Hubo superávit primario, pero el pago de intereses voló 101%

17 de mayo, 2019

Dujovne medidas recuperación

En abril, el Sector Público Nacional tuvo un superávit primario de $499 millones, lo que implica una reducción de $10.841 millones frente al déficit de $10.342 millones registrado en abril de 2018. Asimismo, los recursos totales crecieron 43,8% en términos interanuales, 8 puntos porcentuales más en relación a los gastos primarios, que tuvieron un incremento de 36,2%.

 

Por su parte, el déficit financiero -que incluye el pago de los intereses de la deuda pública-fue de $66.073 millones y tuvo, en relación con abril de 2018, un aumento de 52%, y una reducción en términos reales de 2,4%. El motivo es el pago de intereses, que pasó de $33.117 millones hace un año hasta $66.571 millones el mes pasado. Un aumento de 101%.

 

Los ingresos totales del mes fueron $277.427 millones, se destacaron los recursos tributarios -netos de la deducción por coparticipación a las provincias- que alcanzaron $245.964 millones y mostraron un crecimiento de 45,4%. Dentro de estos sobresalieron los Derechos de Exportación (313,4%), el Impuesto a las Ganancias (52,6%), los Aportes y Contribuciones a la Seguridad Social (42%), el Impuesto al Valor Agregado (30,1%) y el Impuesto a los Créditos y Débitos (29,5%). El resto de los recursos del Sector Público no Financiero mostró en abril un incremento de 32,5%.

 

En el otro lado del mostrador, los gastos primarios alcanzaron $276.929 millones creciendo 36,2% en términos nominales y reduciéndose 12,5% en términos reales.

 

 

Balance provisorio

 

Asimismo, en el primer cuatrimestre de 2019, el resultado primario tuvo un superávit de $10.846 millones (0,1% PIB), mejorando en 0,3 punto respecto del mismo período de 2018. Esa mejora se produjo a partir de que los ingresos crecieron nueve puntos más que los gastos primarios (40,8% versus 32,2%). El resultado financiero fue negativo en $180.855 (-0,9% PIB), mostrando un crecimiento nominal de 34%, es decir, una reducción de 12% en términos reales. En porcentaje del PIB, no hubo progreso: el rojo “all inclusive” fue -0,9% en ambos períodos.

 

Las lecturas

 

Un importante funcionario de Hacienda, en diálogo con El Economista, se mostró satisfecho con los resultados. “Es la primera vez desde 2011 en que el sector público nacional no financiero tiene un primer cuatrimestre con superávit primario, mostrando en 3 de los 4 primeros meses del año un resultado primario positivo”, confió. “El resultado primario acumulado en el primer cuatrimestre asciende a 0,1% del PIB, en línea con el registrado en los últimos años de equilibrio primario (2010-2011). Abril es el vigésimosegundo mes consecutivo en el que los ingresos totales (excluyendo recursos extraordinarios) suben por encima de los gastos primarios (43,8% contra 36,5%). En el primer cuatrimestre, ese diferencial de crecimiento asciende a 9 puntos y la mayor parte del esfuerzo fiscal viene de la contención de los gastos. En términos reales, los gastos primarios cayeron 13% en abril (encadenando 17 meses consecutivos de caída real) y 13% en el primer cuatrimestre”.

 

“El resultado primario acumulado en los primeros cuatro meses representa más de la mitad de la meta contenida en el acuerdo con el FMI para el primer semestre del año, que asciende a $20.000 millones. No obstante, la meta puede ajustarse a la baja si, por un lado, el conjunto de programas sociales que abarca el acuerdo supera la línea de base fijada para dichos programas en el acuerdo y, por otro, el gasto de capital financiado con fuente externa supera la línea de base fijada para dichas erogaciones en el acuerdo”, agregó.

 

Los privados

 

“Durante todo 2019 y contemplando el acuerdo con el FMI, se espera que se logre un equilibrio fiscal en todo el año. Si bien el primer trimestre ha sido superavitario (y por primera vez en 7 años), habrá que seguir con atención la evolución de los ingresos y gastos del sector público nacional en los meses siguientes, ya que si observamos mes a mes podemos observar que la brecha entre ingresos y gastos es cada vez menor. En particular deberá analizarse los meses de junio y diciembre que son aquellos en los que más concentrados están los gastos”, dijeron desde ACM.

 

“El Gobierno realizó un importante esfuerzo logrando recortar el gasto primario en 2,3 puntos del PIB en los últimos doce meses, llevando el gasto 1,5 punto por debajo de lo pactado en el Presupuesto 2019. Sin embargo, las proyecciones de ingresos fueron algo optimistas y la realidad terminó siendo peor a lo que esperaban las autoridades. Por estas razones, los ingresos están muy por debajo de lo programado por el Gobierno y evitan que la reducción del déficit avance a un ritmo más acelerado. En los últimos doce meses, el déficit fiscal se redujo a 4,5% del PIB y el déficit primario retrocedió a 1,7%, mejorando de nuevo de manera secuencial pero todavía lejos de la meta que tiene que alcanzar el Gobierno: 0,5% del PIB. Con todo, seguimos proyectando un déficit primario de 1% del PIB ya que la mayor inflación esperada compensaría la sorpresa negativa de abril”, dijeron desde SBS.

 

Un poco más crítico, Francisco Eggers (UNLP), dice ante El Economista. “Los datos de ejecución base caja del sector público nacional en abril no implican un cambio cualitativo respecto de la ejecución del primer trimestre. En abril, los recursos totales fueron 44% superiores a los de un año atrás y los gastos fueron 45% mayores. Como resultado, el déficit creció 52%, lo que implica una leve reducción en pesos constantes (corregidos por IPC), pero no necesariamente en porcentaje del PIB, teniendo en cuenta que puede presumirse que abril continúe con retroceso interanual en el nivel de actividad, como en los once meses previos”.

 

Además, agregó: “Hay una contracción importante, en valores reales, de varios items del gasto: en el caso de las jubilaciones y salarios públicos, en gran medida es gracias a la aceleración de la inflación (las jubilaciones se ajustan, pero con medio año de retraso). También se destaca la caída en transferencias a las provincias, en subsidios al transporte y en gastos de capital. Pero eso se ve compensado, en su mayor parte, por el fuerte aumento en los intereses (tanto los que están en dólares como los que se fijan en función de la tasa de interés para depósitos en pesos) y de subsidios a la energía. Como resultado, la acción fiscal se hace menos redistributiva, lo que tiene efecto en el nivel de demanda interna. Se reducen los pagos del Estado a sectores con alta propensión al consumo nacional (jubilados y empleados públicos), mientras aumentan a sectores con propensión al consumo relativamente baja (acreedores y empresas de energía)”.

 

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