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¿Qué pagamos cuando compramos carne, leche y pan?


9 de mayo, 2019

FADA indicadores precios


FADA (Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina) lanzó sus indicadores de precios, un estudio que reúne información de cómo se va componiendo el precio en cada una de las cadenas de productos como el pan, la leche y la carne.

 

Es uno de los temas que se tratarán en el III Congreso que organiza FADA, “Imagina, sólo juntos”, el jueves 16 y viernes 17 de mayo en Río Cuarto, Córdoba, con entrada libre y gratuita.

 

Los datos recién publicados explican cómo se conforman los precios de tres alimentos básicos: pan, leche y carne.

 

Los indicadores son llamativos: “Desde que el trigo sale del campo hasta el pan que compramos, el precio se multiplica más de siete veces”, afirmaron desde FADA. En el caso de la leche, “desde el tambo hasta las manos del consumidor ese precio se multiplicó más de tres veces” y “si se trata de la carne, el precio se multiplica casi tres veces”.

Leche

 

Del precio que pagamos en góndola por un sachet de leche, casi 78,7% son costos, el 26% impuestos y -4,8% son pérdidas ya que, si sumamos la cadena, se obtiene una rentabilidad negativa.

 

El impuesto que más relevancia tiene en la cadena es el IVA con casi el 70% del total de los impuestos, principalmente porque se recauda poco por el impuesto a las ganancias, justamente por las pérdidas en la cadena.

 

Desde que el litro de leche sale del tambo hasta que llega a manos del consumidor triplica su precio

 

“La leche es un producto al que el supermercado le aplica un margen menor, ya que se la considera un producto gancho o de atracción y ese resultado puntual se compensa entonces con márgenes de otros artículos”, explica David Miazzo, economista jefe de FADA.

 

En el caso de la leche, se identificó una dispersión de precios importante. “La dispersión de precios sucede cuando encontramos un mismo producto con distintos precios según el comercio en donde lo compramos”, comentó Miazzo.

 

A partir de la herramienta Precios Claros, donde las cadenas de supermercados están obligadas a informar diariamente los precios de varios miles de productos para todas sus tiendas, FADA relevó que para una primera marca hubo diferencias entre un comercio y otro de hasta $23,50. Es decir, la diferencia entre el comercio más barato y el más caro fue de cerca del 50% del precio promedio. En el caso de una segunda marca, se relevó una diferencia (dispersión) de hasta $17,63.

 

“La dispersión de precios es una consecuencia típica de la inflación, donde se carece de precios de referencia. Es lo que en la práctica se traduce en que el mismo producto tiene precios diferentes en comercios a una cuadra de distancia”, explicó Miazzo.

 

Sobre el precio de góndola de la leche, el tambo representa 29,8% del precio final, la industria 28,7%, el comercio 15,4% y los impuestos 26,1%. Si comparamos los puntos extremos de la cadena, desde que el litro de leche sale del tambo hasta que llega a manos del consumidor triplica su precio.

 

Pan

 

Del precio del pan, el 57,9% son costos, el 24,5% impuestos y el 17,6% ganancias. De esos impuestos, más del 80% son nacionales, 16% provinciales y 2,4% impuestos municipales.

 

Natalia Ariño, economista de FADA, reveló que “por cada kilo de pan que compramos, se están pagando casi $22 de salarios, siendo el sector panadero el que más lo acumula, representando el 42% de los costos del comercio, ya que este último eslabón se caracteriza por un uso intensivo de personal”.

 

Si analizamos la cadena, del importe final del pan, el trigo (productor) representa 11,4%, el molino 3,3%, la panadería 60,8% y los impuestos 24,5%.

 

Del precio del pan, el 57,9% son costos, el 24,5% impuestos y el 17,6% ganancias

 

Carne

 

Respecto a la cadena cárnica, Ariño destacó: “La carne presenta una particularidad, y es que el Estado es el 1º formador de precios ya que casi un tercio del precio final que paga el consumidor está conformado por los impuestos”. De esos impuestos, el 77% son nacionales, el 19% son provinciales y el 8% es municipal. Luego del Estado, le siguen el feedlot (27,5%), la etapa de la cría con el 21%, la carnicería 12,2% y el frigorífico con el 8,9%.

 

El precio de la carne se multiplica 2,8 veces desde el productor ganadero hasta la góndola.

 

“Si nos detenemos a ver los diferentes componentes que van conformando el precio final de la carne, vemos que 62,5% son costos de la cadena, 30,4% son impuestos y 7% son ganancias”, analiza Ariño.

 

Y agregó que la carne se multiplica 2,8 veces desde el productor ganadero hasta el precio en góndola.

 

Además de este “informe medidor” de FADA, durante el Congreso se darán debates sobre economía, campo, educación, empresarial, sociedad y proyectos solidarios.

 

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