en 2013 muta por la de ser un apéndice del cristinismo, no importa la apelación a la “nueva mayoría” que Massa busca imponer en sus apariciones.

Te puede interesar:  Massa confirmó que encabezará la lista de diputados de la fórmula FF

 

El interés del cristinismo por incorporar a Massa a su entramado electoral es evidente: se le asesta un golpe mortal a Alternativa Federal, y se deja a los gobernadores del interior con pocas excusas para no plegarse a la candidatura de Alberto Fernández. Con la implosión de Alternativa Federal avanza además peligrosamente la polarización entre macristas y kirchneristas, que podrían tener un balotaje anticipado en la elección general del 27 de octubre. Al cristinismo el desafío no le desagrada. Cree, con razón, que puede ser más fácil alcanzar el 45% de los votos en octubre que el 50% en noviembre.

 

Mientras que la polarización avanza en la escena nacional, las provincias siguen manifestando una lógica distante en donde los oficialismos reeligen generalmente con mayorías importantes. La encuesta de RTD muestra un dato a tener en cuenta. La grieta entre macrista y kirchneristas, como elemento de la vida cotidiana de los argentinos, es un fenómeno encapsulado en el área metropolitana de Buenos Aires. En las provincias, una mayoría apabullante de los electores cree que la grieta es apenas una cuestión de la dirigencia política, del establishment o del círculo rojo. Así las cosas, se entiende por qué el kirchnerismo y el macrismo monopolizan la escena nacional pero prácticamente desaparecen en las geografías del interior.

 

Dejá un comentario