Kicillof: “Macri llevó a Argentina a la orilla del default y el FMI lo salvó”

1 de abril, 2019

Axel kicillof

La interesante editorial Siglo Veintiuno Ediciones lanzó un libro (“Y ahora, ¿qué?”) de conversaciones con el exministro de Economía, Axel Kicillof, quien hoy se desempeña como diputado y está mencionado como posible candidato para la gobernación de Buenos Aires.

 

Uno de los entrevistadores fue el periodista económico Alejandro Bercovich y la revista Crisis adelantó ese diálogo en el que el economista habla de todo.

 

La deuda externa y el FMI

 

“(Mauricio) Macri hizo crecer la deuda en algo más de US$ 100.000 millones. Neto. Es un montón. En términos de volumen de deuda, es el crecimiento más acelerado y más grande de toda nuestra Historia. Y un poco la situación en que estamos obedece a esa decisión de origen de este Gobierno. Macri se encontró con una posibilidad, con una potencialidad, con una virtud novedosa de la economía argentina, que es que estaba poco endeudada. E inmediatamente la liquidó. La quemó. Salió a pedir deuda a cuatro manos y sinceramente cuando uno ve los indicadores encuentra que más que duplicó el nivel de deuda con relación al PIB. Estamos en el 87% y estaba en 41% en 2015”, dijo Kicillof.

 

“La novedad que se produjo en febrero de 2018 es que cuando fueron a pedir un incremento del endeudamiento en el mercado, les dijeron que no. No había un mango más para Argentina. Eso es lo que generó la emergencia que provocó tanto la sucesión de corridas cambiarias como el recurso de acudir de urgencia al FMI. Esto tenemos que dejarlo bien en claro: Macri llevó a Argentina a la orilla del default y el FMI vino para salvar a Macri del default causado por la deuda que él mismo había tomado, para cubrirle los vencimientos que tenía por delante. Y se los cubrió con un estilo muy parecido al que desembocó en la crisis de 2001”, agregó el diputado. “Ahora la economía argentina está en un lugar similar al que estaba en ese momento. En 2001 nadie le prestaba plata al país y el FMI cubría los vencimientos”, señaló.

 

¿Habrá que reestructurar la deuda o renegociar el acuerdo con el FMI? Dice Kicillof: “Sí, creo que va a haber que renegociar el acuerdo. La deuda, no sé. Un Gobierno nuevo seguramente va a sentarse con el FMI a reformular el programa, como ocurre siempre en estas circunstancias. Lo va a hacer, además, desde una posición de fuerza porque, como veremos en 2019, tanto los condicionamientos como la política económica que impuso el FMI van a tener un mal resultado y se van a mostrar como insustentables. Probablemente, todo el esquema de vencimientos se revele como poco realista y el FMI va a ser en buena medida responsable de esto que está pasando y responsable también de lo que ocurra a partir de 2020”.

 

El modelo de país

 

Tu idea de desarrollo entonces no tiene que ver ni con cerrar la economía ni con que el campo pierda el lugar ganado en el mercado internacional”, pregunta Bercovich. Responde Kicillof: “No se puede y no va a pasar. Y no pasó. Durante nuestro Gobierno sistemáticamente creció la producción agropecuaria, en particular los cultivos de exportación, porque, además, el principal competidor en nuestro principal producto de exportación, que es la soja, se llama Estados Unidos. Y nuestro principal comprador se llama China. O sea que la política de inserción inteligente en el mundo de Macri es lo más bobo que vi en mi vida”.

 

El exministro también se mostró favorable a agregarle valor a la producción primaria. Te doy un ejemplo. Nosotros tenemos litio. Podemos vender litio, es decir, el mineral sacado directamente de la tierra, sin elaboración, o podemos vender una batería fabricada en Argentina. Qué es lo que efectivamente le vamos a vender al mundo depende en realidad del modelo de desarrollo que escojamos. Lo que va a pasar con las políticas de Macri es que van a venir acá a cambiarnos un espejito de color por una piedra preciosa”, señaló.

 

“Para reindustrializar se necesita voluntad política”, dijo Kicillof. “Y además hacer alianzas…por eso no hay que pelearse con el campo, ni pelearse menos todavía con la producción, con la empresa y la industria”.

