Plan Resistir

18 de abril, 2019

Gobierno medidas inflación

Por Julio Burdman

 

Sorprendido por el pico inflacionario del mes de marzo (4,7% de acuerdo a los datos del Indec, y de 6% para el rubro alimentos), el Gobierno anunció ayer un “plan anticrisis” destinado a contener las alzas de los precios en los sectores que más afectan a los que más sufren. El primer anunció fue el “angostamiento” de la banda cambiaria, para moderar las fluctuaciones del dólar. Y luego le siguieron medidas que recuerdan -con menor extensión y menos instrumentos operativos, al no haber un “Moreno amarillo” que controle- a los tiempos del kirchnerismo. Se relanzan los Precios Cuidados y más beneficios para quienes reciben jubilaciones y planes sociales. Un plan protagonizado por el BCRA, Miguel Braun y la Anses, y que responde al pedido de los actores territoriales de Cambiemos (María E. Vidal, Horacio Rodríguez Larreta y los intendentes cambiemitas del conurbano).

 

Las medidas

 

  • Acuerdo de precios por seis meses sobre 60 productos de la canasta básica. Fueron pactados con 16 empresas grandes; rigen a partir del 22 de abril. Se anunció también -sin demasiadas precisiones- un régimen de Lealtad Comercial para dar a la Secretaría de Comercio más atribuciones de sanción a las empresas que “abusen de su posición dominante”.

 

  • Programa de descuentos para beneficiarios de Anses en grandes supermercados y otros negocios y de 70% en medicamentos para beneficiarios de AUH.

 

  • Más pequeños créditos Anses (mayores montos, más cuotas) destinados  principalmente a jubilados

 

  • Congelamiento hasta fin de año de tarifas de electricidad, gas y transporte (excluyendo los ya anunciados), enfatizando los casos de colectivos, trenes metropolitanos y peajes. Y lo mismo parta el caso de la telefonía celular (líneas prepagas), pero en este caso hasta el 15 de septiembre.
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  • Por último, se anunciaron planes de pagos de Afip (con bajas tasas de interés) para deudores tributarios, con acento en Pymes.

 

¿Esto compensa las últimas pérdidas de ingreso generadas por la inflación, o solo detiene por un tiempo la hemorragia? No era mucho más lo que se podía hacer. Y tampoco tiene tiempo Mauricio Macri ya de desplegar otro tipo de estrategias para contener lo que se convirtió en el principal problema de su gestión. Tras el “pico” de marzo, las expectativas inflacionarias se estaban saliendo de cauce. Asimismo, al lanzar este plan el Gobierno está reconociendo cierta responsabilidad en las recientes escaladas de precios. Ya que un componente indiscutible de la aceleración de precios tuvo que ver con los aumentos de tarifas y combustibles que el Poder Ejecutivo diseñó.

 

El Plan Resistir fue avalado -no podría ser de otra forma- por el Fondo Monetario Internacional (FMI). Tanto en las intervenciones del tipo de cambio -que podrían ser entendidas como un incentivo a la salida- como en las medidas paliativas hay recursos comprometidos. Y hoy el Tesoro no puede decidir estas cosas sin antes conversarlas con los representantes del organismo. Por un lado, esto nos sugiere que los técnicos del FMI podrían ser hasta menos “creyentes” en el modelo ortodoxo que los funcionarios del Gobierno. Y por otro, que el FMI acompaña la vocación de la Casa Rosada. Macri muestra que quiere resistir hasta las elecciones, y mantenerse competitivo en la carrera electoral.

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En clave política, el guiño amigable que el Gobierno envía al mundo financiero desde el Plan Resistir es una cierta demostración de voluntad política. Los anuncios y el inesperado video que utilizó Macri para comentar los mismos resuenan como movimientos de campaña. Además, los beneficiarios del paliativo anticrisis no están en el núcleo duro macrista. Los acreedores del Estado Argentino -FMI y tenedores de nuestros bonos y activos- quieren que Macri continúe hasta 2023. Y quieren verlo luchar por ello. Aunque los representantes del FMI hayan dicho que ellos están dispuestos a trabajar con cualquier gobierno -¿qué otra cosa podrían decir?- lo cierto es que Macri es la opción que mejor expresa la voluntad de pago de la deuda.

 

Tanto Roberto Lavagna como Axel Kicillof vienen declarando que en un futuro Gobierno integrado por ellos, los términos de lo acordado serán rediscutidos. La apuesta es exigente, porque si estamos ante un escenario de cambio de gobierno, una inflación artificialmente contenida tenderá a desatarse sobre el final. “Pacto de caballeros”, se dijo. Por eso, si las encuestas siguen siendo desfavorables a la reelección, no solo los emisarios del FMI deben conversar con los referentes de la oposición. También deberían estar haciéndolo los ejecutivos de las 16 empresas de primera línea que reeditaron los acuerdos de precios de la canasta básica. Con los anuncios de ayer, comienza la transición del macrismo. Hacia su segundo mandato -uno que sería, según le dijo Macri a Vargas Llosa, más acelerado que éste- o hacia la alternancia democrática.

 

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