Gismondi: “La energía eólica puede competir con las otras fuentes”

15 de mayo, 2019

Andres Gismondi

Entrevista a Andrés Gismondi Director General de Vestas en Argentina

 

La empresa danesa Vestas diseña, fabrica, instala y mantiene aerogeneradores en todo el mundo, con 101 GW de capacidad instalada en alrededor de 80 países. De ese total, 1,5 GW ya corresponde a la Argentina. La multiplicación de proyectos de energías renovables le dio un nuevo impulso al negocio argentino de la compañía que ya acapara 60% de cuota de mercado. Además, desde el año pasado Vestas fabrica parte de sus aerogeneradores en el país, en alianza con el Grupo Newsan. Andrés Gismondi, director general de Vestas en Argentina le cuenta a El Economista como se expande el sector y de qué manera se configura el mapa estratégico de las energías limpias.

 

¿Cómo evalúa el desarrollo de la energía eólica en Argentina?

Vestas está presente en el país desde hace muchos años, al principio con instalaciones muy pequeñas que datan de 1994, en zonas como Comodoro Rivadavia. En ese entonces, la eólica era una industria experimental que dependía completamente de los subsidios, en un contexto en el que todavía no se podía competir de igual a igual con otras fuentes de generación. En el transcurso de los últimos treinta años, el sector toma impulso en Europa y Estados Unidos. Y en la Argentina se consolida en los últimos tres o cuatro años, con una ventaja: pese a que las renovables se expanden más tarde con respecto a otras regiones, el sector ya está más maduro y más desarrollado y los costos son mucho más competitivos que hace diez o quince años.

 

¿Cuán competitivos son actualmente?

El portfolio de proyectos de renovables ha conseguido costos de generación en las licitaciones en torno de los 40 dólares, cifra que está prácticamente a la mitad del costo mayorista que tiene el sector eléctrico. Estos costos competitivos permitieron el desarrollo del sector, siguiendo los objetivos de la Ley 27.191. Si bien hay cierto retraso en el cumplimiento de las metas establecidas en la Ley, ya que no se pudo llegar al 8% del total de la demanda a fines de 2017, creo que hay buenos indicios para pensar que el objetivo se alcance próximamente. Las energías renovables no necesitan subsidios si logran competir de igual a igual con otras fuentes de generación. Como sector ahora estamos seguros de que podemos competir.

 

¿Cuál es el balance del programa RenovAr?

El programa RenovAr se hizo a prueba del cambio de administraciones y por eso ha sido un éxito. En muy poco tiempo se han autorizado proyectos por más de 5.000 MW, de los cuales 3.000 se adjudicaron a proyectos eólicos. Esto ha permitido el desarrollo de Vestas, siendo el proveedor de la mayoría de los proyectos, con la posibilidad además de producir localmente. El anuncio de la cuarta subasta es un mensaje correcto para el sector. La industria necesita continuidad y estabilidad, con adjudicaciones todos los años para acompañar el crecimiento, ya sea a través de la subasta de renovables o del mercado privado.

 

¿Cuáles son los planes de Vestas en los próximos meses?

Estamos en un período de ejecución de los proyectos que hemos anunciado. Lo que vamos a ver en los próximos meses es la consolidación de nuestra presencia en el país, con la mayoría de los parques eólicos en operación. Cuando terminemos de instalarlos, Vestas contará aproximadamente con un 5% del total de la capacidad instalada en la Argentina. Nos estamos preparando para ello. Tenemos un equipo de operaciones extendido en el país, con un centro de entrenamiento en Bahía Blanca que se inauguró hace tan sólo unas semanas. Además, tenemos un equipo en la parte de fabricación y operación, con alianzas en todo el país y con el desarrollo de proveedores locales.

 

¿Cuáles cree que son los mayores desafíos para el crecimiento de los proyectos?

Entre los mayores desafíos figura mejorar las redes de transporte eléctrico que están saturadas en algunos tramos, por eso la próxima subasta –que incluiría proyectos para el sistema de transporte– es muy positiva. Y para el desarrollo también es importante el acceso al financiamiento.

 

¿Cómo afecta al sector y al financiamiento la delicada situación macroeconómica actual?

La situación macroeconómica podría afectar el financiamiento de los proyectos en particular si tenemos en cuenta el largo plazo. Independientemente de las redes o de que esté todo dado, si no hay financiamiento a costos competitivos es difícil generar los proyectos.

 

¿Esto frenó algún proyecto de ustedes?

No. Todos los proyectos anunciados están en marcha en los plazos establecidos y acordados.

 

¿Argentina tiene potencial real para el desarrollo de la energía eólica?

El potencial está dado, por un lado, por las características naturales del recurso, que son indiscutibles. Las condiciones de viento en Argentina son muy buenas para cualquier proyecto. Pero, además, existe una política energética adecuada que está establecida por Ley, con objetivos claros de llegar al 20% de la demanda cubierta por renovables en 2025. Hay incluso algún proyecto en la Cámara de Diputados para llevarla a más de un 30% en 2030. Esto es fundamental y clave para el desarrollo, tal como lo fue en otros países. Necesitamos reglas claras y duraderas ya que, si no, es muy difícil trabajar en proyectos que llevan quince o veinte años de desarrollo.

 

¿Cuáles son las principales tendencias en el sector de renovables a escala global?

Una de las principales tendencias globales es la digitalización del sector eléctrico. Esto supone tener una visión no solo de las demandas estacionales, horarias o diarias sino también de la demanda minuto a minuto. Existen actualmente herramientas que permiten diagnosticar mejor las necesidades que tiene el mercado y alinear la oferta y la demanda. Esto permite a todos los generadores diseñar un mix de energía que se ajuste a los requerimientos del mercado. Otra de las tendencias es la entrada de las baterías en el sector eléctrico, lo que permite el almacenaje de energía y la planificación de un modelo eficiente para despacharla.

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