Fara: “El Gobierno va a sacar más votos de lo que su nivel de aprobación indica”

5 de abril, 2019

Informador Publico carlos-fara

Entrevista a Carlos Fara Consultor político Por Néstor Leone 

 

“La imagen del Presidente puede seguir deteriorándose. Está en su peor momento desde que asumió”, sostiene Carlos Fara, consultor político y director de Carlos Fara & Asociados. Menciona indicadores macroeconómicos y la crisis de confianza que se generó respecto de su gobierno. Pero advierte: “No tomaría como indicador definitorio de la elección la imagen personal del Presidente o la aprobación de su gestión. Creo que el Gobierno va a sacar más votos de lo que su imagen personal y su aprobación de gestión indican o avizoran”.

 

En esta entrevista con El Economista, además, analiza la irrupción de Roberto Lavagna en el escenario nacional y los movimientos en la oposición. “Lavagna puede ejercer un punto de inflexión en el escenario. Por lo pronto, es una amenaza mucho más fuerte que Sergio Massa o Juan Manuel Urtubey”, advierte.

 

Es difícil predecir en qué contexto se disputarán las elecciones presidenciales. Pero parece que el Gobierno no tendrá para ofrecer indicadores favorables en términos sociales y económicos. ¿Cuál considera que será su estrategia?

La estrategia estaba clara hasta hace muy poco: la apuesta por la polarización con Cristina Kirchner, pensando que ella se va a presentar, con peronismo dividido, beneficiándose de la confluencia de Alternativa Federal. Y, de alguna manera, alentándola. Lo que desequilibra ahora la situación es el factor Lavagna. Más allá de eso, el Gobierno ya da por perdida la pelea por la discusión de logros económicos. El punto hoy de la discusión parece más la competencia entre dos miedos: a Cristina o al ajuste de Macri. El Gobierno pensaba que el primero era mayor y que por eso le iba a dar una luz de ventaja al final de la carrera.

 

¿Cuánto más puede deteriorarse la imagen del presidente Macri?

La imagen del Presidente puede seguir deteriorándose. Está en su peor momento desde que asumió. Ahora, eso también tiene un piso, un porcentaje cercano al 20-25% que, de todas maneras, va a tener una buena imagen suya, por lo que es o representa, más allá de los resultados. Hay un aspecto adicional: no tomaría como indicador definitorio de la elección la imagen personal del Presidente o la aprobación de su gestión. Creo que el Gobierno va a sacar más votos de lo que su imagen personal y su aprobación de gestión indican o avizoran. Porque, al final, esto será una competencia entre opciones, más allá de cómo el Gobierno está haciendo las cosas.

 

Hubo mucho ruido y tensiones al interior de Cambiemos en las últimas semanas, con el descontento radical como expresión. ¿Se calmarán los ánimos internos con la elección de un vice o con algún gesto en la ingeniería electoral?

Los ánimos internos no se van a calmar, porque la situación es complicada y va a ser peor de lo que el Gobierno pensaba al inicio del año. La inflación mensual alrededor de los 4 puntos se va a mantener hasta más cerca de mitad de año. Y los dólares que ingresen por las exportaciones agropecuarias van a ayudar a calmar la situación, pero también es cierto que el Gobierno no genera confianza. Eso genera inestabilidad y repercute sobre las tensiones internas, sobre si el rumbo elegido es el correcto. Esa falta de confianza que trasmite, con indicadores macroeconómicos que están dando peor de lo imaginado, hace que se haya adelantado la dolarización de cartera que imaginaban para después de la presentación de candidaturas, en la segunda parte del año. Hay una tormenta fuerte que va a seguir generando tensiones hasta las elecciones.

 

¿Cuánto cambia el mapa político con la irrupción de Roberto Lavagna? ¿Rompe la aparente polarización que estaba instalada? No muestra hasta aquí una buena performance en las encuestas.

A Lavagna no hay que evaluarlo tanto por la intención de voto actual, porque está claro que ese espacio, en caso de que Sergio Massa o Juan Manuel Urtubey se bajaran, es difícil que supere el 20%. Lo que hay que tener en cuenta es cómo se mueven las coordenadas y cuánto puede aprovechar el agravamiento de la situación económica, teniendo en cuenta que hay por lo menos un 30% que está esperando una tercera opción. Y en eso han fracasado tanto Massa como Urtubey. No hay podido aprovechar todo ese capital disponible. Lavagna puede ejercer un punto de inflexión en el escenario. Por lo pronto, es una amenaza mucho más fuerte.

 

Lavagna se niega a participar de internas, pero no está claro que pueda convertirse en única opción del peronismo no kirchnerista. ¿Puede poner en cuestión su candidatura por esto?

Lavagna estás decidido a ser candidato a presidente, sea como fuere. De hecho, le pegó un tiro de gracia a la posibilidad de aliarse con Massa. Dijo que están en proyectos distintos. De manera que lo que Lavagna está haciendo es tratar de hacer crecer la bola de nieve para terminar desplazándolos. Su idea es que vaya perdiendo votos en el camino y que confluyan en él. Por eso dice que no tiene necesidad de hacer una alianza. Es una apuesta estratégica. Puede salir bien o puede salir mal. Por ahora está tratando de ganar músculo en esa discusión.

 

Cristina Kirchner mantiene inalterable su núcleo duro y es la referente opositora que más mide. ¿Qué posibilidades observa de que pueda construir mayoría?

Que Cristina Kirchner construya una mayoría a nivel social me parece difícil. El miedo a su figura es muy fuerte en muchos sectores. Esto puede reducirse por el nivel de deterioro económico del Gobierno, pero me parece difícil que se revierta. Puede haber un techo que se vaya corriendo, pero también hay alternativas como la de Lavagna.

 

¿Cuánto puede modificar el escenario nacional, la larga serie de elecciones provinciales?

El escenario de las elecciones previas no modifica el panorama. Muchos de ellas son en distritos chicos, que no establecen tendencia nacional. Hasta ahora tuvimos dos, que terminaron de confirmar no solamente las tendencias previas sino también los resultados electorales de 2015. Eso no modifica el ánimo popular. Tendría que haber sorpresa en algún distrito importante como para ver esto de otra manera, pero no parece que eso vaya a suceder.

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