¿Cuántos dólares se necesitarán para los compromisos de 2020?

7 de junio, 2019

Dólar dólares

Por Juan Ignacio Miguez

 

La alarmante caída de las reservas del BCRA sembró dudas sobre la capacidad de pago que tendrá Argentina en 2020 para el capital y los intereses de la deuda. En el último mes, la caída fue del 12,5% y se consumió prácticamente todo el desembolso de US$ 10.850 que realizó el FMI en abril. Desde el BCRA atribuyen esta caída al pago de deuda (bonos y Club de París) más las licitaciones diarias de US$ 60 millones realizadas por la autoridad monetaria.

 

En septiembre pasado, en medio de una nueva devaluación del peso que llevó a la moneda nacional a $42 por dólar, Argentina se vio obligada a renegociar el acuerdo Stand-By con el FMI, acrecentando el monto del préstamo y adelantando la mayor parte de los desembolsos para 2019. Esa renegociación se hizo para brindar certezas al mercado de que el país podría pagar la deuda de año en curso. Lo cierto es que, pese al préstamo del FMI, Argentina deberá salir a los mercados para poder conseguir el dinero para afrontar sus compromisos en el 2020.

 

Durante los primeros cinco meses del 2019, el Gobierno enfrentó compromisos en moneda extranjera por un total de US$ 29.936 millones, compuesto por US$ 26.709 millones en capital y US$ 3.858 millones en intereses. Dentro de la deuda en moneda extranjera, la de mayor peso fueron las letras del Tesoro en dólares, cuyo capital a pagar fue de US$ 10.373 en el período enero-mayo. También se destacan el Birad 2019 y el Bonar 2024, por los cuales se pagaron amortizaciones de US$ 2.750 millones y US$ 6.504 millones respectivamente. Con respecto a la deuda en moneda nacional, los compromisos totales fueron por US$ 22.908 millones, de los cuales US$ 19.386 millones correspondieron a capital. Las Letras del Tesoro fueron las más preponderantes, con vencimientos de principal por US$ 8.200 millones e intereses por US$ 333 millones.

 

 

En lo que queda del 2019, la situación será más tranquila. En moneda nacional el país deberá enfrentar vencimientos por US$ 22.145 millones y US$ 12.268 millones en moneda extranjera siendo el mes de junio el de mayor compromiso, con pagos por un total de US$ 8.844 millones. Luego en diciembre se deberán abonar US$ 8.056 millones en ese mismo concepto, por lo que el 50% se concentra en dos meses. Para afrontar esto, el Gobierno dispondrá de US$ 11.950 millones más del FMI y según las proyecciones del agro, aproximadamente US$ 18.000 millones en concepto de liquidación de divisas, por lo que el Gobierno de Cambiemos se encuentra más que cubierta para poder pagar sin problemas la deuda de 2019.

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Después…

 

Ahora bien, las dudas fuertes surgen de lo que pueda suceder en el 2020. El año entrante, los vencimientos de capital e intereses serán de US$ 42.311 millones, de los cuales US$ 23.416 millones corresponden a deuda en moneda extranjera, mientras que el resto es en moneda nacional. El problema está en que para ese año, los desembolsos del FMI serán por un total de US$ 5.900 millones, ya que entre 2018 y 2019 el FMI habrá enviado a la Argentina US$ 51.000 millones y no se sabe con cuantas reservas contará el BCRA, porque en los últimos días han caído fuerte y puede suponerse que a medida que se acerquen las elecciones el BCRA deberá utilizar una parte adicional para contener el tipo de cambio.

 

En el Programa Financiero 2020, la Secretaría de Finanzas prevé un superávit primario de US$ 5.200 millones y adelanta el desembolso del FMI del 2021 para el 2020. Según ese mismo informe, se afrontarán necesidades (excluyendo las Letes) por US$ 27.300 millones, y que la mayor fuente para esto será el financiamiento en el mercado doméstico por US$ 16.300 millones. Para ello plantea que exista una refinanciación del 100% de los bonos domésticos por US$ 11.100 millones y nuevas colocaciones por US$ 5.200 millones. Con respecto a las Letes, se prevé una renovación del 100% tanto en Letes en dólares como en Lecap y Lecer.

 

Si hoy Argentina tuviera que salir a los mercados internacionales a tomar deuda, debería convalidar una tasa de aproximadamente 12%, algo imposible de pagar. Según cálculos de Hacienda, si se lograra una renovación promedio del 67% de Letras del Tesoro, el financiamiento del 2020 estaría cubierto. Pero, a pesar de que en el primer trimestre las tasas de renovación fueron del 100%, en los últimos meses ha comenzado a percibirse nerviosismo en los mercados por la buena performance que muestra en las encuestas la fórmula Fernández-Fernández, lo que puede hacer dudar que se mantengan niveles de renovación tan altos a medida que se acerquen las elecciones. El supuesto del superávit fiscal es débil también, ya que la mayoría de las proyecciones augura aún déficit o un pequeño superávit.

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En diálogo exclusivo con El Economista, Sergi Lanau del Instituto Internacional de Finanzas, sostiene: “En un escenario optimista en el cual Argentina cumpla las metas de mediano plazo acordadas con el FMI, existirá la posibilidad de reingresar a los mercados a una tasa elevada, pero más baja que la actual”. Sin embargo, consideran que, aunque el país vuelva a colocar deuda por montos moderados, existen probabilidades de que la Argentina necesite un apoyo extra del FMI en varios escenarios. “Creemos que existen ciertos escenarios en los cuales la Argentina no podrá emitir la deuda suficiente en el mercado para enfrentar sus compromisos sin sufrir bajas en las reservas”, aseveran desde el organismo.

 

Por su parte, Federico Furiase de la consultora EcoGo y la UTDT cree que bajo supuestos más realistas que los del Programa Financiero, se deberá salir al mercado a buscar US$ 33.000 millones. “Sin suponer superávit fiscal primario, asumiendo un ratio de roll over de letras de corto plazo del 50% en 2019 y suponiendo que sólo se hace roll over de vencimientos con organismos internacionales, para cerrar la brecha hay que salir a buscar al mercado US$ 33.300 millones, de los cuales US$ 18.300 millones corresponden a necesidades de pesos y US$ 15.000 millones a necesidades en dólares”. Considera que el mayor problema está “en la alta carga de vencimientos de Letras de corto plazo y en las dificultades de generar superávit primario en este contexto recesivo”. Para el economista es necesario reabrir el mercado con consistencia monetaria y fiscal mas un programa de reformas estructurales.

 

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