Dólar: seis variables para monitorearlo en un año electoral

10 de junio, 2019

dólar precio

Por Ariel Bazán

 

Con el tipo de cambio aún en un sendero de estabilidad, un informe de GMA Capital explicó cuales son las seis variables para monitorear al dólar en este año electoral: la volatilidad de corto plazo, el tipo de cambio real multilateral, el real, la inflación, las tasas de interés, y las tasas implícitas del mercado de futuros.

 

La volatilidad cambiaria en el corto plazo Hoy el panorama luce más alentador respecto a esta varible, ya que el tipo de cambio muestra la volatilidad de diez días más baja desde febrero y la variabilidad del último mes fue la más reducida desde marzo. “Una variación en este estado de reposo será la primera señal de que la divisa podría buscar un nuevo nivel superior”, sostuvo GMA.

 

El director de MB Inversiones, Diego Martínez Burzaco, aseguró a El Economista que “las últimas declaraciones de la FED parecerían mostrar una baja de tasas en EE.UU. y eso hará que el dólar esté más tranquilo, algo que le dará más aire a las monedas emergentes”.

 

Respecto a los factores locales, el especialista aseguró que “si bien se espera en junio que el agro liquide US$ 3.000 M más las ventas que viene haciendo el Tesoro, eso no quita que la demanda esté latente. El factor político puede hacer que los inversores busquen refugio en el dólar”.

 

El tipo de cambio real multilateral (TCRM) Es la segunda varible que podría ofrecer pistas sobre movimientos futuros del dólar. Según GMA, el Banco Central define que “este índice mide el precio relativo de los bienes y servicios de la economía local respecto a los principales doce socios comerciales”. Es decir, considera conjuntamente la inflación y el tipo de cambio nominal argentinos contra iguales mediciones de los principales socios comerciales.

 

Cuanto mayor sea el TCRM, más baratos serán los bienes transables locales para los socios comerciales y entonces aumentan las exportaciones, bajan las importaciones y mejoran el resultado comercial y el saldo de cuenta corriente. Al contrario, un bajo nivel trae menores ventas al exterior (las exportaciones tienen precios más altos), mayores importaciones, más turismo emisivo, y salida de dólares.

 

Antes de la salida de la convertibilidad el TCRM era de 69, en diciembre de 2015 (previo al abandono del cepo) de 75, en abril de 2018 (justo antes de la crisis cambiaria) del ´90, y hoy está en 117,5. Para GMA Capital, el índice viene mostrando estabilidad desde casi nueve meses (desde el arranque del actual régimen monetario), oscilando entre 114 y 124 y “respetando tres veces un soporte con tendencia levemente alcista”.

 

El real La cotizacion del real está estrechamente relacionada con el punto anterior porque Brasil, al ser el principal socio comercial, representa el 32% de la composición del TCRM y sus movimientos repercuten instantáneamente sobre el peso.

 

En las últimas semanas el real colaboró con la fortaleza del peso, ya que se apreció 6% en los últimos veinte días mientras la guerra comercial afectaba el resto de las monedas emergentes. La recuperación de corto plazo de esta divisa fue por avances en torno a la reforma previsional, que le permitirá al gobierno brasileño ahorrar más de un billón de reales en diez años (US$ 260.000 millones).

 

La inflación Esta variable aumenta hoy a 3,4% mensual y 55,8% interanual, algo que atrasa el tipo de cambio real y afecta la rentabilidad real de las inversiones en pesos. Por eso, tanto desde el canal comercial como del financiero la inflación elevada suele traer nuevos saltos en el dólar.

 

“Hacia adelante, los efectos de la política monetaria y la estabilidad cambiaria hace que los analistas sean más optimistas”, sostuvo GMA. Según el último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del BCRA, la dinámica de inflación esperada es descendente: para mayo se espera un 3% (57,2% interanual), en noviembre 2,1%, y un cierre de año con 40,3% anual.

 

Tasas “Son la recompensa de tener pesos y un contrapeso a la dolarización. Los inversores sofisticados se plantean diariamente el ejercicio de una carrera entre la tasa en pesos y el ritmo de devaluación, en función de lo cual rotan su cartera entre las dos monedas”, definió GMA.

 

Las tasas más relevantes son las de política monetaria (Leliq) y la que los bancos privados pagan por a los depositantes de plazos fijos a 30 días de más de $ 1 millón (Badlar).

 

El spread entre Leliq y Badlar es de 1,767 puntos básicos. Para reducir esta diferencia, el BCRA promovió la competencia entre bancos permitiendo la constitución de plazos fijos a no clientes. En esta línea, la autoridad monetaria estaría estudiando ampliar el porcentaje de encajes que los bancos pueden destinar a Leliq.

 

Futuros de dólar La posibilidad de tomar coberturas o especular con futuros se analiza en función del nivel de tasas implícitas: es decir, la brecha entre el precio del futuro y el valor del dólar actual llevada a una cifra anualizada.

 

“Las tasas implícitas incorporan diversas fuentes de riesgo y una de las principales es la tasa en pesos y su relación con la inflación. La curva con la pendiente negativa hoy, al exigir posiciones con tasas decrecientes para períodos más largos, estaría poniendo en precios un escenario de menores tasas en pesos e inflación más baja”, afirmó GMA.

 

Sin embargo, “a medida que se acerquen las elecciones es probable que la pendiente de la curva cambie de negativa a positiva para incorporar mayor incertidumbre y, en ese caso, el tipo de cambio spot podría volver al alza”.

 

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