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Mal dato para la economía, pero mejor para la política

16 de mayo, 2019

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Por Alejandro Radonjic

 

Una tasa de inflación de 3,4% mensual, como la que informó el Indec ayer para abril, no es para celebrar económicamente. La amplia mayoría de los países del mundo tiene ese registro, con suerte, en todo un año calendario. Que la núcleo fuera de 3,8% en 30 días, haya sido de 15,6% en cuatro meses y que escale a 55,8% en los últimos doce (con los alimentos y bebidas arriba de 65%), tampoco es celebrable. Muy por el contrario, es un pésimo dato.

 

Sin embargo, políticamente, fue positivo para el Gobierno. Porque fue menor a la de marzo (4,7%) y más baja, incluso, a la esperada para abril: 4%. No es casual el rally que tuvieron los activos de Argentina tras el dato ni, tampoco, cierto clima de optimismo en las filas oficiales. Más si se considera que, dólar congelado mediante y sin grandes ajustes de regulados por delante, la escalerita descendente puede continuar. Una escalera alta, por cierto, pero que va bajando y que permitiría a Cambiemos hacer campaña con una inflación que va cayendo.

 

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La tendencia

 

“Es un buen dato”, dijo Federico Moll (Ecolatina) ante El Economista. “La desaceleración es algo más marcada de lo esperado y eso es siempre bienvenido, especialmente en alimentos, que por primera vez creció por debajo del nivel general, dado el peso que tiene en el índice y su impacto sobre la pobreza y la indigencia. Además, los regulados crecieron significativamente por debajo del mes pasado”, agregó Moll.

 

“Nuestro relevamiento marca que en mayo continuaría desacelerando y esperamos 3,1%”, dice sobre el mes en curso. “Para adelante confiamos que, en la medida en que el BCRA mantenga controlado el tipo de cambio y no haya saltos marcados, la inflación terminaría en torno a 40%. Será clave seguir las negociaciones paritarias y, si se firman acuerdos anuales, el riesgo de pasar a una nueva dinámica nominal es menor y probablemente también nuestra proyección de inflación”, proyectó Moll.

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Desde LCG dieron su visión también. “En mayo incidirá la segunda cuota de aumento del gas (aproximadamente 8%); la suba autorizada a prepagas (7%) y el alza los combustibles (5%). Entre todos ponen un piso 1,1% para el mes. Además, los efectos de segunda ronda que estos generen posiblemente tengan arrastre sobre la inflación núcleo”, dijeron.

 

Sin embargo, advirtieron: “Preocupa la posibilidad de espiralización de la inflación que se podría desencadenar debido a mecanismos de propagación sustentados en una fuerte indexación que existe en la red de contratos de nuestra economía. (Además), no podemos descartar nuevas tensiones en el mercado cambiario y eso podría iniciar un régimen de funcionamiento de la economía en un nivel de inflación aún más alto que el actual”.

 

Como proyección, dijeron: “Aun en un contexto de cierta estabilidad cambiaria, esperamos una nueva suba en torno a 3,5% en mayo y todavía cercano a 3% en junio. La posibilidad de que la inflación converja a tasas por debajo del 3% en el segundo semestre dependerá de la dinámica del mercado de cambios. En caso de que se logre anclar las expectativas, la inflación interanual tocaría techo en mayo, alcanzando una suba del 58% anual. Dada la inercia de la inflación núcleo, nuestra proyección de inflación a diciembre se ubica algo por encima de 40% anual, consistente con una inflación promedio del 50% anual”.

 

“Si bien el dato de la inflación del mes de abril fue mejor al esperado, no hay que perder de vista que el dato es muy elevado”, dicen desde ACM. “En este escenario la inflación en 2019 mostraría una desaceleración en torno a 40% anual en diciembre de 2019, con un costo en términos de actividad que puede llegar a 2% según nuestras proyecciones. Seguiremos observando la dinámica de los próximos meses respecto a la indexación de salarios de algunos sectores numerosos, como es el caso de los docentes de la provincia de Buenos Aires. Otros datos que creemos que pueden empeorar son los del nivel de pobreza e indigencia, ya que ambos están muy influidos por el precio de los alimentos, que en el mes de abril dio un respiro”, agregaron.

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Por último, SBS mostró una visión optimista y dijo que hay “cuatro razones para creer” y “luego del dato favorable de abril y pensando ya en los próximos meses, vemos cuatro factores que apuntan que la inflación podría seguir cayendo”.

 

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“Va a seguir bajando, pero puede no ser lineal”

 

“Hace unos minutos el Indec dio a conocer el dato de inflación. La inflación de abril fue 3,4%. Una baja significativa con respecto a marzo”. Así comenzó Guido Sandleris, presidente del BCRA, su discurso de ayer, en el Salón Bosch del edificio de Reconquista 266. Continuó: “Las fuerzas económicas que reducen la inflación ya están en marcha. Tenemos una política monetaria estricta y estamos recuperando los equilibrios macroeconómicos básicos: equilibrio fiscal, un tipo de cambio competitivo y precios relativos no distorsionados”.

 

Más allá de eso, dijo: “La inflación ha retomado un sendero descendente, pero sigue siendo muy alta. Tengo claro que estos niveles de inflación causan un gran daño, especialmente a los más humildes. Es por ello que nos mantendremos firmes con nuestra política monetaria para derrotar a la inflación”. Hacia adelante, el dólar (“canal cambiario”, en la jerga) será la gran clave. “Hoy tuvimos un dato positivo pero sabemos que queda mucho por hacer. Vamos a seguir trabajando para que siga bajando la inflación en nuestro país”, concluyó Sandleris, quien se mostró confiado en que seguirá la desinflación.

 

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