Lagarde señaló 3 ámbitos de acción ante la desaceleración mundial

2 de abril, 2019

Lagarde: "Vamos a reexaminar el cronograma del programa financiero"

La directora del FMI, Christine Lagarde, afirmó hoy que la economía mundial continuó perdiendo ímpetu en el primer trimestre, por lo que se rebajarán las perspectivas globales por debajo del 3,5 % estimado para este año.

 

En su discurso en la Cámara de Comercio de EEUU, Lagarde recordó que “en enero, el FMI proyectó un crecimiento mundial para 2019 y 2020 de alrededor del 3,5 %, más bajo del que hemos visto en los últimos tiempos”, y agregó: “Desde entonces, el crecimiento ha seguido perdiendo ímpetu”.

 

“Hace sólo dos años, el 75 % de la economía mundial experimentó un repunte. Este año, prevemos que el 70 % de la economía mundial experimente una desaceleración”, alertó la directora. Sin embargo, recalcó que desde el organismo no observan una recesión a corto plazo, sino cierto repunte del crecimiento en el segundo semestre de 2019 y en 2020.

 

Como causas de la desaceleración global, Lagarde apuntó “al aumento de las tensiones comerciales y al endurecimiento de las condiciones financieras en el segundo semestre de 2018”. En concreto, se refirió a la disputa comercial entre los Estados Unidos y China, y a la tensión generada por el Brexit entre Gran Bretaña y la Unión Europea.

 

Como consecuencia, la directora del FMI propuso tres ámbitos de acción: las políticas internas; las políticas transfronterizas, y los esfuerzos coordinados para abordar los principales desafíos mundiales.

 

Políticas internas para construir economías más resilientes e inclusivas

 

“En términos generales, la política macroeconómica debería apuntar a afianzar el crecimiento y la estabilidad. La política monetaria debería seguir siendo acomodaticia en los países cuya inflación se encuentra por debajo de la meta, y debería anclar las expectativas. En los casos en que sea necesario, es importante utilizar la flexibilidad cambiaria para ayudar a absorber los shocks. Además, debería fortalecerse el sector financiero y deberían reducirse los riesgos manteniendo el ímpetu de la reforma regulatoria”, afirmó.

 

Además, expresó su preocupación sobre las muchas economías que no son suficientemente resilientes: “Los elevados niveles de deuda pública y las bajas tasas de interés han dejado un margen limitado para actuar cuando se produzca la próxima desaceleración, que inevitablemente llegará. Para muchos países, esto implica hacer un uso más inteligente de la política fiscal, lo que, a su vez, significa encontrar el equilibrio adecuado entre el crecimiento, la sostenibilidad de la deuda y los objetivos sociales”.

 

Esfuerzos transfronterizos para ofrecer condiciones más equitativas

 

“Existe una amplia gama de cuestiones económicas que deben abordarse, entre otras, la modernización de la regulación financiera, la mejora de la transparencia de la deuda, la lucha contra los flujos financieros ilícitos. Pero en lo que se refiere a establecer condiciones igualitarias entre los países, ninguna cuestión ocupa un lugar tan preponderante como el comercio”, expresó Lagarde.

 

En ese marco, propuso la integración comercial como una medida para impulsar la inversión y generar empleo.

 

“Tenemos que trabajar juntos para reducir las barreras comerciales y modernizar el sistema de comercio mundial, de manera que todos salgamos ganando. Es necesario un esfuerzo a escala internacional”, expresó la representante del organismo internacional.

 

Colaboración para abordar los desafíos a escala mundial

 

En este punto, la directora afirmó que “son cuestiones que ningún país puede resolver por sí solo, y la lista es larga: factores demográficos, migración, ciberriesgos y, por supuesto, la amenaza existencial del cambio climático”.  Resaltó en especial la gravedad de este último asunto, en el cual la colaboración entre el sector público y el sector privado, así como la innovación y la tecnología,  pueden ayudar  incidiendo en las emisiones de gases de efecto invernadero.

 

Otra preocupación que mencionó es la corrupción. “El costo anual de los sobornos por sí solo asciende a más de US$ 1,5 billones, aproximadamente el 2% del PIB mundial”, graficó.

 

“Es evidente que los países deben asumir la responsabilidad de lo que ocurre dentro de sus fronteras. Pero la corrupción es una plaga internacional. Para combatirla eficazmente es necesaria la cooperación internacional”, dijo Lagarde.

 

Por último, planteó la cooperación internacional y el apoyo que brinda el FMI y nombró, entre otros, el caso de Argentina. “En este momento delicado para la economía mundial, trabajemos juntos para hacer algo memorable”, cerró.

 

Las expresiones de Lagarde se producen una semana antes de que el organismo multilateral publique sus nuevas previsiones globales, en el marco de su asamblea de primavera conjunta con el Banco Mundial (BM) que se realizará en Washington.

 

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