Los gobernadores juegan sus fichas en el tablero peronista

1 de abril, 2019

PJ PBA alianzas

Por Néstor Leone

 

En varias ocasiones, durante los últimos tres años, pretendieron confluir como agregación, como espacio de poder diferenciado. Y no lo lograron. Encuentros hubo varios. Fotos, otras tantas. Pero la idea de reeditar algo parecido a una liga de gobernadores peronistas no pudo ir más allá de esos intentos. La imposibilidad de trascender más allá de los límites de sus provincias, de convertirse en primus inter pares, por parte de los mandatarios con más iniciativas en ese sentido, explica parte de esa dificultad. El tipo de negociación que establecieron con el Gobierno Nacional, de compartimentos estancos, más allá de instancias como el Consenso Fiscal, y la necesidad de resguardar sus territorios, en un contexto de partición del PJ en partidos provinciales, contribuyen con razones parciales.

 

La serie de elecciones provinciales, desdobladas, marcará ese pulso y le dará a los gobernadores un protagonismo mayor.

 

En ese mismo espacio de tiempo, los gobernadores peronistas tuvieron que reajustar también su relación con la expresidenta Cristina Kirchner. Del ninguneo de algunos, la indiferencia de otros y el rechazo frontal de unos cuantos de ellos, varios gobernadores pasaron no sólo a restablecer relaciones con la actual senadora nacional, sino también a no desecharla, taxativamente, como posible alternativa. Por lo pronto, negociaron abiertamente o en silencio con ella (o con algunos de sus allegados) para contar con una oferta ordenada en sus distritos, sin listas en competencia, perturbadoras de sus chances. Y esperan un panorama más claro para decidir qué hacer respecto de la dirigente opositora que, por lejos, más intención de votos posee a nivel nacional.

 

La serie de elecciones provinciales, desdobladas y con atractivos propios, marcará ese pulso y le dará a los gobernadores un protagonismo mayor. El sanjuanino Sergio Uñac, con su triunfo de ayer en las primarias abiertas, simultáneas y obligatorias abrió el juego. Obtuvo más votos de los que los sondeos previos marcaban y suma visibilidad para convertirse en un actor de peso en las disputas en el peronismo. Se mostró cerca del economista Roberto Lavagna. Incluso se lo mencionó con posible vice de una eventual candidatura presidencial. Pero no rompió puentes con el kirchnerismo. De hecho, San Juan fue una de las primeras provincias con acuerdo amplio entre peronistas. José Luis Gioja, presidente del PJ a nivel nacional, su antecesor y más cercano a la expresidenta, rubricó el acuerdo. Y desde el Instituto Patria no descartan tenerlo entre los gobernadores que terminen sumándose al armado de Unidad Ciudadana.

 

No sólo CFK mira de reojo la baraja. Lavagna necesita de aliados que le sumen volumen a su armado, bastante escaso.

 

Con su decisión de “bajar” candidaturas con sello kirchneristas en algunas provincias, la expresidenta pretende mostrar señales de diálogo para lograr alguna confluencia posible entre las distintas vertientes opositoras. Y, a su vez, intenta asegurarse que no tendrá malas noticias electorales de aquí a agosto, cuando se desarrollen las primarias nacionales. El antecedente de Neuquén, con una sobreestimación previa de las posibilidades de su candidato, marcó a fuego las decisiones subsiguientes en ese sentido. Mientras su espacio espera compartir (en grado variable, pero mayormente a su favor) el impacto de los triunfos de esos liderazgos provinciales peronistas, en sus diferentes vertientes.

 

Pero no sólo Cristina mira de reojo la baraja territorial. Lavagna necesita de aliados que le sumen volumen política a su armado, bastante escaso hasta ahora. El cordobés Juan Schiaretti, que camina hacia una (casi) segura reelección, lo conminó a participar en las primarias de Alternativa Federal, cosa que el economista pretende evitar. Mientras que el salteño Juan Manuel Urtubey persiste en su intención de pelear las presidenciales. Lejos de Cristina, pero también de Lavagna.

 

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