La relación con los empresarios

 

Cuando Bercovich pregunta sobre la “resistencia” que generó el kirchnerismo entre el empresariado, que aún hoy se mantiene, Kicillof dice: “No sé qué te dicen a vos. Yo me estoy reuniendo con empresarios que están muy enfrentados con el Gobierno y, aunque mucho no lo expresen públicamente, están, como dice el GPS, recalculando (…) Todos los actores se empiezan a dar cuenta de que no vamos a ningún lado con las políticas neoliberales rabiosas y furiosas”.

 

Los últimos años del modelo kirchnerista

 

Sobre los últimos años del modelo kirchnerista, el diputado responde: “Algunos dicen que durante doce años el kirchnerismo avanzó en la industrialización, en la inclusión social, que la economía creció, pero que el modelo estaba agotado, estaba terminado. ¿Por qué? Porque se nos habían acabado los dólares. Se basan en la vieja teoría del péndulo, el llamado Stop & Go y el estrangulamiento de la balanza de pagos. Eso es lo que pasó durante la fase que va desde 1945 hasta el golpe de Estado de 1976, cuando Argentina aplicó el modelo industrial. Pero yo digo que no fue así en (nuestra) etapa. Nos quedamos sin nafta. Lo que generó la falta de dólares no fue que nos industrializamos tanto, o que creció tanto el consumo. No faltaron dólares porque necesitábamos adquirir tantos insumos y equipamiento industrial como bienes de lujo o bienes tecnológicos. Lo que nos dejó sin dólares fue la necesidad de importar energía”, dijo.

 

Bercovich: ¿Porque la regalaron?

 

Kicillof: ¡No, no! Ahora hablamos de las causas. Hablemos primero del síntoma, porque se puede confundir con otras dificultades distintas de otras épocas, después hablamos de la causa. Lo que digo es que terminamos importando alrededor del 13% de la energía que utilizábamos, con tanta mala suerte que nos tocó importarla cuando el petróleo alcanzó el precio más alto de la historia reciente: más de US$ 100  el barril. Tengo un dato claro: importábamos el 13% de la energía que consumía Argentina, que no es mucho. Otros países importan muchísimo más. Lo que pasa es que importar esa cantidad, por los precios internacionales, nos salía más caro que comprar el 90% que producíamos acá, porque el precio de importación era altísimo.  Después eso se corrigió, porque cayó el barril a US$ 40. La necesidad de importar energía fue producto de una oferta que no creció lo suficiente, en cambio, la demanda se incrementó mucho por el crecimiento del país. El PIB, durante los doce años del kirchnerismo, creció 4,5% acumulativo, como nunca en la Historia, en nivel y en duración. Antes de 2011, nosotros exportábamos como US$ 6.000 millones de combustibles y después empezamos a importar US$ 6.000 millones. No es que el Gobierno se quedó de brazos cruzados. Cuando apareció esa situación que iba a ser explosiva, se recuperó el control de YPF. Era la solución correcta, porque en manos de los privados la inversión era poca y la oferta no aumentaba. Es más, según las proyecciones, en 2018 lo íbamos a tener solucionado con la recuperación de YPF. ¿Eso es un diagnóstico kirchnerista? No, lo reconoció (Juan José) Aranguren en 2016. En 2018, íbamos a recuperar el autoabastecimiento energético, porque YPF se recuperó, porque tenemos Vaca Muerta”.

 

A la vez, sobre la “recuperación” de YPF, señala: “En un país que tiene petróleo, la empresa líder del mercado tiene que ser estatal. De eso estoy seguro. YPF no era estatal, pero no por culpa nuestra, y el marco regulatorio no era el mejor tampoco por culpa nuestra. En vez de cambiar el marco regulatorio, por varias razones, se trató de acordar con la empresa de diferentes maneras. Fue imposible. Cuando llegó a Argentina, Repsol no había extraído un barril de petróleo en toda su vida, porque su especialidad en España era administrar estaciones de servicio. De hecho, decidió llevarse a los ingenieros de YPF al Mar del Norte, a todo el mundo, para que extrajeran petróleo. No trajo recursos o capacidades, sino que se los apropió, reduciendo la exploración y la explotación en el país. Fue un desquicio, pero tampoco por culpa nuestra. Así que hubo que recuperar YPF. La pregunta que yo discutí en el Congreso es si se podía haber recuperado antes. No sé, políticamente esas cosas son muy fáciles de decir y muy difíciles de hacer. Pero la política adecuada era recuperar YPF y ponerla a explotar Vaca  Muerta. Y es lo que se hizo desde 2012”.

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